45. Premios de Cultura. Madrid, noviembre 2012

Entrega de los Premios de Cultura de la Comunidad de Madrid y Medalla Internacional de las Artes 2011. 6 de noviembre de 2012. La hermosa sala roja de los teatros del Canal repleta de gentes de la cultura, con predominio de las clases medias que votan PP.

El popular Arturo Fernández (Teatro), la delicada y bella Mónica Runde (Danza), la bella y delicada Sylvia Torán (Música), la «bestsellera» (pero buena escritora) María Dueñas (Literatura), la realista Carmen Laffón (Artes Plásticas), el veterano periodista gráfico Chema Conesa (Fotografía), el eficiente empresario Enrique Cerezo (Cine), la sesentona Asociación Española de Amigos Castillos (Patrimonio Histórico) y el anciano ganadero Victorino Martín (Tauromaquia) que reivindica el mito del toro (el toro que festejan gentes de muy diversa condición, el hermoso toro que adorna nuestras colinas por toda la geografía nacional como símbolo patriotero, pero también el toro indómito que reivindicó Miguel Hernández para oponerse a «los bueyes [que] doblan la frente».) Y como premio especial, Medalla Internacional de las Artes 2011, Antonio López, nuestro mejor pintor, con su eterno aire de pueblerino honrado e ilustrado.

Para terminar, discurso inicialmente protocolario del Presidente de la Comunidad, Ignacio González, que se estrena en estos cometidos, pero con un final político en el que, al agradecer el trabajo creativo de nuestros artistas, liga la idea de cultura con la idea nacional y reivindica los valores que nos han traído hasta aquí y que nos pueden ayudar a afrontar el difícil futuro…

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44. Anusha

 Arriba1¡Mira, Anusha, mira! Mantén tus (sin duda, bellos) ojos abiertos y mira. Mira a los chicos que pasen cerca de ti y hazlo con la expresión que te parezca más adecuada para manifestar tus sentimientos… Mira a quien tú quieras, lo que tú quieras, Anusha. ¡Tienes todo el derecho a hacerlo! Y nadie tiene el menor derecho a impedírtelo y mucho menos, ¡horror!, a asesinarte por ello. Mira, Anusha, mira, mira a tus padres, estúpidamente asesinos, y a tus vecinos ignorantes, cómplices de una barbarie que lleva siglos sojuzgando a la mujer y destruyendo lo más humano que hay en el varón. Mira fíjamente a tu padre, saturado de soberbia y carente de amor, mira de frente a tu madre, esclava envilecida y con vocación de perpetuar la esclavitud; míralos hasta que ambos tengan que bajar la vista sintiéndose alimañas y no personas, hasta que comprendan que si  fue hermoso juntar sus energías para generar vida es inmundo y miserable hacerlo para el crimen… ¡Mira, Anusha, mira! Mantén los ojos, tus inocentes ojos, Abajo1bien abiertos: que tu mirada asesinada no muera del todo y nos ilumine a todos, hombres y mujeres de todos los lugares, hasta que nuestros ojos se llenen de lágrimas, como los tuyos se llenaron del ácido criminal, y nuestro llanto nos ayude a comprender, nos anime a combatir con todas nuestras fuerzas, el horror.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/02/actualidad/1351852888_399403.html

 

