35. Campus de Segovia. Julio 2012

«Nueva cultura del trabajo desde la comunicación: la construcción de empleo desde una nueva ética y deontología de la acción comunicativa.» Jornadas en el campus de Segovia de la Universidad de Valladolid coordinadas por Agustín García Matilla, decano de la facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación, y Tecla González Hortihüela, profesora de esta universidad . Conferencias, mesas redondas y talleres los días 24, 25, 26 y 27 de julio de 2012, a cargo de profesores y profesionales y más de 80 alumnos, algunos venidos desde Madrid. Magnífico ambiente; diálogo permanente; viejos y nuevos amigos.

Participo en la mesa redonda «Oportunidades para la industria del libro» con los editores Alfredo Landman, de Gedisa y Carlos Rod, de La Uña Rota (ambos llaman la atención sobre el nuevo paradigna del libro pero se muestran razonablemente optimistas), Carlos Aganzo, director del periódico El Norte de Castilla y poeta (que da cifras que demuestran que no es el libro en papel y la prensa lo que ha sufrido un mayor descenso de ventas en la crisis actual) y José Domingo Pardillos, Librería Entre Libros, que reivindica el imprescindible papel del librero… Yo me declaro decididamente optimista, siempre que las personas que se incorporen al mundo del libro sigan defendiendo los grandes valores que llevaron a España a ser la cuarta o quinta potencia editorial del mundo; aprovecho para explicar mi LEINOBLE (que los lectores de mis catálogos y de los últimos libros publicados conocen bien) y sostengo que además de atender a los nuevos soportes de lectura, necesitamos revisar «todas las estructuras comerciales –distribuidoras, librerías, ventas por Internet, etc.– para estar en condiciones de atender la demanda de nuestros clientes. En este aspecto quizá sea necesario plantear un debate sobre el precio fijo y sobre los usos y costumbres del comercio del libro.» Entrevista para la TV de la Universidad: ahí queda un nuevo testimonio de un veterano editor que está más enamorado que nunca de su oficio….

Otras conferencias y mesas redondas resultan especialmente interesantes. José María Lozano Maneiro incita a desarrollar empresas culturales aprovechando el desarrollo de las redes sociales. Se debaten los conceptos de hipermedia, multimedia y transmedia; se analizan los problemas éticos de la publicidad y el papel del «prosumidor», la «publicidad de guerrilla» y un sinfín de ideas y problemas sobre y desde la Comunicación… En diez talleres simultáneos se analizan posiblidades de desarrollo personal y profesional, retos y oportunidades de emprendimiento, entre ellos las posibilidades de nuevos proyectos editoriales.

La conferencia de clausura corre a cargo del excelente escritor Gustavo Martín Garzo. Más de una hora de relatos encadenados, desde la fascinación del niño ante la madre abstraída con la lectura de un libro misterioso para él hasta la glosa del cuento de las dos palomas de la inmensa Las mil y una noches. El hombre ha necesitado siempre contar todas las historias imaginadas para comprender, al menos en parte, la historia vivida y la que puede llegar a vivir. Realmente, las jornadas han merecido la pena…

Pero el prodigio se ha producido la noche de la víspera: el grupo «El Lunar de Pierrot» desarrolla una «acción poética musical» en el palacio de Quintanar, impresionante edificio de los siglos XV-XVI, con pinturas de Vaquero Palacios y su hijo Vaquero Turcios, entre otras joyas plásticas; ayer Conservatorio de Música y hoy, después de ser rehabilitado, sede de un centro cultural multidisciplinar. Los actores llevan a los espectadores, para que puedan seguir la obra, por distintas dependencias del palacio… y, de pronto, en uno de sus patios, el milagro: un almendro de 325 años años, humilde y hermoso, con su tronco tallado por el más grande artista, el Tiempo, componiendo una obra de arte que ningún escultor ni ningún pintor podría igualar; con sus más antiguas ramas hábilmente podadas por sus sucesivos jardineros y sus ramás más jóvenes llenas de frutos. Quizá, la más hermosa joya que se puede encontrar en la rica ciudad castellana: un maravilloso mensaje de vida, de tenacidad, de resistencia… Me entrego al titán de la Naturaleza, vencedor de todas las tormentas, naturales y humanas, y prometo: si alguna vez sintiera la necesidad de crear un dios, como tantos hombres han venido haciendo desde los primeros tiempos, te elegiría a ti, magnífico almendro segoviano, me prosternaría ante ti, te ofrecería mi humilde pero leal servicio, te juraría fidelidad, te adoraría.

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34. Vicente del Bosque

VicentedelBosqueUn buen profesional se prepara lo mejor posible para realizar su trabajo, con la intención de llegar lo más alto que su capacidad le permita pero sin que la ambición personal domine su vida; gana o pierde, asciende, permanece o se va, manteniendo siempre el sosiego y el buen humor, sin olvidar, sobre todo, que el progreso, el verdadero éxito no se pueden alcanzar sin los valores humanos; ejerce su función combinando esforzadamente inteligencia y voluntad, participa en un equipo donde lo individual se integra dialécticamente en lo colectivo y si lo tiene que dirigir lo hace con modestia, con más autoridad que poder, con un objetivo y un lenguaje comunes, buscando el apoyo de quienes comparten los mismos intereses e ideales y respetando lo bueno que hicieron sus antecesores, mejorándolo en lo posible pero sin inventar aventureros y peligrosos saltos que, a la postre, destruyen y nos hacen retroceder… ¡Reconocimiento y gratitud a Vicente del Bosque, seleccionador nacional de fútbol de España, que nos recuerda que este país, además de líderes mediocres y logreros, puede dar, da en abundancia, personas sencillas y buenas, excelentes profesionales!

