42. 12-O

spain-1273335__180La gente recuerda, conmemora, apoya, celebra, enaltece…, más o menos espontáneamente, fechas señaladas. Últimamente se manejan muchas fechas simbólicas, pero siempre fue así. Hubo un tiempo en el que también se conmemoraban (o se prohibían) muchas fechas. Así teníamos el 18 de julio («glorioso alzamiento nacional» se llamó oficialmente al levantamiento militar contra la República), 1 de abril (fin oficial de la Guerra Civil), 1 de octubre (designación del caudillo), 1 de mayo (primero San José obrero y luego, por fin, Día Internacional del Trabajo), 8 de marzo (día de la mujer trabajadora), 14 de abril (proclamación de la segunda República Española), 20 de noviembre (ejecución de José Antonio Primo de Rivera, asesinato de Carrero Blanco, muerte de Franco)… pero no se empleaba la actual notación minimalista. Ahora se dice escuetamente 15-J (para referirse a las primeras elecciones democráticas después del franquismo), 15-M (para referirse al movimiento de los indignados), 25-S (para el movimiento «toma/rodea el Congreso»), etc. Pero de minimalismo en minimalismo podemos llegar a «minimalizar» tanto que sea difícil para la gente del común saber lo fundamental de lo que comprende cada fecha (con sus luces y sus sombras) y fácil para las minorías que manipulan a la población reducir esa definición o etiqueta a un mero sentimiento de odio o de afirmación excluyente. Sobre todo si se trata de fechas referidas sólo a una parte del territorio nacional: Galicia (25 de julio), Andalucía (28 de febrero) Cataluña (11 de septiembre) donde es mucho más fácil reducir todo el simbolismo de la fecha a un maniqueísmo absurdo.
Quizá por eso soy partidario de estudiar o pensar en la historia no tanto por fechas únicas sino por periodos de tiempo que nos permitan algo más que un sentimiento primario de odio, de orgullo, etc. Por ejemplo, el 14 de abril que nos recuerda el nacimiento de una República que no pudo ser, nos obliga a pensar en esos años del 31 al 39 y en todo lo que pasó para que no pudiera ser. Por ejemplo, el 15-J nos anima a analizar el largo, complejo, esperanzador, y muy positivo a la postre, periodo de la Transición, que tanta admiración despertó en el mundo entero.
Pero si, por las razones que sean, queremos establecer fechas muy simbólicas, hay tres que me parecen fundamentales y dignas de ser objeto de «españolizar» (es muy esclarecedor que esta palabra escandalice e indigne tanto a los que, con métodos dictatoriales, con gran cinismo y gran deslealtad, «catalanizan» a sus escolares) para todos los educandos de España:
El 19-M, 19 de marzo de 1812, cuando lo mejor de nuestro país, lo mejor de sus clases y sus territorios, se reunieron en Cádiz, no sólo para resistirse al invasor, sino sobre todo para afrontar los problemas de atraso y de injusticia que habían hecho posible esa invasión y dar al país una constitución que transformara a los súbditos en ciudadanos, sujetos de derechos y deberes nacionales y democráticos.
12-O, es decir, 12 de octubre, cuando, en 1492, tres naves que hoy nos parecerían ridículas para atravesar todo un Atlántico llegaron a un continente desconocido y ampliaron política, social y culturalmente el mundo. Desde luego, con errores, atropellos y crímenes pero con un resultado fundamentalmente positivo, con un mestizaje, una «interculturalidad», mucho más humanos que la mayoría de las experiencias comparables.
6-D, es decir, 6 de diciembre de 1978, cuando se establece una constitución democrática por consenso de todas las clases y de todas las fuerzas políticas importantes, nacionales o regionales, que fija unas reglas del juego válidas para la inmensa mayoría de la ciudadanía, un reparto de deberes y derechos evidentemente perfeccionable pero suficiente para, a partir de ahí, acabar con guerras civiles, con enfrentamientos antagónicos de clases o de territorios, que sólo benefician a los mercaderes del odio.
Esas tres fechas, sobre todo las dos últimas, deberían ser, en mi modesta opinión, fechas nacionales de España celebradas obligatoriamente por todas las autoridades españolas e invitar a todos los ciudadanos a disfrutarlas. Mucho más que cualquier otra fecha que quieran celebrar en alguna de las partes de nuestro país o en algunas de sus clases pero que por su carácter no general, no nacional, deben ser menos importantes.
Respeto y honor, pues, para cuantas fechas se conmemoren en las distintas partes de España (siempre que no se utilicen para manipular la Historia, atizar odios o levantar barreras) pero, en primer lugar y sobre todo, respeto y honor por las más importantes fechas nacionales. Honor, pues, al 12 de octubre, fiesta de la hispanidad, fiesta nacional de España. Respeto y celebración obligados por parte de todos los altos representantes del Estado y fiesta para cuantos españoles sientan el orgullo de serlo.tclave01ce1978