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43. Diálogo

dialogo1Las palabras, como si imitaran a las camisas o a los zapatos, sufren distintas modas. Últimamente vuelve a estar muy de moda la palabra diálogo y todos sus derivados: yo dialogo, tú dialogas, él dialoga, nosotros dialogamos…, y quizá por ello ninguna persona de las que viven de conseguir por uno u otro medio el favor (y el tributo, a veces muy alto) de las gentes del común se atreve a rechazar esta mágica palabra.
Pero ¿es el diálogo el valor supremo de ser humano? Antes de responder a esta pregunta, hagamos una pequeña disquisición.
Por supuesto es estupendo conjugar el verbo dialogar, propiciar el dialogo, llegar a acuerdos a través del diálogo, etc. Pero no olvidemos que no todos los diálogos tienen la misma naturaleza, no siempre el diálogo es entre dos iguales, no siempre se da entre dos partes bienintencionadas, no siempre el diálogo puede ser la última razón para defender una idea o un derecho. Pensemos, por ejemplo, en el diálogo que se da entre un padre y un hijo, entre un profesor y un alumno, entre un juez y un reo, entre el representante de un todo y el de una parte… tan diferentes al diálogo que se da entre esposos, entre compañeros de excursión, entre condiscípulos, entre socios igualitarios de una compañía, etc. Lo mismo que no es igual el diálogo entre dos negociadores que van con las cartas boca arriba y no pretenden engañarse mutuamente al que se produce entre dos negociadores que van con cartas ocultas o marcadas y con la decidida intención de engañarse o, todavía más grave, entre un negociador honrado y uno tramposo. Es evidente que acudir a un diálogo o negociación civil dónde una de las partes pone una pistola sobre la mesa (o, lo que es peor, sabemos que la tiene dispuesta un sicario que nos espera a la salida del «diálogo») es muy peligroso y debemos rechazarlo aunque nos acusen de poco dialogantes…
Volvamos ahora a la cuestión, ¿es el diálogo el valor supremo de ser humano? ¡No! Hay otros valores superiores. Por ejemplo, la bondad; por ejemplo, la libertad; por ejemplo, la justicia; por ejemplo, y quizá sobre todo, la dignidad, el valor que define al ser humano. De forma que, si no buscamos votos espúreos, seguidismos tontos o negocios turbios, hemos de sostener, contra viento y marea, que si, individual o colectivamente, nos vemos obligados a elegir entre diálogo y dignidad elegimos, sin ninguna duda, la dignidad.
Evitemos, pues, la fascinación por el diálogo: dialoguemos todo lo que sea necesario y posible pero pongamos claramente por encima del diálogo la justicia, la ley y, sobre todo, la dignidad.