(Sábado, 10 de julio de 2010)

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33. Aljófares

La parte de creatividad que tiene el oficio de editor se concreta en los textos de presentación (solapas, cuartas de cubierta, etc.) o en las notas del editor que necesitan algunos de los libros (cuantas menos, mejor) y, sobre todo, en las colecciones. No puede haber una buena editorial, en mi modesta opinión, sin desarrollar alguna buena colección de libros, o sea, el editor agrupa dentro de un mismo conjunto libros variados de diferentes autores o temas, etc., pero que responden a unos parámetros comunes, tanto en el contenido como, sobre todo, en la forma. Aunque la evolución del mercado (cada vez más confuso, inestable, inseguro, etc.) ha reducido mucho el valor tanto intelectual como comercial de las colecciones editoriales no creo que haya que dar por acabado esta labor que, como decía antes, es fundamental en la profesión de editor.

Sirva todo esto como introducción a la categoría que pretendo iniciar hoy con esta entrada a la que llamaré «Mis colecciones».

Desde el principio de mi actividad editorial me propuse poner en pie alguna colección importante, es decir, una serie de libros que ofrecer a los amigos lectores, con temas, contenidos y formatos que respondieran al ideario de la editorial y que pudieran permanecer en el mercado como consecuencia de permanecer en las librerías y en las bibliotecas. Tarea difícil porque, como decía antes, la tendencia del mercado ha sido en todos estos años a destacar cada vez más el libro de temporada, el libro promocionado, etc. más que al libro que se comprende sobre todo, dentro de una colección.

Tenía buenos ejemplos, de los que puedo citar algunos de los que se me vienen ahora mismo a la memoria. Seguro que en la memoria de los lectores veteranos permanecen colecciones tan importantes como la popular Austral, de Espasa-Calpe (cuando era una empresa independiente antes de integrarse en el grupo Planeta), la especializada Biblioteca Románica Hispánica (que dirigió en Gredos tantos años don Dámaso Alonso), la acreditada Biblioteca Breve de Seix Barral, la renovadora Libro de Bolsillo de Alianza Editorial (de mi amigo Diego Hidalgo) que sería también absorbida por el Grupo Anaya o, más modernamente, colecciones que irrumpieron con mucha esperanza en el panorama editorial español del postfranquismo, como la Paloma Atlántica de Taller de Ediciones JB, la colección Aloclaro de Editorial Popular, o la colección Lee y Discute de Zyx (que tanto utilicé yo en mi labor proselitista por los años 70 del siglo pasado).

* * *

Hagamos por tanto un recorrido por las principales colecciones que Ediciones de la Torre ha ofrecido a sus lectores, empezando, en esta primera entrada, por la última, por la que acabamos de presentar en la Feria del Libro de Madrid de este año: Aljófares.

Comencemos por decir que es casi imposible ofrecer una colección absolutamente original, por contenidos, por formatos, por tipos de impresión, por precio, etc, etc… cada vez que uno cree haber descubierto una cosa absolutamente original, si busca, encuentra muchos antecedentes, alguna colección muy parecida y, en ocasiones, prácticamente igual. Por ello Aljófares también tendrá sin duda muchos elementos comunes con otras colecciones similares, aunque puedo afirmar que desde el momento en el que la ideé rechacé la idea de copiar (aunque a mí me han copiado algunas de mis colecciones) cualquier colección de las existentes actualmente o de las que he manejado a lo largo de mi vida lectora. Pero hay que decir, que cuando ya tenía la colección diseñada y ya había comprobado que en determinados aspectos seguía las huellas de otras colecciones anteriores, pero sin mimetizarlas, como los Crisolines de Aguilar (éstos en tapa dura y Aljófares en rústica y con muchas menos páginas), me encontré por casualidad con una edición realizada por el gran Manuel Altolaguirre en México que podía haber inspirado perfectamente mi Aljófares.

La idea de Aljófares surgió primero como unos libritos de 32 páginas de 75 x 105 mm. es decir, dos hojas DIN A4 plegados hasta formar un tomito, para hacer en la propia impresora de la editorial. Realmente yo vengo haciendo esto desde hace años: unas libretitas en ese tamaño y con ese número de páginas, para poder tomar notas en cualquier momento. Si una vez plegados esos dos folios partimos un folio a la larga por la mitad podemos hacer una cubierta con solapas y graparlo a caballete, obteniendo un librito que se podría definir así: tomito de 32 pp. más cubierta con solapas, en formato 74 x 105 mm. rústica, cosido a caballete e intonso (es decir, sin cortar los pliegos). Como había leído recientemente un precioso cuento de doña Emilia Pardo Bazán, «El aljófar», se me ocurrió que se podía hacer una colección de libros manuales que respondiera a la idea de «perlitas» y materializar la idea de que cualquiera puede imprimir dos folios en su impresora, plegarlos, cubrirlos de la forma que he definido antes, y graparlos, de manera que le queda un librito totalmente «rústico» pero muy atractivo. De hecho, invito a cualquiera a hacerlo así, y se divertirá mucho transformando en «libro» su propio cuento, una carta, una lista, etc… con un simple programa de tratamiento de textos (Word, open office…) y una impresora. La mayor dificultad estriba en colocar las páginas para que al plegarse quede bien colocado, pero con un poco de destreza se consigue (en todo caso, si alguien quiere intentarlo me ofrezco a explicarle cómo se hace fácilmente). Así que ya creía tener definida la nueva colección y qué mejor que empezarla con este magnífico cuento de una de nuestras más grandes escritoras (y ejemplo de persona liberada y liberal). Realicé un «prototipo» con este primer número de esta nueva colección e hice un sondeo entre 10 ó 12 personas amigas de la editorial a las que pedí opinión y consejo, después de explicarles la idea fundamental de la colección (cuentos, pequeños poemarios o escenas teatrales, documentos, o pequeños ensayos, presentados de forma modesta pero atractiva y a precio muy bajo) obteniendo los siguientes resultados:

  • ¡Qué bonito, qué original, va a gustar mucho!
  • Es un magnífico regalo, mucha gente que vaya a la librería le gustará comprar uno o varios ejemplares, para ir haciendo buenos obsequios a sus amigos y familiares.
  • Claro que… este tipo de libros tienen que ser muy baratos, y ofertarse de manera que se puedan exhibir varios a la vez y estimular la compra de varios tomitos juntos. ¡Hay que fijar el PVP en 2 euros!
  • ¡Ni hablar de libro intonso! El lector de hoy no puede entretenerse en cortar los pliegos. Y, por otra parte, nada de cubierta en negro sobre cartulina roja (como estaba el prototipo): una cubierta a todo color, y, además, unos distintivos para cada sección (cuentos, poesía y teatro, ensayo, documentos) de la colección.
  • Ojo, tanto si son autores consagrados como si son nuevos hay que cuidar mucho los contenidos para conseguir que quien compre un título busque otros.

