Carta a una amiga animosa

Tienes una gran parte de razón, mi querida amiga, cuando afirmas, en respuesta a uno de mis «lamentos» (nunca podré agradecer suficientemente a mi psiquiatra que me enseñara a lamentarme, a apoyarme inteligentemente en esa etapa primera de la vida en que la persona ríe o llora sin represión, sin cinismo, y que, de esa forma, consigue comunicarse con sus semejantes de corazón a corazón…), que Ediciones de la Torre no sólo no es pobrecita sino que debe de ser considerada como una aventura cultural importante, como «una GRAN EDITORIAL, que va a mejorar, en todos los aspectos, día a día.» Cierto: tenemos muchas cosas valiosas. Por aquí han pasado y han dejado su obra grandes creadores como Rafael Alberti, Ciro Alegría, Vicente Aleixandre, Andersen, Babeuf, Herman Bang, Julio Cortázar, Gerardo Diego, Miguel Espinosa, García Lorca, Gómez de la Serna, Knut Hamsun, Juana de Ibarbourou, Juan Ramón Jiménez, Mario Kaplún, Lope de Vega, Antonio Machado, Maquiavelo, Gabriel Miró, Pablo Neruda, Henrik Pontoppidan, Quevedo, Horacio Quiroga, Pedro Salinas, Emilio Zola…, por citar sólo algunos de los más famosos y que ya no están personalmente entre nosotros y por evitar referirme a los muchos que aún viven y enriquecen cada año nuestro catálogo. Es cierto, también, que tenemos magníficos colaboradores sin los cuales no sería posible haber mantenido nuestra presencia en el duro mercado del libro durante siete lustros ya. Y no menos cierto que un número considerable de lectores-amigos incorporan a su biblioteca algunos o muchos de los casi 600 títulos que hemos editado y distribuido por todo el mundo: millones de hombrecitos de cro-magnon pregonando por todos los confines «la necesidad y el placer de la lectura», con su herramienta y su libro bajo el brazo, nuestra marca…

Todo eso es maravilloso como es maravilloso poder «presumir» de que el más amado de todos nuestros autores, Miguel Hernández, ha iluminado desde los primeros años de nuestra existencia nuestra actividad editorial, ha dado nombre a nuestra colección más emblemática y, sobre todo, nos ha animado a seguir su ejemplo de hombre auténtico y comprometido con su tiempo y su sociedad, capaz de buscar siempre el camino justo, a pesar de errores y tropezones…

Pero también es verdad que somos una aventura cultural muy frágil, débiles frente a las terribles leyes del mercado, vulnerables a las asechanzas de todo tipo que nos amenazan cada día, siempre a punto de ser aplastados por los «tanques» de los grandes grupos de comunicación, que necesitan reservarse la parte del león y que sienten celos (quizá miedo) de hasta el más humilde de su competidores. Y, sobre todo, cuán frágil, cuán débil el «director-propietario» de esta editorial, cuán torpe y cansado, cuán dependiente del apoyo y la ayuda de sus amigos, cuán necesitado de que un dios (o, mejor, una diosa) de los que el hombre crea en su miedo, en su angustia, en su proyecto de dominar el mundo, termine de moldear su cuerpo de barro, le dé la mano y le insufle un hálito vital y lo anime: «¡Anda, crece, afronta todas las tormentas y conquista las hermosas cumbres del Libro, de la Cultura, del servicio a los semejantes!»…

Con sincero cariño.


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4 respuestas a Carta a una amiga animosa

  1. tmolmar dijo:

    No desfallezcas a pesar de los tiempos duros y las continuas amenazas. Algunos entre los que oso incluirme creemos en lo que haces, en su necesidad y su importancia. Y te apoyaremos en todo momento. Lamento no ser una diosa, ni siquiera un dios. Sólo alguien que se apasiona con algunas de las obras a las que has colaborado a dar luz.

  2. ¡José María, tu amiga tiene razón! Tienes que estar orgulloso, y sin perder la esencia y el espíritu de tu editorial, seguir diferenciándote y superando nuevos retos. La vida es pura lucha, pero no estamos solos. Un abrazo, S.

    • ¡Gracias, amigo! Sé que siempre he tenido los apoyos necesarios para llegar hasta aquí… y sé que no me van a faltar ahora y en el futuro inmediato… aunque es verdad que los tiempos son duros.
      Un abrazote

    • ¡Gracias, Susana! Es bueno saber que nuevos autores y colaboradores se suman a la “causa” y que conseguiremos, entre todos, seguir avanzando.
      Abrazos,
      JM

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