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41. Cultura y política

En la situación social especialmente confusa que vivimos en nuestro país la cultura, tanto como la economía, debe estar en el centro de todos los debates. Y no sería necesario decir que cultura incluye actividades, obras, creaciones, industrias, estructuras, coyunturas, administraciones, empresas, clientes… pero sobre todo y por supuesto personas. Personas con una función u otra (y no es la menos importante la de receptor y usuario de la obra o actividad cultural), con intereses y con ideales, con capacidades y con carencias, con trayectorias, con pasados, presentes y futuros. Hay que estar por tanto muy atentos a las personas. Aquí, como en todas las cuestiones sociales, todos somos protagonistas, todos nos sentimos afectados por el hecho cultural y todos y cada uno de nosotros actuamos en él. También en la estrecha e intensa relación de la cultura con la organización política, con el ámbito donde se desarrolla. Se ha dicho muchas veces pero es necesario, aquí y ahora, repetirlo: la cultura no debe ser partidista pero no puede ser apolítica; la organización política que nos damos (o que nos dan si renunciamos a nuestros deberes y nuestros derechos) condiciona tanto la cultura que no es posible disociarlas. Y si la cultura no puede ser apolítica parece claro que los que nos movemos en el mundo de la cultura, con uno u otro rol, los creadores y los trabajadores de la cultura, los protagonistas y los secundarios, no tenemos otro remedio que comprometernos.

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40. Educación y patriotismo

¿Se puede estudiar Ciudadanía sin estudiar Patriotismo o viceversa? No. La Nación (o si se quiere el Estado-nación) es el ámbito donde se puede desarrollar el proyecto colectivo de derechos y oportunidades para el bienestar general. Por debajo de ello (comunidades, regiones, «tribus», etc.) o por encima (uniones supranaciones, acuerdos, alianzas, etc.), por mucho que representen sentimientos o pasiones o intereses legítimos, no pueden garantizar esos derechos y oportunidades a todos y cada uno de los ciudadanos. Es decir, para enseñar convivencia (diálogo, respeto, tolerancia, etc.) a nuestros educandos, y para garantizar sus derechos, tenemos que enseñarles patriotismo, amor por la nación, respeto al Estado.

Y no se puede caer en la trampa de que, como hay ciudadanos que no se sienten de nuestra nación, hay que intentar atraerlos o mantenerlos con nosotros a base de permanentes concesiones. Hacerlo así significaría que estamos sacrificando a las mayorías para contentar a las minorías. Por supuesto, la gente tiene derecho a defender sus ideas, incluyendo las ideas secesionistas… pero si lo quieren hacer por la vía democrática (respetando las leyes vigentes) y no por la vía revolucionaria (suprimiéndolas e implando otras por la fuerza) no podrán utilizar los medios legales a su alcance para inculcar en los educandos odio hacia la Nación, rebeldía ante el Estado. Ésta es la clave de la política española desde la Transición y seguirá siéndolo hasta que los enemigos internos de España, de lo español, ganen la batalla o acepten el juego democrático. Hay miles de anécdotas (como la «guerra de las banderas», la mofa al himno nacional o al Jefe del Estado, las prohibiciones y manipulaciones lingüísticas, la falsificación de la historia y un largo etcétera) que lo demuestran.

Es fundamental, por ello, que el Estado no decline su alta responsabilidad de educar a las nuevas generaciones en los valores democráticos, en la ciudadanía y el patriotismo. Con o sin transferencias en la gestión de la educación; con o sin la colaboración de las minorías nacionalistas.