Definida ya la colección y renunciado a imprimir y encuadernar «artesanalmente» había pues que conseguir una imprenta que pudiera hacer un «producto» barato (teniendo en cuenta, además, que las tiradas no pueden ser elevadas). Paco Arellano y su Biblioteca del Laberinto lo resolvió, y muy bien, por cierto: la colección ha quedado espléndida, de contenido y también de forma; como decimos en la nota de presentación, se trata de «Perlitas de buena literatura, en ediciones asequibles, de agradable lectura y fácil conservación»… Y si no, véanse los primeros ocho títulos:

1. Emilia Pardo Bazán: El aljófar

2. Jorge Manrique: Coplas a la muerte de su padre

3. Benito Pérez Galdós: La sociedad presente como materia novelable

4. Declaración de los Derechos del Niño – Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana

5. Charles Dickens: Historia de nadie

6. Ch. Abada: El soldado y el emperador

7. Miguel de Cervantes: El retablo de maese Pedro

8. Rogelio Blanco Martínez: La lectura

Y además, una vez lanzada la colección, se nos ocurrió convocar un concurso internacional de cuentos e incluir a los ganadores en la correspondiente sección de la colección, y alimentar de esta forma uno de los sueños de todo editor, cual es el de descubrir nuevos autores importantes. Así que, a reserva de lo que decidan nuestros amigos lectores (que, parafraseando a don Benito en su inteligente discurso de entrada en la RAE, son nuestra inspiración y nuestro juez al mismo tiempo), no sólo deseamos sino que auguramos una feliz trayectoria a Aljófares. Por lo que hemos visto en la Feria, la colección es atractiva. A ver qué nos dicen los libreros a los que están llegando estos días los primeros ejemplares.

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32. Titanic

Aprovechemos el centenario del hundimiento del trasatlántico más famoso del mundo para recordar y reflexionar. Fijémonos, entre la rica simbología del gigante abatido y que tanto juego ha dado a ensayistas, literatos y cineastas, en, sólo, dos o tres aspectos: la famosa orquesta que siguió interpretando su selecto repertorio hasta que la entrada del agua en la sala lo impidió (aunque es posible que haya una cierta exageración en el relato de este heroico y romántico comportamiento), los múltiples errores de dirección y comunicación que se cometieron y lo que llamaré el gran ejemplo del Titanic.

Ciertamente parece que los errores en la navegación del barco y en la comunicación al pasaje y la tripulación una vez que se tomó la decisión de organizar el salvamento fueron terribles y se pueden proponer mil y un debates sobre sus causas, cómo se hubieran podido evitar, etc. Pero de esa forma estaremos hurtando la verdadera cuestión a nuestra inteligencia: el hecho mismo de haber fletado un barco de esas caraterísticas.

Porque, por encima de todos los errores cometidos aquella fatídica noche y por encima de las caricaturas que se puedan hacer de unos músicos empuñando hasta el último momento sus instrumentos artísticos y muriendo con ellos, lo que debemos aprender (querida OG y otros queridos amigos que habéis utilizado la imagen de la orquesta para despreciar las actitudes de resistencia), lo que tenemos que aprender del Titanic es lo terrible que resulta la combinación de la codicia de los grandes negocios con la estulticia del vulgo que pretende mimetizar a los opulentos. Entre ambos alimentan el despilfarro, el desprecio por la Naturaleza, una economía y una organización sociales que pone toda la rica capacidad humana, científica, industrial, comercial y artística al servicio de una travesía que en el mejor de los casos será una farsa, y en el peor, una tragedia. Y éste, en mi mi modestísima opinión, es el gran ejemplo, la gran enseñanza del Titanic… Y si cien años después lo rememoramos para fijarnos en los aspectos que alimentan la «prensa rosa o amarilla» o para ridiculizar a unos músicos y nos olvidamos de la cuestión fundamental, el modelo de sociedad que estamos manteniendo, es decir, si seguimos empeñados en fletar el Titanic, muchos Titanic, nos estrellaremos contra el iceberg de la realidad y nos hundiremos… Y entonces quizá tengamos que agradecer a los pobres músicos que sigan tocando hasta el último momento para que, al menos, resulte un funeral con sentimiento.

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31. Carta a una amiga animosa

