La verdad y las mentiras

2017-01-04_1959Como todavía estamos de vacaciones, dediqué una parte de la mañana a ver el programa de TV2 que grabé anoche. He aquí mi comentario. «Documentos TV» reproducía un filme documental de Yael Melamede titulado (Des)honestidad. La verdad sobre las mentiras producido, hace poco, en EEUU que recoge diversos testimonios y experimentos («Los experimentos Matrix»). En uno de ellos se sostiene, con numerosas pruebas, que un elevado porcentaje de ciudadanos miente habitualmente. Por ejemplo, en una prueba sencilla con 40.000 personas (en el Institute for Advanded Study), casi el 70% hizo trampas: como la participación se pagaba, se pudo comprobar que 20 grandes tramposos habían estafado una media de 20 dólares, o sea, un total de 400 dólares… pero entre los casi 28.000 pequeños tramposos habían estafado casi 50.000 dólares. El director del experimento dice que le parece una muestra muy representativa porque, en el conjunto de la sociedad norteamericana hay grandes tramposos que roban cantidades muy fuertes y producen, naturalmente, un gran escándalo pero su número es pequeño, mientras que hay millones de pequeños tramposos que defraudan pequeñas cantidades pero que, sumadas, «el impacto económico de esta categoría es, en realidad, increiblemente, pero increiblemente, elevado.» De acuerdo con esto se manejan los siguientes datos: el fraude fiscal cuesta un 15% de los ingresos a la Agencia Tributaria (¿están incluidos aquí los grandes defraudadores?); el fraude a las aseguradas está estimado en más de 40.000 millones de dólares al año; las estafas al sistema sanitario cuestan más de 200.000 millones de dólares al año al Gobierno federal.
En el mismo documental, otro científico explica que los niños necesitan mentir en muchas ocasiones para desarrollar su imaginación (eso me ha hecho recordar la prodigiosa escena que presencié en el bar de Sorgo con la niña que jugaba a ser la mamá de sus padres y que creo que he relatado en otro lugar) y un ama de casa cuenta cómo la frustración de su vida conyugal la llevó a engañar a su marido (por cierto, cuando ambos cónyuges afrontaron la verdad se pusieron a intentar recomponer su matrimonio). También se recoge el testimonio del escritor Etgar Keret que en una ocasión dijo una mentira piadosa (para ayudar a vencer el pánico a una pasajera del avión en el que viajaba) y compara las mentiras con los cuchillos: «Si usas un cuchillo para agredir a alguien está mal pero si lo usas para untar mantequilla en el pan no tiene nada de malo.» En este sentido hay que tener en cuenta el problema del autoengaño, «el sesgo optimista»: nos mentimos, nos engañamos con mentiras para protegernos de nuestra vulnerabilidad frente a la verdad, las verdades de la vida.
También trata el documental de Melamede de dos profesiones donde la mayoría de sus miembros mienten sistemáticamente: el mundo de las finanzas y la clase política. Aunque mucha gente piensa lo contrario, se miente mucho más en las finanzas que en la política, pero en ambos casos el perjuicio para la población en general es tremendo. Por ello es tan importante educar a los niños y jóvenes en el respeto por la honestidad. El documental da cuenta de un movimiento en la India de «Tiendas de la Honestidad» (autoservicio sin dependientes ni vigilancia alguna) donde los escolares aprenden a comprar pagando según los precios establecidos y donde se ha conseguido el cien por cien de honestidad.
En este sentido, otro dato curioso: en una prueba realizada en la Universidad de California, ninguno de los estudiantes que participaron en ella, creyentes o no creyentes, fueron capaces de recordar al completo los diez mandamientos… pero todos ellos, sin excepción, realizaron la prueba siguiente sin hacer ninguna trampa; algo parecido se repitió en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde se realizó otra prueba con estudiantes advirtiéndoles de que podían realizar la prueba bajo el código de honor o no; lo mismo se repitió en Princeton; resultado: todos los que no habían jurado el código de honor hicieron trampas y de los que habían jurado, ninguno; (cosa curiosa, en ITM no hay código de honor y en Princeton, sí y muy notorio).
De todo ello deduce el director del proyecto que cuando recordamos a la gente su fortaleza moral su comportamiento es moral y, por tanto, es posible conseguir un cambio positivo en las personas por este procedimiento optimista… argumento que es recogido por los conductistas (tan numerosos y activos en Norteamérica) para asegurar que se puede enseñar por métodos conductuales a comportarse éticamente.
Por último, el director del proyecto asegura que ha visitado su país de origen (Israel) y otros muchos (Turquía, China, Colombia, Sudáfrica, Portugal, Alemania…) y que en todas partes ha encontrado similar nivel de (des)honestidad; «y, para mí, esa es la lección principal: no es que seamos malos, es que somos humanos [y] que tenemos que plantearnos cómo protegernos contra nuestro mal comportamiento y el mal comportamiento de los demás.» Y concluye también con optimismo: «Todos tenemos la capacidad de construir un mundo mejor, más ético y honesto.»
Para terminar, me hago algunas preguntas: ¿Se pueden transpolar las cuestiones y los datos que nos presenta el documental que estoy glosando a España? ¿Necesitamos mentirnos a nosotros mismos y que nos mientan? Por ejemplo, ¿entre las mentiras piadosas podríamos incluir las de las religiones que nos prometen un paraíso para cuando tengamos que abandonar este «valle de lágrimas» (que nosotros con nuestras mezquindades ayudamos a mantener) o las menos piadosas y quizá más interesadas de los programas políticos electorales? Y en este último caso, ¿dejamos que nos mientan, prometiendo solucionar todos los problemas (y les pagamos por ello) para justificar nuestra inhibición, nuestra falta de compromiso, en los problemas de nuestra familia, de nuestra comunidad, de nuestra patria…?