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39. Carta abierta a Pedro Crespo

¡Vuelve, Pedro Crespo, reaparece, empuña de nuevo tu vara justiciera, líbranos una vez más del matón, del violador de leyes, personas y haciendas! Vuelve y enfréntate al pendenciero que tiene amedrentada a la gente. Tú puedes hacerlo, tú puedes hacer que su desafío de rufián quede en ridículo; tú sabes que la fuerza del chulo es más aparente que real, que su bravuconería y su prepotencia se acaban cuando quien puede y debe hacerlo toma la vara justa de la autoridad y ejerce el poder sin miedo. Tú puedes hacerlo, Pedro Crespo, alcalde honrado.

Afortunadamente ya hemos superado los tiempos en que los grandes crímenes se pagaban con la muerte pero nuestra época, que ha sido capaz de erradicar ese horror de la pena capital, no ha conseguido dejar atrás a los matones, a los fanfarrones, a los que abusan de los inocentes, y necesita defenderse de ellos

Ya sabes que el delincuente pedante y engreído, después de sus fechorías, lejos de arrepentirse y pedir perdón, se mofará de ti e incluso afirmará cínicamente que sólo él puede ser considerado víctima. Y, por último, cuando vea que estás decidido a someterlo a tu autoridad, reclamará jactanciosamente que debe ser tratado con el máximo respeto. Pero tú, Pedro Crespo, que has tenido la generosidad de dejar tu vara para intentar el diálogo con él de igual a igual, habrás comprobado que no se le puede tratar como a caballero, porque interpreta ese trato como debilidad, así que deberás asirla de nuevo y, con todo el respeto del mundo, pero con todo el ejercicio de tu autoridad que te permite, que te obliga, en determinadas circunstancias, a usar la fuerza, le despojarás de sus galones mal ganados y peor empleados, pondrás en evidencia sus mentiras demagógicas, sus groseros chantajes. Y lo condenarás al ostracismo, lo confinarás en el lugar que les corresponde a los petulantes, el lugar en el que deben permanecer los que se burlan de las leyes, los que abusan gravemente de ellas, los que mienten y amenazan para conseguir sus ilícitos objetivos. Restituirás así el orden alterado por el facineroso, los derechos de las gentes normales conculcados, el imperio de la Ley, la Justicia.

Sabes Pedro Crespo que para esa difícil tarea cuentas con el respaldo de tu pueblo y que cuando hayas cumplido, una vez más, con tu deber la máxima autoridad, hasta el rey si se presenta, tendrá que avalar tu actitud y mantener al matón, al chulo, al violador, en el lugar que tú lo has dejado, desarmado y derrotado.

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38. Carta a una amiga entusiasta del «Carpe diem»

Tu ne quaesieris, scire nefas, quem mihi, quem tibi finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios temptaris numeros. ut melius, quidquid erit, pati. seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam, quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare Tyrrhenum: sapias, vina liques et spatio brevi spem longam reseces. dum loquimur, fugerit invida aetas: carpe diem quam minimum credula postero.

Horacio, Odas, I, 11.

No indagues, Leucónoe (no es lícito saberlo), qué fin reservan los dioses a tu vida y la mía, ni combines los números mágicos. Mejor será que te resignes a los decretos del hado, sea que Júpiter te conceda vivir muchos años, sea éste el último en que ves romperse las olas del Tirreno contra los escollos opuestos a su furor. Sé prudente, bebe buen vino y reduce las largas esperanzas al espacio breve de la existencia. Mientras hablamos, huye la hora envidiosa. Aprovecha el día de hoy, y no confíes demasiado en el siguiente.