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42. 12-O

spain-1273335__180La gente recuerda, conmemora, apoya, celebra, enaltece…, más o menos espontáneamente, fechas señaladas. Últimamente se manejan muchas fechas simbólicas, pero siempre fue así. Hubo un tiempo en el que también se conmemoraban (o se prohibían) muchas fechas. Así teníamos el 18 de julio («glorioso alzamiento nacional» se llamó oficialmente al levantamiento militar contra la República), 1 de abril (fin oficial de la Guerra Civil), 1 de octubre (designación del caudillo), 1 de mayo (primero San José obrero y luego, por fin, Día Internacional del Trabajo), 8 de marzo (día de la mujer trabajadora), 14 de abril (proclamación de la segunda República Española), 20 de noviembre (ejecución de José Antonio Primo de Rivera, asesinato de Carrero Blanco, muerte de Franco)… pero no se empleaba la actual notación minimalista. Ahora se dice escuetamente 15-J (para referirse a las primeras elecciones democráticas después del franquismo), 15-M (para referirse al movimiento de los indignados), 25-S (para el movimiento «toma/rodea el Congreso»), etc. Pero de minimalismo en minimalismo podemos llegar a «minimalizar» tanto que sea difícil para la gente del común saber lo fundamental de lo que comprende cada fecha (con sus luces y sus sombras) y fácil para las minorías que manipulan a la población reducir esa definición o etiqueta a un mero sentimiento de odio o de afirmación excluyente. Sobre todo si se trata de fechas referidas sólo a una parte del territorio nacional: Galicia (25 de julio), Andalucía (28 de febrero) Cataluña (11 de septiembre) donde es mucho más fácil reducir todo el simbolismo de la fecha a un maniqueísmo absurdo.
Quizá por eso soy partidario de estudiar o pensar en la historia no tanto por fechas únicas sino por periodos de tiempo que nos permitan algo más que un sentimiento primario de odio, de orgullo, etc. Por ejemplo, el 14 de abril que nos recuerda el nacimiento de una República que no pudo ser, nos obliga a pensar en esos años del 31 al 39 y en todo lo que pasó para que no pudiera ser. Por ejemplo, el 15-J nos anima a analizar el largo, complejo, esperanzador, y muy positivo a la postre, periodo de la Transición, que tanta admiración despertó en el mundo entero.
Pero si, por las razones que sean, queremos establecer fechas muy simbólicas, hay tres que me parecen fundamentales y dignas de ser objeto de «españolizar» (es muy esclarecedor que esta palabra escandalice e indigne tanto a los que, con métodos dictatoriales, con gran cinismo y gran deslealtad, «catalanizan» a sus escolares) para todos los educandos de España:
El 19-M, 19 de marzo de 1812, cuando lo mejor de nuestro país, lo mejor de sus clases y sus territorios, se reunieron en Cádiz, no sólo para resistirse al invasor, sino sobre todo para afrontar los problemas de atraso y de injusticia que habían hecho posible esa invasión y dar al país una constitución que transformara a los súbditos en ciudadanos, sujetos de derechos y deberes nacionales y democráticos.
12-O, es decir, 12 de octubre, cuando, en 1492, tres naves que hoy nos parecerían ridículas para atravesar todo un Atlántico llegaron a un continente desconocido y ampliaron política, social y culturalmente el mundo. Desde luego, con errores, atropellos y crímenes pero con un resultado fundamentalmente positivo, con un mestizaje, una «interculturalidad», mucho más humanos que la mayoría de las experiencias comparables.
6-D, es decir, 6 de diciembre de 1978, cuando se establece una constitución democrática por consenso de todas las clases y de todas las fuerzas políticas importantes, nacionales o regionales, que fija unas reglas del juego válidas para la inmensa mayoría de la ciudadanía, un reparto de deberes y derechos evidentemente perfeccionable pero suficiente para, a partir de ahí, acabar con guerras civiles, con enfrentamientos antagónicos de clases o de territorios, que sólo benefician a los mercaderes del odio.
Esas tres fechas, sobre todo las dos últimas, deberían ser, en mi modesta opinión, fechas nacionales de España celebradas obligatoriamente por todas las autoridades españolas e invitar a todos los ciudadanos a disfrutarlas. Mucho más que cualquier otra fecha que quieran celebrar en alguna de las partes de nuestro país o en algunas de sus clases pero que por su carácter no general, no nacional, deben ser menos importantes.
Respeto y honor, pues, para cuantas fechas se conmemoren en las distintas partes de España (siempre que no se utilicen para manipular la Historia, atizar odios o levantar barreras) pero, en primer lugar y sobre todo, respeto y honor por las más importantes fechas nacionales. Honor, pues, al 12 de octubre, fiesta de la hispanidad, fiesta nacional de España. Respeto y celebración obligados por parte de todos los altos representantes del Estado y fiesta para cuantos españoles sientan el orgullo de serlo.tclave01ce1978

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41. Cultura y política

En la situación social especialmente confusa que vivimos en nuestro país la cultura, tanto como la economía, debe estar en el centro de todos los debates. Y no sería necesario decir que cultura incluye actividades, obras, creaciones, industrias, estructuras, coyunturas, administraciones, empresas, clientes… pero sobre todo y por supuesto personas. Personas con una función u otra (y no es la menos importante la de receptor y usuario de la obra o actividad cultural), con intereses y con ideales, con capacidades y con carencias, con trayectorias, con pasados, presentes y futuros. Hay que estar por tanto muy atentos a las personas. Aquí, como en todas las cuestiones sociales, todos somos protagonistas, todos nos sentimos afectados por el hecho cultural y todos y cada uno de nosotros actuamos en él. También en la estrecha e intensa relación de la cultura con la organización política, con el ámbito donde se desarrolla. Se ha dicho muchas veces pero es necesario, aquí y ahora, repetirlo: la cultura no debe ser partidista pero no puede ser apolítica; la organización política que nos damos (o que nos dan si renunciamos a nuestros deberes y nuestros derechos) condiciona tanto la cultura que no es posible disociarlas. Y si la cultura no puede ser apolítica parece claro que los que nos movemos en el mundo de la cultura, con uno u otro rol, los creadores y los trabajadores de la cultura, los protagonistas y los secundarios, no tenemos otro remedio que comprometernos.