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Para ver el documental completo:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/documentos-tv/documentos-tv-deshonestidad/3457759/

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Enero de 2017

Domingo 1 de enero de 2017
¡Buen principio de año! Salí temprano de Alhaurín y me hice los 570 kilómetros a buen ritmo y sin asustarme demasiado por los tremendos bancos de niebla que había en Granada y en Ciudad Real. Comida tradicional de Año Nuevo (un año de Nochevieja y otro de Año Nuevo) con mis hijos (incluyendo, por supuesto, a Yolanda) y mis nietas. Sigue leyendo

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Libros y personas

(Con RC)

El editor de libros (Genius), Michael Grandage,
Reino Unido, 2016, ggenius-778212467-mmeduion de John Logan
(libro: A. Scott Berg);
música de Adam Cork, fotografía de Ben Davis; principales intérpretes: Colin Firth, Jude Law y Nicole Kidman.

Buen filme que nos relata la relación del celebre editor Max Perkins (Colin Firth) con uno de los grandes escritores norteamericanos, Thomas Wolfe (Jude Law) en el contexto de unos EE UU en desarrollo económico, ebullición social, crisis de todo tipo. Un país con masas de población heterogénea, con sus dramas personales entrelazados, moviéndose en ciudades arracimadas, con cielos abiertos y sucios charcos… Un mundo subyugante, mágico, intenso, un mundo para escritores como Wolfe, Scott Fitzgerald, Faulkner, Heminguey… necesitados, para desarrollar su obra, de cocheros, de secretarios, de publicistas, de psicoanalistas, de enfermeros… que todo eso es labor de un buen editor –Véase mi famoso opúsculo «24 horas (y 24 gorros) en la vida de un editor»– y, sobre todo, de amigos; amigos capaces de comprender la difícil personalidad del artista, que quiere deconstruir y reconstruir el mundo.
La película refleja muy bien, a través de esta historia concreta y con un excelente lenguaje cinematográfico (el cine, ya sabemos, en un arte que reúne y combina diversas expresiones artísticas pero es también una industria, capaz de poner al servicio de la obra, y su difusión, recursos ingentes), la compleja, la mayoría de las veces mutuamente enriquecedora y en ocasiones tormentosa relación entre el creador y su editor.
Hermosa profesión esta de colaborar en la tarea superior de los creadores… Como digo en el tuit que tengo fijado en Twitter: «Oficio de editor: encontrar, enriquecer, embellecer, fijar, proteger, divulgar la obra de los creadores.»
thomas_wolfe_y_max_perkins

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Caudillos y transiciones

fidel-castroEn la cena de amigos posterior al concierto del domingo en el Auditorio Nacional uno de los comensales dijo que Fidel Castro, muerto unos días antes, era un personaje de significación histórica similar a Gandhi, Churchill, Kennedy… Sigue leyendo