(trad. de Germán Salinas)

Gracias por tus buenos deseos: es hermoso vivir el momento… Pero no debemos seguir a Horacio al pie de la letra, como no debemos seguir a ningún clásico, a ningún maestro, más allá de lo que nuestra necesidad, nuestra razón, nuestra capacidad nos dicten. Por eso, viviré el momento contigo, apuraré el vino amable que me ofreces, gozaré de tu sonrisa y tus caricias pero me niego a reducir «las largas esperanzas al espacio breve de la existencia.» Porque aunque me siento deslumbrado por la belleza de la oda, no seré como una Leucónoe obediente, como quería el Poeta, sino que, rebelde, dejaré que mi memoria, cuando lo necesite, galope hacia el pasado y recorra, una vez más, las praderas inmensas y los pequeños y amables jardines por los que transité durante décadas; volveré al esfuerzo sostenido para devenir en hombre maduro y responsable, al abrazo joven y al vientre abultado de mi compañera cuando creaba vida; volveré al cañón en la sien y el miedo combatido con la voluntad de oponerse al tirano, volveré a los paseos por la pequeña ciudad galanteando a las doncellas, a la primera entrada en la Universidad, al primer salario de niño, a la cuasi muerte en el tope en el tranvía, a la búsqueda del alimento en las basuras, al amor infantil y prohibido, al descubrimiento del cosmos en el espasmo prodigioso de la acacia, al primer recuerdo cierto (arrodillado rezando para combatir a la muerte que quería llevarse a la madre), al primer instante de la luz, al sueño fetal y al abrazo fecundo de mis progenitores… Carpe diem, carpe diem, pero sin renunciar al pasado, hasta más allá de la propia existencia, hablando con el tatarabuelo que tuvo parecidas zozobras que las mías, buscando incluso al primer hombre que se irguió orgulloso para poder mirar a las estrellas. Aprovecharé el día de hoy, como aconsejaba el latino, pero sin renunciar a caminar hacia los horizontes, a pensar en el mañana inmediato o más lejano, que tendrá nuevos afanes; sin renunciar a intentar una vez más (aunque parezca inútil) comprender todos los números, dominar todas las cantidades y con ello el propio universo. Quiero saber «qué fin reservan los dioses» a mi vida y a la vida de los otros, para oponerme valientemente a sus designios y caprichos. Carpe diem, carpe diem, pero sin renunciar a pensar en la fecha en que ya los pies no me respondan, la vista se nuble y yo sea, sobre todo, un conjunto de achaques y dolencias. Imaginando a los que hoy son niños (y que veré crecer apenas unos años) cuando lleguen a mi edad y el mundo sea otro y el mismo, y otros hombres y mujeres se debatan con parecidas angustias a las nuestras, buscando lo mejor de nuestra especie, pero también horrorizados por la nefasta acción del odio y la estulticia, también deslumbrados por la gran tecnología. Más allá, incluso, de ese dulce momento en que atreviese la puerta que conduce a la noche eterna buscando otra luz, bien diferente. Sí, carpe diem más allá del último suspiro, cuando cumpla mi función bajo la tierra. Viviré intensamente el día, el instante, pero sin dejar de indagar (porque es lo más lícito que puede hacer el hombre), sin resignarme, sin someterme a «a los decretos del hado», sin dejar de hojear y ojear las maravillosas páginas pretéritas y sabiendo que aun quedan por escribir las mejores páginas del libro de la vida, del libro de la historia del hombre… Claro que, a pesar de todo esto que digo, por supuesto que deseo vivir contigo, intensamente, este momento, sabiendo que «mientras hablamos, huye la hora envidiosa» y sintiendo que un instante puede contener el Tiempo entero, que un abrazo puede ser el yin y el yang de todo el Universo.

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37. Ruth y José

Os trajeron a un mundo convulso, donde la estulticia y el rencor señorean pero vosotros, naturalmente, no lo sabíais. Y aprendisteis a caminar y a hablar, desde vuestra inocencia, sin dejar de reír. Sin dejar de reír, con ansias de crecer, de asir el mundo, de cabalgarlo, de someterlo a vuestras fantasías, como si fuera uno de vuestros juguetes. Avanzabais a zancadas, como todos los niños, y cada día crecía vuestro cuerpo y vuestra inteligencia… Pero no llegasteis a comprender a qué pozo de odio estabais destinados. Quizá no supisteis de él ni siquiera en el momento de abandonar este mundo. Corta y trágica vida habéis tenido, queridos Ruth y José, pero os ha dado tiempo a dejarnos un mensaje valioso: la inocencia está siempre en peligro, la infancia de cada individuo y de la propia especie no tienen garantizada la supervivencia: amenazada por el odio y la estupidez puede ser víctima en cualquier momento. La gente que sólo se mira a sí misma, despreciando al género humano, que no comprende el pasado, que no sabe de dónde venimos y que es incapaz de mirar con ilusión el futuro porque se aferra únicamente a sus deseos del presente puede cometer los peores crímenes: odia la infancia, la inocencia, lo nuevo, la Vida en definitiva, porque tiene su cabeza seca, su corazón podrido, su alma muerta. Vuestro sacrificio, que ocupará las portadas de todos los medios de comunicación durante unos días, no debe pasar al olvido: el llanto que hoy provoca en tanta gente de buena voluntad debe ser una lluvia persistente capaz de limpiar un poco de la basura hedionda en la que nos movemos y de hacernos capaces de atender a tanta infancia sacrificada en todas las partes del mundo.