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40. Educación y patriotismo

¿Se puede estudiar Ciudadanía sin estudiar Patriotismo o viceversa? No. La Nación (o si se quiere el Estado-nación) es el ámbito donde se puede desarrollar el proyecto colectivo de derechos y oportunidades para el bienestar general. Por debajo de ello (comunidades, regiones, «tribus», etc.) o por encima (uniones supranaciones, acuerdos, alianzas, etc.), por mucho que representen sentimientos o pasiones o intereses legítimos, no pueden garantizar esos derechos y oportunidades a todos y cada uno de los ciudadanos. Es decir, para enseñar convivencia (diálogo, respeto, tolerancia, etc.) a nuestros educandos, y para garantizar sus derechos, tenemos que enseñarles patriotismo, amor por la nación, respeto al Estado.

Y no se puede caer en la trampa de que, como hay ciudadanos que no se sienten de nuestra nación, hay que intentar atraerlos o mantenerlos con nosotros a base de permanentes concesiones. Hacerlo así significaría que estamos sacrificando a las mayorías para contentar a las minorías. Por supuesto, la gente tiene derecho a defender sus ideas, incluyendo las ideas secesionistas… pero si lo quieren hacer por la vía democrática (respetando las leyes vigentes) y no por la vía revolucionaria (suprimiéndolas e implando otras por la fuerza) no podrán utilizar los medios legales a su alcance para inculcar en los educandos odio hacia la Nación, rebeldía ante el Estado. Ésta es la clave de la política española desde la Transición y seguirá siéndolo hasta que los enemigos internos de España, de lo español, ganen la batalla o acepten el juego democrático. Hay miles de anécdotas (como la «guerra de las banderas», la mofa al himno nacional o al Jefe del Estado, las prohibiciones y manipulaciones lingüísticas, la falsificación de la historia y un largo etcétera) que lo demuestran.

Es fundamental, por ello, que el Estado no decline su alta responsabilidad de educar a las nuevas generaciones en los valores democráticos, en la ciudadanía y el patriotismo. Con o sin transferencias en la gestión de la educación; con o sin la colaboración de las minorías nacionalistas.

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39. Carta abierta a Pedro Crespo

¡Vuelve, Pedro Crespo, reaparece, empuña de nuevo tu vara justiciera, líbranos una vez más del matón, del violador de leyes, personas y haciendas! Vuelve y enfréntate al pendenciero que tiene amedrentada a la gente. Tú puedes hacerlo, tú puedes hacer que su desafío de rufián quede en ridículo; tú sabes que la fuerza del chulo es más aparente que real, que su bravuconería y su prepotencia se acaban cuando quien puede y debe hacerlo toma la vara justa de la autoridad y ejerce el poder sin miedo. Tú puedes hacerlo, Pedro Crespo, alcalde honrado.

Afortunadamente ya hemos superado los tiempos en que los grandes crímenes se pagaban con la muerte pero nuestra época, que ha sido capaz de erradicar ese horror de la pena capital, no ha conseguido dejar atrás a los matones, a los fanfarrones, a los que abusan de los inocentes, y necesita defenderse de ellos

Ya sabes que el delincuente pedante y engreído, después de sus fechorías, lejos de arrepentirse y pedir perdón, se mofará de ti e incluso afirmará cínicamente que sólo él puede ser considerado víctima. Y, por último, cuando vea que estás decidido a someterlo a tu autoridad, reclamará jactanciosamente que debe ser tratado con el máximo respeto. Pero tú, Pedro Crespo, que has tenido la generosidad de dejar tu vara para intentar el diálogo con él de igual a igual, habrás comprobado que no se le puede tratar como a caballero, porque interpreta ese trato como debilidad, así que deberás asirla de nuevo y, con todo el respeto del mundo, pero con todo el ejercicio de tu autoridad que te permite, que te obliga, en determinadas circunstancias, a usar la fuerza, le despojarás de sus galones mal ganados y peor empleados, pondrás en evidencia sus mentiras demagógicas, sus groseros chantajes. Y lo condenarás al ostracismo, lo confinarás en el lugar que les corresponde a los petulantes, el lugar en el que deben permanecer los que se burlan de las leyes, los que abusan gravemente de ellas, los que mienten y amenazan para conseguir sus ilícitos objetivos. Restituirás así el orden alterado por el facineroso, los derechos de las gentes normales conculcados, el imperio de la Ley, la Justicia.