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Diciembre 2016

Jueves 1 de diciembre de 2016
Cerramos noviembre con Poesía y ella nos abre, también, el nuevo mes. «A la hoja mujeril, varón invierno / persuadió a descender de su eminencia / con un aire insistente y boquitierno. // Opuso aquella alguna resistencia, / pero, mujer al fin, cayó en el vuelo / de una serena luz sin competencia. // Anda el alma en un hilo de desvelo / por esta luz, vacante en tanta hora, / pasturando, cometa, frío y cielo.», en el hermoso final del poema de Miguel Hernández «Invierno-puro (diciembre)». Sigue leyendo

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Comedia y tragedia en nuestra Europa (Lope de Vega y Mahler)

perro1Por casualidad he asistido en dos días seguidos a la representación de la comedia de Lope de Vega El perro del hortelanoi y al concierto de la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler.ii

Lope nos presenta, en forma de comedia, los eternos enredos del amor, los ideales y los intereses que genera y viceversa. Diana y los que se mueven a su alrededor son personas parecidas a nuestros vecinos (y quizá a nosotros mismos) se desean, se quieren, se ilusionan con las posibilidades de fundir cuerpos y patrimonios, se pelean, sienten celos, desesperanza,… pero todo dentro de un ambiente amable que el Fénix de los ingenios se encarga de representar genialmente y las distintas versiones de los directores realizan según los gustos de la época (o del propio director). Es el caso de Helena Pimenta que introduce en la obra algún personaje quizá no muy aceptable en el tono de Lope pero que consigue, con un ritmo frenético y una calculada desmesura en alguna de las intervenciones de los personajes, hacernos reír y disfrutar con las pequeñas mezquindades de la condesa Belflor y su ambicioso secretario.iii
Mahler es otra personalidad muy diferente, y su quinta sinfonía es una reflexión sobre la vida y la muerte en forma de tragedia, no solo porque la música permite esa elevación de los problemas humanos sino porque se desarrolla (no en la época galante y relativamente desenfadada que crítica con ironía y sin resentimiento Lope de Vega) sino en la época que le toca vivir a Mahler, en el cambio de siglo en una Europa que venía de guerras terribles pero que presentía otra guerra todavía más terrible.
Mientras que el amor en el dramaturgo madrileño es alegre y hasta superficial (tanto si se sitúa la obra en la época en que fue escrita o, como hace Pimenta, en la Napoles del siglo XVIII) y se presenta como superación de los problemas de la vida y la muerte, atemperados por el amor, en el compositor bohemio-austriaco el sentimiento amoroso se presenta con una profundidad y trascendencia rigurosas. En efecto, la sinfonía de Mahler se inicia con una marcha fúnebre para (después de pasar por las estridencias de la vida corriente) llegar al maravilloso adagietto (Sehr langsam, muy lento) que el compositor envió como requerimiento de amor a la joven Alma, que sin duda podía comprender (por su formación y por su juventud) esa hermosa forma de comunicar los sentimientos. Como sabemos, esta parte de la obra de Mahler (¡toda la cuerda y solo la cuerda (d)escribiendo la más bella declaración de amor!) se hizo mundialmente famosa gracias a que Luccino Visconti la tomó como banda sonora de su excelente película Muerte en Venecia (sobre la homónima novela de Thomas Mann), consiguiendo con ello llevar una pieza maestra (que podía haber permanecido en los ámbitos más restringidos de los aficionados a la música clásica) al más amplio público de los aficionados al cine…

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Bueno, concluyamos diciendo que no es malo que en el siglo de Lope, en el de Mahler o en el nuestro, sigamos enfrentando, sin demasiada tensión, la parte de comedia con la parte de tragedia que en toda vida humana se mezclan, se interrelacionan y se complementan. ¡Disfrutemos de ello!

i El Perro del Hortelano, de Lope de Vega. Marta Poveda, Rafa Castejón, Joaquín Notario, Fernando Conde, Natalia Huarte, Paula Iwasaki, Alba Enríquez, Pedro Rojas, Pedro Almagro, Alfredo Noval, Alberto Ferrero, Álvaro de Juan, Óscar Zafra y Egoitz Sánchez. Piano: Olessya Tutova. Dirección: Helena Pimenta. Compañía Nacional de Teatro Clásico. Teatro de la Comedia, 15 de noviembre de 2016.

ii Sinfonía n.º 5, de Gustav Malhler. SRW Orquesta Sinfónica de Stuttgart, dirigida por Cristoph Eschenbach. Auditorio Nacional, 16 de noviembre de 2016.