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36. Andrea Sofía

¡Bienvenida, bella Andrea! Llegas a un mundo complejo y difícil pero hermoso. Has abierto los ojos en una zona del planeta que te sorprenderá cada día por sus terribles contrastes y, en ocasiones, te hará llorar; pero también comprobarás que ante ti, en todo momento, se abren horizontes inmensos. Oirás a veces ruidos amenazadores pero también deliciosas melodías. Tendrás que sortear lugares sucios pero también podrás pasear por floridos y fragantes jardines. Te sentirás muchas veces incapaz de superar los obstáculos que la vida irá poniendo a tu paso pero aprenderás a desarrollar tus capacides y, con la ayuda de tus padres, de toda tu familia y tus amigos, superarás todas las metas que te propongas. El mundo te parecerá, al principio, incomprensible pero irás aprendiendo el lenguaje humano y todos los lenguajes, incluido el misterioso y casi mágico lenguaje del Universo y, con ello, aprenderás a distinguir lo bello de lo feo, la verdad de la mentira, lo justo de lo injusto. También en muchas ocasiones te sentirás incomprendida y hasta maltratada pero siempre encontrarás en tu interior la fuerza necesaria para enfrentarte a las dificultades y seguir adelante sin perder tu sonrisa, sin dejar que anide en ti el rencor. Crecerás soportando peligrosas tormentas pero comprobarás que, tras ellas, siempre aparece el esperanzador Arco Iris, que tras la noche oscura siempre se abre un luminoso amanecer… ¡Bienvenida, bella Andrea! ¡Y muchas gracias por traernos una vez más la certidumbre de la Vida perennemente renovada! (10 de agosto de 2012)

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35. Campus de Segovia. Julio 2012

«Nueva cultura del trabajo desde la comunicación: la construcción de empleo desde una nueva ética y deontología de la acción comunicativa.» Jornadas en el campus de Segovia de la Universidad de Valladolid coordinadas por Agustín García Matilla, decano de la facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación, y Tecla González Hortihüela, profesora de esta universidad . Conferencias, mesas redondas y talleres los días 24, 25, 26 y 27 de julio de 2012, a cargo de profesores y profesionales y más de 80 alumnos, algunos venidos desde Madrid. Magnífico ambiente; diálogo permanente; viejos y nuevos amigos.

Participo en la mesa redonda «Oportunidades para la industria del libro» con los editores Alfredo Landman, de Gedisa y Carlos Rod, de La Uña Rota (ambos llaman la atención sobre el nuevo paradigna del libro pero se muestran razonablemente optimistas), Carlos Aganzo, director del periódico El Norte de Castilla y poeta (que da cifras que demuestran que no es el libro en papel y la prensa lo que ha sufrido un mayor descenso de ventas en la crisis actual) y José Domingo Pardillos, Librería Entre Libros, que reivindica el imprescindible papel del librero… Yo me declaro decididamente optimista, siempre que las personas que se incorporen al mundo del libro sigan defendiendo los grandes valores que llevaron a España a ser la cuarta o quinta potencia editorial del mundo; aprovecho para explicar mi LEINOBLE (que los lectores de mis catálogos y de los últimos libros publicados conocen bien) y sostengo que además de atender a los nuevos soportes de lectura, necesitamos revisar «todas las estructuras comerciales –distribuidoras, librerías, ventas por Internet, etc.– para estar en condiciones de atender la demanda de nuestros clientes. En este aspecto quizá sea necesario plantear un debate sobre el precio fijo y sobre los usos y costumbres del comercio del libro.» Entrevista para la TV de la Universidad: ahí queda un nuevo testimonio de un veterano editor que está más enamorado que nunca de su oficio….