Tienes una gran parte de razón, mi querida amiga, cuando afirmas, en respuesta a uno de mis «lamentos» (nunca podré agradecer suficientemente a mi psiquiatra que me enseñara a lamentarme, a apoyarme inteligentemente en esa etapa primera de la vida en que la persona ríe o llora sin represión, sin cinismo, y que, de esa forma, consigue comunicarse con sus semejantes de corazón a corazón…), que Ediciones de la Torre no sólo no es pobrecita sino que debe de ser considerada como una aventura cultural importante, como «una GRAN EDITORIAL, que va a mejorar, en todos los aspectos, día a día.» Cierto: tenemos muchas cosas valiosas. Por aquí han pasado y han dejado su obra grandes creadores como Rafael Alberti, Ciro Alegría, Vicente Aleixandre, Andersen, Babeuf, Herman Bang, Julio Cortázar, Gerardo Diego, Miguel Espinosa, García Lorca, Gómez de la Serna, Knut Hamsun, Juana de Ibarbourou, Juan Ramón Jiménez, Mario Kaplún, Lope de Vega, Antonio Machado, Maquiavelo, Gabriel Miró, Pablo Neruda, Henrik Pontoppidan, Quevedo, Horacio Quiroga, Pedro Salinas, Emilio Zola…, por citar sólo algunos de los más famosos y que ya no están personalmente entre nosotros y por evitar referirme a los muchos que aún viven y enriquecen cada año nuestro catálogo. Es cierto, también, que tenemos magníficos colaboradores sin los cuales no sería posible haber mantenido nuestra presencia en el duro mercado del libro durante siete lustros ya. Y no menos cierto que un número considerable de lectores-amigos incorporan a su biblioteca algunos o muchos de los casi 600 títulos que hemos editado y distribuido por todo el mundo: millones de hombrecitos de cro-magnon pregonando por todos los confines «la necesidad y el placer de la lectura», con su herramienta y su libro bajo el brazo, nuestra marca…

Todo eso es maravilloso como es maravilloso poder «presumir» de que el más amado de todos nuestros autores, Miguel Hernández, ha iluminado desde los primeros años de nuestra existencia nuestra actividad editorial, ha dado nombre a nuestra colección más emblemática y, sobre todo, nos ha animado a seguir su ejemplo de hombre auténtico y comprometido con su tiempo y su sociedad, capaz de buscar siempre el camino justo, a pesar de errores y tropezones…

Pero también es verdad que somos una aventura cultural muy frágil, débiles frente a las terribles leyes del mercado, vulnerables a las asechanzas de todo tipo que nos amenazan cada día, siempre a punto de ser aplastados por los «tanques» de los grandes grupos de comunicación, que necesitan reservarse la parte del león y que sienten celos (quizá miedo) de hasta el más humilde de su competidores. Y, sobre todo, cuán frágil, cuán débil el «director-propietario» de esta editorial, cuán torpe y cansado, cuán dependiente del apoyo y la ayuda de sus amigos, cuán necesitado de que un dios (o, mejor, una diosa) de los que el hombre crea en su miedo, en su angustia, en su proyecto de dominar el mundo, termine de moldear su cuerpo de barro, le dé la mano y le insufle un hálito vital y lo anime: «¡Anda, crece, afronta todas las tormentas y conquista las hermosas cumbres del Libro, de la Cultura, del servicio a los semejantes!»…

Con sincero cariño.


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30 ¡VIVA LA PEPA!

«La Patria, Españoles, no debe ser ya un nombre vano y vago para vosotros: debe significar en vuestros oídos y en vuestro corazón el santuario de las leyes y las costumbres, el campo de los talentos y la recompensa de las virtudes». Manuel José Quintana

¡Honor a los hombres patriotas y constituyentes que, enfrentándose a la tiranía de dentro y de fuera, a la ignorancia y el oscurantismo, supieron integrar generosamente su provecho personal en el de la Nación! ¡Honor a cuantos, desde su posición social, supieron combinar ideales e intereses para buscar el bien común! ¡Honor a pesar de sus limitaciones y errores (es muy difícil encontrar otro periodo de nuestra ya milenaria historia donde la clase política esté a la altura de las circunstancias y donde, ante graves peligros y dificultades, sus miembros se crezcan y culminen su tarea política de avanzar sin caer en el abismo, elevarse sin pisotear a los débiles y abrir horizontes que puedan orientar a las siguientes generaciones en la lucha eterna por la Libertad y la Justicia)!

¡Reconocimiento a cuantos, desde posiciones dispares o imprecisas, supieron sumar su esfuerzo a un objetivo superior!

¡Gratitud a los que lucharon y sacrificaron o pusieron en grave riesgo su vida y su hacienda, su libertad, y resistieron los embates del absolutismo hasta derrotarlo!

¡Comprensión a cuantos, abajo, en medio o arriba, a izquierda o derecha, se equivocan por ignorancia o torpeza… pero desprecio a los miserables que, para defender sus privilegios de parásitos, roban, abandonan sus deberes, traicionan sus juramentos, mienten y engañan a los ingenuos y, cuando son descubiertos, se agazapan y fingen arrepentimiento esperando la ocasión de volver a su actividad corrupta!

¡Orgullo de tener una patria hermosa que, a pesar de sus defectos y de todas las leyendas negras, puede parangonarse con las mejores del mundo y de la historia, y que en los momentos críticos sabe encontrar, en medio del drama, una salida hacia la alegría!

¡Advertencia a cuantos quisieran olvidar, negar o tergiversar la historia: España tropieza muchas veces pero se levanta y sigue avanzando! ¡Así fue y así será!

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29. Filosofía para Niños. Vera, marzo, 2012

XXIV Seminario Nacional de Filosofía para Niños. Democracia y Educación: nuevos retos. Vera (Almería), 8-10/marzo/2012.

Madrid-Almería, tan cerca y tan lejos. El tren penetra en el paisaje: España grande, hermosas tierras. Bus a Vera (joven Juani junto a mí). Hotel Valle del Este: amplios salones, palmeras y estrellas. Me he perdido la inauguración del día anterior y el interesante discurso de Federico Mayor Zaragoza, la interverción de Félix y la presentación de su nuevo (e importante) libro El troquel de las conciencias. Profesores y familias conviviendo, dialogando, discutiendo en una estimulante comunidad de indagación. Madres lactactes con bebés inquietos y niños casi adolescentes participando alegremente (mi flor para ti, Maya), libros y abrazos…