Sabes Pedro Crespo que para esa difícil tarea cuentas con el respaldo de tu pueblo y que cuando hayas cumplido, una vez más, con tu deber la máxima autoridad, hasta el rey si se presenta, tendrá que avalar tu actitud y mantener al matón, al chulo, al violador, en el lugar que tú lo has dejado, desarmado y derrotado.

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38. Carta a una amiga entusiasta del «Carpe diem»

Tu ne quaesieris, scire nefas, quem mihi, quem tibi finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios temptaris numeros. ut melius, quidquid erit, pati. seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam, quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare Tyrrhenum: sapias, vina liques et spatio brevi spem longam reseces. dum loquimur, fugerit invida aetas: carpe diem quam minimum credula postero.

Horacio, Odas, I, 11.

No indagues, Leucónoe (no es lícito saberlo), qué fin reservan los dioses a tu vida y la mía, ni combines los números mágicos. Mejor será que te resignes a los decretos del hado, sea que Júpiter te conceda vivir muchos años, sea éste el último en que ves romperse las olas del Tirreno contra los escollos opuestos a su furor. Sé prudente, bebe buen vino y reduce las largas esperanzas al espacio breve de la existencia. Mientras hablamos, huye la hora envidiosa. Aprovecha el día de hoy, y no confíes demasiado en el siguiente.

(trad. de Germán Salinas)

Gracias por tus buenos deseos: es hermoso vivir el momento… Pero no debemos seguir a Horacio al pie de la letra, como no debemos seguir a ningún clásico, a ningún maestro, más allá de lo que nuestra necesidad, nuestra razón, nuestra capacidad nos dicten. Por eso, viviré el momento contigo, apuraré el vino amable que me ofreces, gozaré de tu sonrisa y tus caricias pero me niego a reducir «las largas esperanzas al espacio breve de la existencia.» Porque aunque me siento deslumbrado por la belleza de la oda, no seré como una Leucónoe obediente, como quería el Poeta, sino que, rebelde, dejaré que mi memoria, cuando lo necesite, galope hacia el pasado y recorra, una vez más, las praderas inmensas y los pequeños y amables jardines por los que transité durante décadas; volveré al esfuerzo sostenido para devenir en hombre maduro y responsable, al abrazo joven y al vientre abultado de mi compañera cuando creaba vida; volveré al cañón en la sien y el miedo combatido con la voluntad de oponerse al tirano, volveré a los paseos por la pequeña ciudad galanteando a las doncellas, a la primera entrada en la Universidad, al primer salario de niño, a la cuasi muerte en el tope en el tranvía, a la búsqueda del alimento en las basuras, al amor infantil y prohibido, al descubrimiento del cosmos en el espasmo prodigioso de la acacia, al primer recuerdo cierto (arrodillado rezando para combatir a la muerte que quería llevarse a la madre), al primer instante de la luz, al sueño fetal y al abrazo fecundo de mis progenitores… Carpe diem, carpe diem, pero sin renunciar al pasado, hasta más allá de la propia existencia, hablando con el tatarabuelo que tuvo parecidas zozobras que las mías, buscando incluso al primer hombre que se irguió orgulloso para poder mirar a las estrellas. Aprovecharé el día de hoy, como aconsejaba el latino, pero sin renunciar a caminar hacia los horizontes, a pensar en el mañana inmediato o más lejano, que tendrá nuevos afanes; sin renunciar a intentar una vez más (aunque parezca inútil) comprender todos los números, dominar todas las cantidades y con ello el propio universo. Quiero saber «qué fin reservan los dioses» a mi vida y a la vida de los otros, para oponerme valientemente a sus designios y caprichos. Carpe diem, carpe diem, pero sin renunciar a pensar en la fecha en que ya los pies no me respondan, la vista se nuble y yo sea, sobre todo, un conjunto de achaques y dolencias. Imaginando a los que hoy son niños (y que veré crecer apenas unos años) cuando lleguen a mi edad y el mundo sea otro y el mismo, y otros hombres y mujeres se debatan con parecidas angustias a las nuestras, buscando lo mejor de nuestra especie, pero también horrorizados por la nefasta acción del odio y la estulticia, también deslumbrados por la gran tecnología. Más allá, incluso, de ese dulce momento en que atreviese la puerta que conduce a la noche eterna buscando otra luz, bien diferente. Sí, carpe diem más allá del último suspiro, cuando cumpla mi función bajo la tierra. Viviré intensamente el día, el instante, pero sin dejar de indagar (porque es lo más lícito que puede hacer el hombre), sin resignarme, sin someterme a «a los decretos del hado», sin dejar de hojear y ojear las maravillosas páginas pretéritas y sabiendo que aun quedan por escribir las mejores páginas del libro de la vida, del libro de la historia del hombre… Claro que, a pesar de todo esto que digo, por supuesto que deseo vivir contigo, intensamente, este momento, sabiendo que «mientras hablamos, huye la hora envidiosa» y sintiendo que un instante puede contener el Tiempo entero, que un abrazo puede ser el yin y el yang de todo el Universo.