Otras conferencias y mesas redondas resultan especialmente interesantes. José María Lozano Maneiro incita a desarrollar empresas culturales aprovechando el desarrollo de las redes sociales. Se debaten los conceptos de hipermedia, multimedia y transmedia; se analizan los problemas éticos de la publicidad y el papel del «prosumidor», la «publicidad de guerrilla» y un sinfín de ideas y problemas sobre y desde la Comunicación… En diez talleres simultáneos se analizan posiblidades de desarrollo personal y profesional, retos y oportunidades de emprendimiento, entre ellos las posibilidades de nuevos proyectos editoriales.

La conferencia de clausura corre a cargo del excelente escritor Gustavo Martín Garzo. Más de una hora de relatos encadenados, desde la fascinación del niño ante la madre abstraída con la lectura de un libro misterioso para él hasta la glosa del cuento de las dos palomas de la inmensa Las mil y una noches. El hombre ha necesitado siempre contar todas las historias imaginadas para comprender, al menos en parte, la historia vivida y la que puede llegar a vivir. Realmente, las jornadas han merecido la pena…

Pero el prodigio se ha producido la noche de la víspera: el grupo «El Lunar de Pierrot» desarrolla una «acción poética musical» en el palacio de Quintanar, impresionante edificio de los siglos XV-XVI, con pinturas de Vaquero Palacios y su hijo Vaquero Turcios, entre otras joyas plásticas; ayer Conservatorio de Música y hoy, después de ser rehabilitado, sede de un centro cultural multidisciplinar. Los actores llevan a los espectadores, para que puedan seguir la obra, por distintas dependencias del palacio… y, de pronto, en uno de sus patios, el milagro: un almendro de 325 años años, humilde y hermoso, con su tronco tallado por el más grande artista, el Tiempo, componiendo una obra de arte que ningún escultor ni ningún pintor podría igualar; con sus más antiguas ramas hábilmente podadas por sus sucesivos jardineros y sus ramás más jóvenes llenas de frutos. Quizá, la más hermosa joya que se puede encontrar en la rica ciudad castellana: un maravilloso mensaje de vida, de tenacidad, de resistencia… Me entrego al titán de la Naturaleza, vencedor de todas las tormentas, naturales y humanas, y prometo: si alguna vez sintiera la necesidad de crear un dios, como tantos hombres han venido haciendo desde los primeros tiempos, te elegiría a ti, magnífico almendro segoviano, me prosternaría ante ti, te ofrecería mi humilde pero leal servicio, te juraría fidelidad, te adoraría.

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34. Vicente del Bosque

VicentedelBosqueUn buen profesional se prepara lo mejor posible para realizar su trabajo, con la intención de llegar lo más alto que su capacidad le permita pero sin que la ambición personal domine su vida; gana o pierde, asciende, permanece o se va, manteniendo siempre el sosiego y el buen humor, sin olvidar, sobre todo, que el progreso, el verdadero éxito no se pueden alcanzar sin los valores humanos; ejerce su función combinando esforzadamente inteligencia y voluntad, participa en un equipo donde lo individual se integra dialécticamente en lo colectivo y si lo tiene que dirigir lo hace con modestia, con más autoridad que poder, con un objetivo y un lenguaje comunes, buscando el apoyo de quienes comparten los mismos intereses e ideales y respetando lo bueno que hicieron sus antecesores, mejorándolo en lo posible pero sin inventar aventureros y peligrosos saltos que, a la postre, destruyen y nos hacen retroceder… ¡Reconocimiento y gratitud a Vicente del Bosque, seleccionador nacional de fútbol de España, que nos recuerda que este país, además de líderes mediocres y logreros, puede dar, da en abundancia, personas sencillas y buenas, excelentes profesionales!