Primera sesión del sábado: error o desafío: «La filosofía de Matthew Lipman por José María de la Torre». (!) Hay que intervenir: los ojos de Lipman en el recuerdo de la ya lejana entrevista; Ediciones de la Torre acogiendo con entusiasmo el Programa de Filosofía para Niños (finales de los ochenta) que enlaza plenamente con los valores que conforman nuestro ideario, nuestra razón de ser (véanse nuestro catálago, nuestra web y, sobre todo, nuestros libros). Los valores de Lipman que más nos han ayudado (y que, en mi modestísima opinión, más pueden ayudar a los profesores de FpN): a) La búsqueda machadiana de la verdad («¿Tú verdad? No, la Verdad / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela.»); b) Confianza en los niños, o sea, en lo primigenio, lo incontaminado, lo vital… la auténtica belleza; c) Coherencia: como el maestro nos enseña, hay que pensar como se actúa y hay que actuar como se piensa. d) Modestia: trabajo esforzado sin alharacas ni aspavientos o, dicho de otra manera, nadie es más que nadie y el que quiere elevarse usando la escala de la vanidad se convierte en pelele…

Saludos a los viejos amigos: Félix, Tomás, Elena, Juan Carlos, Paco, Irene, Gloria, Viky, José Manuel, Luis, Carmen, Ángel… y tantos otros, y a los nuevos: Gaby, Pepe, Rosa, Gabriel, María, Marisa…

Sesiones y talleres, comunicaciones, charlas y juegos, teatro, canciones, ponencias… «Una construcción social y educatuva…», «Educación democrática y cambio educativo…», «Del banquete o del amor», «Evaluación del proyecto Filosofía 3/18…» «Video Killed…» (La gente del IES Mar Serena, de Cuevas del Almanzora, explica su proyecto de Filosofía para Niños a través de emocionantes videos: frente a la dureza de la vida, la alegría comprometida de la adolescencia que acaba involucrando a la sociedad entera.) «Mesa de diálogo… Pensamiento, palabras y cosas.» (El grupo en el que me integro, a la vista de una imagen con la palabra Yo, propone una reflexión sobre la dualidad y la necesidad del ser humano de mantener los pies firmes en la tierra pero, también, de atreverse a volar)…

Se acaban las jornadas: la noche se hace breve y hay que salir de madrugada para regresar a Madrid: estrellas y palmeras; horizontes, inquietudes. Hay que aprender a pensar, pero, también, hay que sentir y hay que actuar. 

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28. Carta a mis amigos peregrinos de Medjugorje

Medjugorje1Queridos amigos:

En las vísperas de vuestro nuevo viaje a Medjugorje os saludo, os agradezco una vez más que me invitarais a ir y os deseo un viaje agradable y provechoso.

Por supuesto, me hubiera encantado ir con vosotros porque me gusta viajar con amigos pero creo que habrían surgido tensiones y problemas contraproducentes. Como os he explicado tantas veces en tantas discusiones, yo no creo en seres superiores al hombre y no necesito, por ello, buscar la protección de ningún dios, de ninguna virgen ni ningún santo y mucho menos la de cualquier clérigo de cualquier religión… Sin embargo, y quizá por ello, cada día necesito más a mis amigos, a mis familiares, a mis compañeros: sin ellos me siento frágil y vulnerable y con ellos, animoso y fuerte; disfruto con su cariño y los quiero profundamente… Por eso, ¡salud, amigos! Buen viaje y nos vemos a la vuelta para que me contéis vuestras impresiones e intentéis, con fuerzas renovadas, convencerme de que la solución a todos los problemas y agobios está en aquella lejana zona de la península balcánica.

Y yo, a mi vez, os repetiré que vuestro afán por volver allí, por encontraros una vez más con María y con cuantos la festejan, es una combinación de vuestro miedo ante la vida y la muerte, de vuestra falta de confianza en vosotros mismos, y en los demás, para enfrentaros a los grandes problemas (y a los pequeños: en muchas ocasiones el creyente abusa y reza para obtener favores o privilegios relativos a naderías) del hombre… De eso y de la portentosa capacidad de las religiones para prometer mundos maravillosos (aquí y en el «más allá»), la habilidad comunicativa (hipnótica en muchas ocasiones) de los profesionales de la religión para hacer visible lo invisible, razonable lo absurdo o, al menos, para presentarse como las personas elegidas, superiores, para entender los misterios indescifrables y los mensajes incomprensibles. Esa combinación de vuestras debilidades y de las fortalezas de ellos (debilidad y fortaleza que son consustanciales a la naturaleza humana) unida a la educación que en esta parte del mundo hemos recibido desde la cuna es, estoy convencido, lo que explica vuestra ideología… pero también la mía.

Por supuesto, cuando hablo de lo que yo considero vuestras debilidades, bien sabéis que no lo hago ridiculizando vuestra fe, vuestra necesidad de sentiros meras criaturas de un Todopoderoso. Es tan inabarcable el Universo, tan misterioso y tan poderoso que desde que los primeros hombres se atrevieron a mirar a las estrellas o simplemente a enfrentarse a la montaña inaccesible, al río turbulento o al mar inmenso, es lógico que sintieran, por un lado, una admiración intensa pero, por otro, un miedo profundo, un pánico invencible, es lógico que buscaran a seres superiores, a alguien capaz de crear y dirigir todo aquello… Y, por otra parte, hay tantos problemas de convivencia, tantas personas con las que no nos entendemos, a las que sentimos más como peligro que como oportunidad de cooperación y amistad, que nos gustaría que hubiera un juez supremo que diera a cada uno su merecido, que ejerciera una justicia cierta, absoluta. Siendo así desde el origen de la civilización y a pesar de que hemos dado pasos gigantescos, merced a la Ciencia, en el conocimiento del cosmos y de nuestro propio planeta, de la Naturaleza en suma, y a pesar de que algo hemos avanzado en la lucha contra la injusticia, es comprensible que tanta gente necesite encomendarse a fuerzas superiores, y es lógico que, al pensar en ellas, se las represente a su imagen y semejanza…