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37. Ruth y José

Os trajeron a un mundo convulso, donde la estulticia y el rencor señorean pero vosotros, naturalmente, no lo sabíais. Y aprendisteis a caminar y a hablar, desde vuestra inocencia, sin dejar de reír. Sin dejar de reír, con ansias de crecer, de asir el mundo, de cabalgarlo, de someterlo a vuestras fantasías, como si fuera uno de vuestros juguetes. Avanzabais a zancadas, como todos los niños, y cada día crecía vuestro cuerpo y vuestra inteligencia… Pero no llegasteis a comprender a qué pozo de odio estabais destinados. Quizá no supisteis de él ni siquiera en el momento de abandonar este mundo. Corta y trágica vida habéis tenido, queridos Ruth y José, pero os ha dado tiempo a dejarnos un mensaje valioso: la inocencia está siempre en peligro, la infancia de cada individuo y de la propia especie no tienen garantizada la supervivencia: amenazada por el odio y la estupidez puede ser víctima en cualquier momento. La gente que sólo se mira a sí misma, despreciando al género humano, que no comprende el pasado, que no sabe de dónde venimos y que es incapaz de mirar con ilusión el futuro porque se aferra únicamente a sus deseos del presente puede cometer los peores crímenes: odia la infancia, la inocencia, lo nuevo, la Vida en definitiva, porque tiene su cabeza seca, su corazón podrido, su alma muerta. Vuestro sacrificio, que ocupará las portadas de todos los medios de comunicación durante unos días, no debe pasar al olvido: el llanto que hoy provoca en tanta gente de buena voluntad debe ser una lluvia persistente capaz de limpiar un poco de la basura hedionda en la que nos movemos y de hacernos capaces de atender a tanta infancia sacrificada en todas las partes del mundo.

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36. Andrea Sofía

¡Bienvenida, bella Andrea! Llegas a un mundo complejo y difícil pero hermoso. Has abierto los ojos en una zona del planeta que te sorprenderá cada día por sus terribles contrastes y, en ocasiones, te hará llorar; pero también comprobarás que ante ti, en todo momento, se abren horizontes inmensos. Oirás a veces ruidos amenazadores pero también deliciosas melodías. Tendrás que sortear lugares sucios pero también podrás pasear por floridos y fragantes jardines. Te sentirás muchas veces incapaz de superar los obstáculos que la vida irá poniendo a tu paso pero aprenderás a desarrollar tus capacides y, con la ayuda de tus padres, de toda tu familia y tus amigos, superarás todas las metas que te propongas. El mundo te parecerá, al principio, incomprensible pero irás aprendiendo el lenguaje humano y todos los lenguajes, incluido el misterioso y casi mágico lenguaje del Universo y, con ello, aprenderás a distinguir lo bello de lo feo, la verdad de la mentira, lo justo de lo injusto. También en muchas ocasiones te sentirás incomprendida y hasta maltratada pero siempre encontrarás en tu interior la fuerza necesaria para enfrentarte a las dificultades y seguir adelante sin perder tu sonrisa, sin dejar que anide en ti el rencor. Crecerás soportando peligrosas tormentas pero comprobarás que, tras ellas, siempre aparece el esperanzador Arco Iris, que tras la noche oscura siempre se abre un luminoso amanecer… ¡Bienvenida, bella Andrea! ¡Y muchas gracias por traernos una vez más la certidumbre de la Vida perennemente renovada! (10 de agosto de 2012)

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