(Sábado, 10 de julio de 2010)

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33. Aljófares

La parte de creatividad que tiene el oficio de editor se concreta en los textos de presentación (solapas, cuartas de cubierta, etc.) o en las notas del editor que necesitan algunos de los libros (cuantas menos, mejor) y, sobre todo, en las colecciones. No puede haber una buena editorial, en mi modesta opinión, sin desarrollar alguna buena colección de libros, o sea, el editor agrupa dentro de un mismo conjunto libros variados de diferentes autores o temas, etc., pero que responden a unos parámetros comunes, tanto en el contenido como, sobre todo, en la forma. Aunque la evolución del mercado (cada vez más confuso, inestable, inseguro, etc.) ha reducido mucho el valor tanto intelectual como comercial de las colecciones editoriales no creo que haya que dar por acabado esta labor que, como decía antes, es fundamental en la profesión de editor.

Sirva todo esto como introducción a la categoría que pretendo iniciar hoy con esta entrada a la que llamaré «Mis colecciones».

Desde el principio de mi actividad editorial me propuse poner en pie alguna colección importante, es decir, una serie de libros que ofrecer a los amigos lectores, con temas, contenidos y formatos que respondieran al ideario de la editorial y que pudieran permanecer en el mercado como consecuencia de permanecer en las librerías y en las bibliotecas. Tarea difícil porque, como decía antes, la tendencia del mercado ha sido en todos estos años a destacar cada vez más el libro de temporada, el libro promocionado, etc. más que al libro que se comprende sobre todo, dentro de una colección.

Tenía buenos ejemplos, de los que puedo citar algunos de los que se me vienen ahora mismo a la memoria. Seguro que en la memoria de los lectores veteranos permanecen colecciones tan importantes como la popular Austral, de Espasa-Calpe (cuando era una empresa independiente antes de integrarse en el grupo Planeta), la especializada Biblioteca Románica Hispánica (que dirigió en Gredos tantos años don Dámaso Alonso), la acreditada Biblioteca Breve de Seix Barral, la renovadora Libro de Bolsillo de Alianza Editorial (de mi amigo Diego Hidalgo) que sería también absorbida por el Grupo Anaya o, más modernamente, colecciones que irrumpieron con mucha esperanza en el panorama editorial español del postfranquismo, como la Paloma Atlántica de Taller de Ediciones JB, la colección Aloclaro de Editorial Popular, o la colección Lee y Discute de Zyx (que tanto utilicé yo en mi labor proselitista por los años 70 del siglo pasado).

* * *

Hagamos por tanto un recorrido por las principales colecciones que Ediciones de la Torre ha ofrecido a sus lectores, empezando, en esta primera entrada, por la última, por la que acabamos de presentar en la Feria del Libro de Madrid de este año: Aljófares.

Comencemos por decir que es casi imposible ofrecer una colección absolutamente original, por contenidos, por formatos, por tipos de impresión, por precio, etc, etc… cada vez que uno cree haber descubierto una cosa absolutamente original, si busca, encuentra muchos antecedentes, alguna colección muy parecida y, en ocasiones, prácticamente igual. Por ello Aljófares también tendrá sin duda muchos elementos comunes con otras colecciones similares, aunque puedo afirmar que desde el momento en el que la ideé rechacé la idea de copiar (aunque a mí me han copiado algunas de mis colecciones) cualquier colección de las existentes actualmente o de las que he manejado a lo largo de mi vida lectora. Pero hay que decir, que cuando ya tenía la colección diseñada y ya había comprobado que en determinados aspectos seguía las huellas de otras colecciones anteriores, pero sin mimetizarlas, como los Crisolines de Aguilar (éstos en tapa dura y Aljófares en rústica y con muchas menos páginas), me encontré por casualidad con una edición realizada por el gran Manuel Altolaguirre en México que podía haber inspirado perfectamente mi Aljófares.