Así que, a vuestro regreso, seguiremos discutiendo como buenos amigos y sé que, aunque lamentaréis mi «contumaz ateísmo», me seguiréis demostrando afecto. Porque os consta que no os acompaño al templo o al santuario pero estoy dispuesto a pelearme con cualquiera que pretenda prohibiros vuestra fe; sabéis que siempre me mostraré respetuoso con vuestras creencias y vuestros ritos y, sobre todo, que siempre me esforzaré por comprender vuestros motivos y vuestros comportamientos. En definitiva, estoy convencido de que nunca me encontraréis en los cielos ni en los infiernos pero siempre me tendréis a vuestra disposición en la tierra. No conseguiréis que busque con vosotros a Dios ni a ningún ser celestial o infernal pero siempre estaré a vuestro lado si buscáis al Hombre, a nuestra especie. Porque en esos miles de individuos, varones y hembras, niños y adultos, personas en suma, con los que nos cruzamos cada día, podemos ver todas las fuerzas del Universo, los mayores prodigios, los más increíbles milagros que se puedan imaginar; porque podemos dialogar con esos semejantes directamente, sin intermediarios, con lenguajes humanos, podemos amarlos y ser amados, ayudar y ser ayudados…

Naturalmente, también será del hombre, de los semejantes de donde recibiremos dolores y frustraciones, pero si somos inteligentes comprenderemos que esa dualidad es inherente a todo lo existente: el sol nos da luz y calor pero puede también abrasarnos; de la nube viene el agua que limpia y fecunda la tierra pero también el rayo destructor; el mar nos permite comunicar los continentes pero también, en ocasiones, nos engulle. Las personas, por tanto, nos ofrecen todos los valores y conquistas de la especie, todas sus grandezas, pero también todas sus miserias: combatir éstas y aprovechar aquéllos, enriqueciéndolos en la medida de nuestras modestas posibilidades es nuestra verdadera misión en este mundo.

Porque el Universo y el más allá son inabarcables y sólo parcialmente comprensibles pero el más acá, el aquí y ahora, nuestro mundo, tiene una dimensión humana y nos permite actuar en él con responsabilidad, con inteligencia, con amor. ¡Y hay tantas cosas que podemos hacer! Hay tantas tareas que podemos abordar y tanta gente, tan buena gente, creyentes o no, con la que nos encontraremos que merece la pena buscarlos. Y si es así, poco importa que algunos afronten esas tareas pensando que la medida de todo es el hombre y que es en el hombre, en la persona, en la sociedad, donde podemos encontrar las soluciones a nuestras angustias yMedjugorje2 que otros lo hagan encomendándose a un dios que consideran todopoderoso y justo.

Abrazos y mis mejores deseos para vuestro viaje. Nos vemos a la vuelta.

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27. Carta al hijo que se va para formar una nueva familia

Ahora que sales de esta familia donde naciste y te hiciste hombre para formar otra, querido hijo, quiero darte, con mi mejores deseos, los últimos consejos paternales para tu nueva situación. No puedo decirte que hagas cuanto yo hice y omitas cuanto yo dejé de hacer porque mi ejemplo no es del todo bueno. Demasiados errores cometí (como, sin duda, tú cometerás los tuyos), pero porque he pensado en ellos y porque de ellos aprendí quiero darte estos consejos bienintencionados.

Deberás luchar con todas tus fuerzas para que tu familia tenga un hogar; hogar y familia van unidos: uno no puede mantenerse sin la otra… y viceversa. Una casa sencilla pero que sea capaz de cobijaros y donde podáis recibir a familiares y amigos es necesaria para que la familia se asiente, crezca y disfrute de la vida. Pero una casa no es un hogar sino solamente la base de un hogar. Para que una casa llegue a ser un hogar ha de ir llenando sus habitaciones de algo más que de muebles: ha de ir incorporando vivencias, emociones compartidas, un algo intangible pero que va mezclando las cosas con los sentimientos y haciendo que nos sintamos parte de un conjunto humano y material único. Los que no han tenido hogar o han tenido un hogar invertebrado, tosco, tienen grandes dificultades para formar familia…

Esfuérzate. por tanto, para que tu comportamiento transforme en hogar cada una de las habitaciones de tu casa. Y que el conjunto de todas ellas sea, al tiempo, una fortaleza inexpugnable para que nadie pueda destruir la familia y un campo abierto donde las personas y la naturaleza, la vida, penetren y enriquezcan a sus habitantes. Haz de tu hogar un sitio pacífico, placentero, limpio, humano… Evita rigurosamente los gritos y los malos modos, atempera las tensiones. Pon por toda la casa flores y adornos sencillos pero, sobre todo, llénala de sonrisas, canciones, juegos…

Cuida de utilizar bien el Aseo. Sé discreto y limpio: inicia el día aseando tu cuerpo por fuera y por dentro y luego deja bien limpia la pieza para que nadie haya de recoger tu suciedad.

Esmérate en la Cocina: lleva allí los mejores alimentos posibles y prepáralos con cuidado cuando te corresponda. Una buena alimentación, preparada con gusto y tomada con comedimiento y deleite, hace la vida muy placentera. No olvides ordenar y limpiar todos los utensilios que emplees: toda obra, sea sencilla o compleja, necesita buena planificación, ejecución rigurosa y terminación completa y puntual.

Procura que el Comedor sea una habitación acogedora y tranquila, donde se tomen los alimentos en un ambiente plácido, abierta no sólo a los miembros de la familia sino a otros familiares o amigos que siempre deben encontrar un lugar y un cubierto a su disposición para compartir la mesa por modesta que ésta sea.

El Salón es habitación importante de la casa. Lugar de reunión de la familia, tanto para actos solemnes como cotidianos, reservado cuando sea necesario y abierto cuando las visitas se acojan a vuestra hospitalidad. No ocupes nunca un lugar preferente en él sino uno discreto: te harás respetar no por el lugar que ocupes o el tono imperioso de tu voz sino por lo que digas y cómo lo digas. Procura que de vez en cuando se reciban en él visitas de gente interesante, de amigos, con los que mantener conversaciones estimulantes.

