Anusha

 Arriba1¡Mira, Anusha, mira! Mantén tus (sin duda, bellos) ojos abiertos y mira. Mira a los chicos que pasen cerca de ti y hazlo con la expresión que te parezca más adecuada para manifestar tus sentimientos… Mira a quien tú quieras, lo que tú quieras, Anusha. ¡Tienes todo el derecho a hacerlo! Y nadie tiene el menor derecho a impedírtelo y mucho menos, ¡horror!, a asesinarte por ello. Mira, Anusha, mira, mira a tus padres, estúpidamente asesinos, y a tus vecinos ignorantes, cómplices de una barbarie que lleva siglos sojuzgando a la mujer y destruyendo lo más humano que hay en el varón. Mira fíjamente a tu padre, saturado de soberbia y carente de amor, mira de frente a tu madre, esclava envilecida y con vocación de perpetuar la esclavitud; míralos hasta que ambos tengan que bajar la vista sintiéndose alimañas y no personas, hasta que comprendan que si  fue hermoso juntar sus energías para generar vida es inmundo y miserable hacerlo para el crimen… ¡Mira, Anusha, mira! Mantén los ojos, tus inocentes ojos, Abajo1bien abiertos: que tu mirada asesinada no muera del todo y nos ilumine a todos, hombres y mujeres de todos los lugares, hasta que nuestros ojos se llenen de lágrimas, como los tuyos se llenaron del ácido criminal, y nuestro llanto nos ayude a comprender, nos anime a combatir con todas nuestras fuerzas, el horror.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/02/actualidad/1351852888_399403.html

 

Esta entrada fue publicada en Emociones, Nombres propios. Guarda el enlace permanente.

0 respuestas a Anusha

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.