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Bibliotecas públicas

concha_y_marinaPalacio de Congresos de Toledo, miércoles 16 de noviembre de 2016. Invitado por Concha Vilariño, Subdirectora General de Coordinación Bibliotecaria, en mi calidad de Presidente de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, y gratamente acompañado por Mercedes Alonso, asistí al VIII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, que se celebró en el gran Auditorio del Palacio de Congresos de Toledo (¡más de 500 asistentes!), edificio que sobrecoge, por muchas cosas (y no es la menos importante saber que está edificado sobre el lugar donde nació uno de nuestros grandes reyes, Alfonso X El Sabio). Lamentablemente no he podido asistir a todas las sesiones pero Sigue leyendo

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Laura F. de San Martín de la Vega

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Me hubiera gustado conocerte, Laura, no por la prensa, que ha destacado la terrible tragedia de tu muerte prematura y absurda, sino en persona: aprendo mucho de los adolescentes y creo que también a ellos les gusta aprender algo de mí. Realmente la primera juventud y la primera senectud tenemos, aunque a algunos les pueda parecer una tontería, muchas coincidencias: en ambas edades se da una peculiar tensión entre nuestros deseos y nuestra realidad, entre nuestros impulsos y nuestros miedos; en ambas edades se da una especial dualidad cuerpo/mente que nos desazona y nos perturba no pocas veces…
Pero ha sido imposible esta conversación que me hubiera gustado tener contigo: hubiera querido preguntarte por tus ideales, por tus sueños, por tus proyectos, por tus preocupaciones… y, sobre todo, cómo era posible que con esa edad ya tuvieras frustraciones airadas y adicciones letales. La muerte ha hecho imposible nuestro diálogo pero no impedirá que yo siga haciendo preguntas. Preguntas a tus profesores sobre qué tipo de enseñanza estamos impartiendo; a ese estúpido adulto que se prestó a conseguir alcohol para unos niños; a los mequetrefes de tu pandilla sobre cómo pudieron dejarte tirada inconsciente en el suelo durante 40 minutos; a tu Ayuntamiento y, en general, a todas las autoridades egoístas que nos gobiernan, sobre cómo es posible que, en vez de conformarse con recurrir a los duelos posteriores, no se tomen medidas para evitar el obsceno espectáculo de unos niños drogándose con alcohol u otros venenos en lugares conocidos… Pero sobre todo, Laura, me gustaría poder preguntar a tus padres cómo no advirtieron los síntomas de tu desorientación, cómo no ejercieron su sagrado deber de vigilar, proteger, educar a los hijos cuando son pequeños. Preguntas a la sociedad entera (en la que me incluyo, por supuesto) de cómo estas muertes inhumanas como la tuya no nos hacen reflexionar, no nos llevan a poner en primer plano unos valores como la alegría sana, la familia ordenada, la disciplina necesaria…

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Poema para el día siguiente al Día de Difuntos

toro
Para Luis Cernuda («España está muerta»), in memoriam.
Para Marina Casado («España muerta, desenterrada, /
con su rostro amarillo / devorado por los insectos.»),
con afecto.

¡No enterréis a España, compañeros,
no permitáis que la coman los insectos!
Hay mucha vida en esta vieja piel de toro,
inmensas energías en su fluviales venas.
Tierra fértil y bella, regada con la sangre,
el llanto y el sudor de los antepasados.
Tierra abierta a todos los horizontes
y a cuantos quieran compartir con nosotros sus afanes,
pero tierra brava que rechaza a los esquilmadores
y desprecia a los pobres charlatanes.

No dejéis que las tumbas, que son muchas,
neutralicen a las cunas,
que son muchas más y más alegres,
no dejéis que los cantos enmudezcan
bajo el triste rumor de los lamentos.
Entonad con ardor la oda a la Alegría
frente a la fúnebre oración de los difuntos.
¡No olvidéis, ni en el peor momento,
que la muerte ha de someterse
siempre, siempre, siempre, a la vida!

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Noviembre 2016

Martes 1 de noviembre de 2016
Esta mañana en Urgencias para ver si el fuerte dolor de la rodilla derecha era algo más que una tendinopatía rotuliana, pero parece que no. A ver qué me dicen el viernes. Me atendió, muy amablemente, la doctora Karen Viera Rodríguez y nos dio tiempo a comentar algo de Cuba, el Che, Podemos… y las relaciones conyugales. Sigue leyendo

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