No olvides destinar una habitación de tu hogar a Biblioteca. Atesora allí los buenos libros y la buena música. Usa siempre que puedas estas joyas que nos proporcionan el contacto con la letra y la imagen impresas y los sonidos que el hombre recoge de la Naturaleza, porque ellos contienen lo mejor de la Cultura que el ser humano ha ido creando a través de siglos de evolución. No rechaces los nuevos medios de comunicación pero déjalos en el lugar que les corresponde y úsalos para vuestro beneficio y no para el de los traficantes.

Cuida especialmente el Dormitorio. No hay habitación más importante en el hogar porque en ella la familia, su núcleo central, la pareja fundadora, se recoge y se funde, sueña y goza, renueva sus fuerzas y crea vida… No dejes que nadie comparta esa habitación que sólo es para ti y tu compañera. Sólo si alguna vez viene un hijo, y en sus primeros meses o años, puesto que él es el resultado de vuestra fusión y necesitará de vuestro cuidado permanente, podrá compartir vuestro territorio sagrado. Pero el resto de la gente ha de mantenerse fuera de él: ni presente ni latente, nadie debe molestar vuestro diálogo nocturno, vuestra intimidad física y espiritual… Sé especialmente respetuoso con tu compañera en el lecho. Si en el resto de la casa has de tener en cuenta que ella es igual que tú en derechos y obligaciones pero diferente en gustos y actitudes, en el dormitorio has de extremar estos principios. No olvides nunca que su cuerpo no te pertenece y que has de acercarte a él como a un territorio al que has sido llamado como invitado, nunca como invasor: recórrelo suavemente, mirando cada uno de sus valles o colinas, sus bosques, como se miran los mejores frutos de la Creación. Escucha atentamente las palabras y la música de tu compañera, pero también sus silencios, y no olvides preparar tus canciones para susurrarle al oído tu amor cuando ella esté presta a escucharte. Si ella lo desea, deléitate con los ricos olores del cuerpo de la amada y acaricia con tus dedos y tus labios cada parte, cada poro de su piel; bebe delicadamente en sus veneros… Penetra en su cuerpo con el mayor respeto y veneración pero, sobre todo, intenta penetrar en su espíritu, intenta comprenderla… Y no olvides nunca que, por mucho tiempo que pase y por mucho que te esfuerces, jamás llegarás a hacerlo del todo, que siempre te quedarán por descubrir en ella nuevos jardines, nuevos arroyos, nuevas melodías, que siempre serás un compañero, obligado a ser respetuoso y agradecido, nunca un conquistador. Si consigues mantener esta actitud el dormitorio será tu mayor fuente de placer y de vida y cada mañana recogerás el premio de ver a tu compañera sonreír al despertarse en tus brazos y comprobar que tus promesas de amor no eran sólo fruto del ardor de la carne sino también y sobre todo fruto del amor que se hace día a día, con cada afán…

(11 de mayo de 2003)