La idea de Aljófares surgió primero como unos libritos de 32 páginas de 75 x 105 mm. es decir, dos hojas DIN A4 plegados hasta formar un tomito, para hacer en la propia impresora de la editorial. Realmente yo vengo haciendo esto desde hace años: unas libretitas en ese tamaño y con ese número de páginas, para poder tomar notas en cualquier momento. Si una vez plegados esos dos folios partimos un folio a la larga por la mitad podemos hacer una cubierta con solapas y graparlo a caballete, obteniendo un librito que se podría definir así: tomito de 32 pp. más cubierta con solapas, en formato 74 x 105 mm. rústica, cosido a caballete e intonso (es decir, sin cortar los pliegos). Como había leído recientemente un precioso cuento de doña Emilia Pardo Bazán, «El aljófar», se me ocurrió que se podía hacer una colección de libros manuales que respondiera a la idea de «perlitas» y materializar la idea de que cualquiera puede imprimir dos folios en su impresora, plegarlos, cubrirlos de la forma que he definido antes, y graparlos, de manera que le queda un librito totalmente «rústico» pero muy atractivo. De hecho, invito a cualquiera a hacerlo así, y se divertirá mucho transformando en «libro» su propio cuento, una carta, una lista, etc… con un simple programa de tratamiento de textos (Word, open office…) y una impresora. La mayor dificultad estriba en colocar las páginas para que al plegarse quede bien colocado, pero con un poco de destreza se consigue (en todo caso, si alguien quiere intentarlo me ofrezco a explicarle cómo se hace fácilmente). Así que ya creía tener definida la nueva colección y qué mejor que empezarla con este magnífico cuento de una de nuestras más grandes escritoras (y ejemplo de persona liberada y liberal). Realicé un «prototipo» con este primer número de esta nueva colección e hice un sondeo entre 10 ó 12 personas amigas de la editorial a las que pedí opinión y consejo, después de explicarles la idea fundamental de la colección (cuentos, pequeños poemarios o escenas teatrales, documentos, o pequeños ensayos, presentados de forma modesta pero atractiva y a precio muy bajo) obteniendo los siguientes resultados:

  • ¡Qué bonito, qué original, va a gustar mucho!
  • Es un magnífico regalo, mucha gente que vaya a la librería le gustará comprar uno o varios ejemplares, para ir haciendo buenos obsequios a sus amigos y familiares.
  • Claro que… este tipo de libros tienen que ser muy baratos, y ofertarse de manera que se puedan exhibir varios a la vez y estimular la compra de varios tomitos juntos. ¡Hay que fijar el PVP en 2 euros!
  • ¡Ni hablar de libro intonso! El lector de hoy no puede entretenerse en cortar los pliegos. Y, por otra parte, nada de cubierta en negro sobre cartulina roja (como estaba el prototipo): una cubierta a todo color, y, además, unos distintivos para cada sección (cuentos, poesía y teatro, ensayo, documentos) de la colección.
  • Ojo, tanto si son autores consagrados como si son nuevos hay que cuidar mucho los contenidos para conseguir que quien compre un título busque otros.

Definida ya la colección y renunciado a imprimir y encuadernar «artesanalmente» había pues que conseguir una imprenta que pudiera hacer un «producto» barato (teniendo en cuenta, además, que las tiradas no pueden ser elevadas). Paco Arellano y su Biblioteca del Laberinto lo resolvió, y muy bien, por cierto: la colección ha quedado espléndida, de contenido y también de forma; como decimos en la nota de presentación, se trata de «Perlitas de buena literatura, en ediciones asequibles, de agradable lectura y fácil conservación»… Y si no, véanse los primeros ocho títulos:

1. Emilia Pardo Bazán: El aljófar

2. Jorge Manrique: Coplas a la muerte de su padre

3. Benito Pérez Galdós: La sociedad presente como materia novelable

4. Declaración de los Derechos del Niño – Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana

5. Charles Dickens: Historia de nadie

6. Ch. Abada: El soldado y el emperador

7. Miguel de Cervantes: El retablo de maese Pedro

8. Rogelio Blanco Martínez: La lectura

Y además, una vez lanzada la colección, se nos ocurrió convocar un concurso internacional de cuentos e incluir a los ganadores en la correspondiente sección de la colección, y alimentar de esta forma uno de los sueños de todo editor, cual es el de descubrir nuevos autores importantes. Así que, a reserva de lo que decidan nuestros amigos lectores (que, parafraseando a don Benito en su inteligente discurso de entrada en la RAE, son nuestra inspiración y nuestro juez al mismo tiempo), no sólo deseamos sino que auguramos una feliz trayectoria a Aljófares. Por lo que hemos visto en la Feria, la colección es atractiva. A ver qué nos dicen los libreros a los que están llegando estos días los primeros ejemplares.

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