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26. Carta a María

Anunciación¡Ave, María! Te saludo con respeto y afecto. Y con toda la solidaridad de la que soy capaz. Sé que te ha correspondido, en esta ruleta caprichosa que es la vida humana, un rol bien complicado, doloroso, y no quisiera añadir a ello con mis palabras más zozobra…
Mas debo ser sincero, María, hablarte con palabras serenas y afectuosas… pero no alejadas de la verdad. Creo que no debiste someterte a los designios de un ser superior por muy dios que lo consideraras: jamás deberías haber pronunciado las terribles palabras que te convertían en esclava, jamás debiste tolerar que tu cuerpo, tu vida fueran destinados a una misión que no era la tuya, la que tú habías pensado para ti; debiste decirle a Gabriel, con respeto pero con toda determinación, que no podías aceptar ser destinada, apenas adolescente, a ser la madre de Dios en la Tierra, a pasar mil penalidades para traer un hijo al mundo destinado a ser inmolado para resolver los problemas de otros, a sacrificar a tu esposo, a renunciar a tu cuerpo y a tu propio proyecto de persona…
Sé que es muy difícil para una joven de tu tiempo y de tu entorno familiar y social resistirse a los dictados de los poderosos. Hubiera sido un cuasimilagro que te hubieras enfrentado a toda tu familia, a toda tu gente, a tu cultura, a tu religión… ¿Lo intentaste? Quizá, sí; quizá, en un momento de rebeldía, de lucha por la libertad y, sobre todo, por la dignidad de la mujer, pensaste en negarte a ser un mero instrumento de los planes de un Dios-hombre o de un Hombre-dios, quizá te propusiste gritar tu rebeldía a los cuatro vientos y enfrentarte a todas las represalias, quizá te juraste a ti misma perder la vida antes que entregar tu cuerpo para que un ser exterior a ti decidiera lo que debería hacer ese cuerpo y lo que tendría prohibido hacer; es posible que, un instante antes de someterte, de entregarte en cuerpo y alma, te atrevieras a pensar que debías rebelarte y caer en la lucha antes de parir un hijo destinado a enfrentarse a una tarea imposible, a morir en plena juventud, víctima de las batallas de otros, de las seculares guerras de poder, de las redes de las ambiciones de los hombres…
Pero no lo hiciste, María, y, a partir de tu renuncia a cambiar el curso de la historia que te habían impuesto, tu vida fue un cúmulo de entregas, de abnegaciones, de sacrificios. Los demás, los que trafican con el miedo, los que montan estructuras a partir de los mártires, vieron cumplidas sus expectativas y pudieron realizar sus proyectos a partir de la muerte de tu hijo… pero tú, sin duda, sólo podías llorar, desgarrarte de dolor, morirte por dentro al tiempo que moría el fruto de vientre… Y así año tras año; un ciclo solar tras otro se repite la historia: el Ángel del Señor te anuncia, tu repites las palabras «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra…» Y, un año tras otro, te sometes a un destino que, sin duda, no puedes entender del todo, que te obliga a un matrimonio absurdo, una gestación arriesgada, un parto peligroso en un mísero pesebre, con la zozobra de no saber si tu hijo será víctima del infanticidio de Herodes… Y luego, año tras año asistirás a su pasión y muerte, al juicio cruel de los poderosos, al escarnio que las turbas harán con tu hijo, a una crucifixión atroz. Lo llevarás al sepulcro y sentirás el dolor más profundo que puede sentir una madre: sentirás que tu hijo, el ser que gestaste durante nueve meses, que pariste y amamantaste con dolor, que criaste y educaste con tanto esfuerzo, se muere en ti, dentro de ti, y con él se muere la Vida y te deja una oquedad, un vacío que ya nada en el mundo puede llenar… Y luego te dirán que tu hijo ha resucitado y que su muerte ha salvado a la Humanidad entera del pecado, del error, de la miseria, y que comienza una nueva era donde el hombre será hermano del hombre, donde las madres parirán hijos para la paz y no para la guerra, para la vida y no para la muerte… Pero tú verás que año tras año, ciclo tras ciclo, todos los males que combatió tu hijo y que creyó erradicar para siempre entregando su vida permanecen e incluso (en algunas circunstancias) se incrementan y verás que la Humanidad es así y que ningún dios ni ningún mesías puede salvarla desde fuera, para todos y para siempre, porque los verdaderos cambios sólo pueden producirse desde dentro y no para todos y no para siempre…
Pero los poderosos que establecieron el itinerario vital de tu hijo y el tuyo siguen instrumentalizándoos, encargándoos la tarea de seguir propagando la «buena nueva», de anunciar una y otra vez la salvación de los hombres… Y así te han enviado a Zaragoza, a Tepeyac, a Lourdes, a Knock, a Fátima, a Beauraing, a Siracusa, a Kibeho y a otros muchos lugares como, recientemente, a Medjugorje, siempre con mensajes simplistas o incomprensibles, pero siempre sin abordar los verdaderos problemas, siempre buscando la sumisión de las personas a poderes superiores al Hombre, su integración en y tributo a las estructuras religiosas…
Y tú sigues obedeciendo, María; bajas del altar una y otra vez a repetir tu mensaje, a defender los mismos valores, a glorificar un cielo y una tierra masculinos, donde la mujer es cantada con palabras lisonjeras pero apartada sistemáticamente del Poder y de la Hacienda, reservados al varón, a ese ser que se dice creado a imagen y semejanza de Dios. Y vuelves al altar sin aprovechar la ocasión de tu aparición para denunciar de una vez la injusticia que se cometió contigo en tu lugar y en tu tiempo y la que se comete cada día y en todos los lugares con todas las mujeres…
Y las mujeres que, en el mejor de los casos, ven en ti un modelo a seguir y se entregan a la crueldad de los hombres malvados o a la estulticia de los estúpidos o, en el peor, se resignan pensando que el sacrificio en este «valle de lágrimas» es el precio a pagar para alcanzar el Paraíso prometido (aunque nunca visto) siguen minusvaloradas, despreciadas, maltratadas. Millones y millones de mujeres siguen sufriendo vejaciones y malos tratos, terribles códigos o cánones religiosos donde se las declara inferiores, costumbres bárbaras como la ablación genital o la entrega de las niñas a maridos-traficante, a la prostitución, a las mil y una formas de esclavismo. Incluso en las sociedades que se jactan de haber superado esta terrible lacra, sigue habiendo discriminación implícita y generalizada y demasiados casos de violación y otros tipos de violencia hasta el asesinato machista y cobarde.
Por eso deberías rebelarte, María, deberías enfrentarte al fin al Poder patriarcal y violento. Deberías proclamar que ninguna mujer puede ser obligada a someterse a los designios del hombre, a parir hijos para la guerra y el sufrimiento; que la mujer debe participar en igualdad de derechos y condiciones en el Trabajo y en sus frutos, en su organización. Y, sobre todo, que nadie debe inmolarse al servicio de las ambiciones de los que, so pretexto de salvar a las gentes, aspiran, en el fondo, a someterlas. Sí, María, deberías rebelarte y negarte rotundamente a entregarte y, sobre todo, a entregar a tu hijo…
Sé que tú sola no puedes llevar a cabo esta titánica batalla, María. Si lo intentaras sola es seguro que serías aniquilada. Pero tú puedes ver que, después de veinte siglos, millones de mujeres y de hombres, con mayor o menor acierto pero con la determinación de defender la dignidad y la libertad, se enfrentan a la tiranía, se entregan a la hermosa tarea de acabar con el esclavismo en cualquiera de sus formas… No estás sola, María, no dependes sólo de un todopoderoso varón y las estructuras que se forman a partir de él. Hay toda una humanidad de mujeres y hombres entre los que puedes sentir, por fin, la sensación de ser mujer con todas las consecuencias, de ser persona con todos los derechos y oportunidades…
Es el momento, María. ¡Rebélate, desobedece! Por favor, baja del altar de una vez para siempre y renuncia a propagar el mensaje patriarcal y tiránico. Deja de ser la virgen sumisa para poder ser la mujer digna. No te aparezcas a seres pueriles y manipulables: mézclate con esa multitud creciente, lucha entre esos individuos, mujeres y hombres, que no quieren celebrar sacrificios humanos, que no quieren vírgenes ni mesías sino personas. Porque si no lo haces así, María, esas gentes que luchan por cerrar el periodo masculino, unilateral y grosero, brutal de la Humanidad para dar paso al tiempo humano, al tiempo de lo femenino y lo masculino complementándose y armonizándose, esas gentes, María, acabarán apartándote de la Historia y te enviarán definitivamente al mundo de la ficción y tu hijo y tú pasaréis a ser meros protagonistas de los relatos fantásticos que se cuentan a los niños o mero objeto de estudio de los especialistas que buscan cuánto hay de verdad y cuánto de mentira en la Leyenda.
Con respeto y afecto.

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