Incierto febrero

No hay muchas certidumbres últimamente en España pero quizá sea especialmente incierto el mes que acaba de llegar.
No tiene mucho prestigio Febrero en nuestro Romancero (la gran enciclopedia de la sabiduría popular, sobre todo la que germina y florece en el mundo rural), el mes más corto del año: «Febrero, Febrerín, el más corto y el más ruin.», pero sí se destaca su carácter tornadizo, imprevisible y alocado: «Febrero al revés que enero.». «Febrero, veletero.», «Febrerillo, el orate, cada día hace un disparate.» Estas perlas del saber adquirido con la honrada experiencia en el campo nos sirven también a los urbanitas. Habrá que estar muy atentos a ese carácter tornadizo, imprevisible y alocado que tiene nuestro actual gobierno, en concreto, y la Política, en general.
¿Dará comienzo, en las mejores condiciones jurídicas, el juicio del Tribunal Supremos a los 12 acusados (y en prisión preventiva) de intentar un golpe de Estado? De momento, ya están de nuevo en las cárceles de Madrid (aunque trasladados y aposentados con privilegios especiales) y se dice que el día 12 será la primera sesión (con el seguro revuelo en las calles) y gran expectación internacional, donde no todos los medios han dado pruebas de objetividad sino todo lo contrario. Sin duda, es el juicio más importante de cuantos se han celebrado en el actual régimen democrático de España y su resultado condicionará la evolución de nuestro país.


¿Se acabará la pesadilla venezolana, será por fin defenestrado Maduro y la oposición (a cuyo frente está hoy el reconocido por la mayoría de los países, presidente interino Juan Guaidó) será capaz de superar el creciente y sangriento enfrentamiento civil, aislando a los chavistas y comenzando una etapa de reconciliación nacional? De momento, vemos la buena señal de que sus corifeos podemitas aquí están bastante callados y poco activos (como buenos oportunistas sin principios, últimamente se dedicar a ocultar o matizar sus falaces y grotescos elogios a la «revolución bolivariana» para evitar en lo posible que la derrota de Maduro los afecte aún más que sus mezquinas peleas internas y acelere su debacle. Por otra parte, hay que decir que el Gobierno Sánchez ha estado bastante torpe e incierto en la evolución de la crisis en Venezuela (no hay que olvidar que Zapatero, compañero y modelo de Pedro Sánchez, ha mostrado una equidistancia, de tipo Bentrand Duguesclin, hasta el último momento), pero no tendrá más remedio que reconocer a Guaidó. Por supuesto que no podemos olvidar los intereses e injerencias de las potencias como EE UU (verdadero promotor de la proclamación de Guaidó) y Rusia o China (hasta ahora sostén del régimen de Maduro), pero es muy probable que los hechos consumados vayan en la dirección democrática.
¿Se consolidará el cambio en Andalucía y el gobierno bipartito –PP-Ciudadanos, apoyado críticamente por Vox–, neutralizando el contraataque de PSOE y Podemos, desarrollará acciones de regeneración política y desarrollo económico y social? Falta hace… pero recordemos que estamos en el mes de la veleta.
¿Estamos ya en campaña para las elecciones municipales, autonómicas y europeas de mayo? La clase política, por supuesto que sí… pero bien haremos los ciudadanos de a pie, la gente del común, en ir tomando notas de cómo evolucionan las diferentes fuerzas políticas, con tantos intereses en estas elecciones, de cómo nos presentan sus propuestas, generalmente, con más contenido de mercadotecnia que de política.
En todo caso, aunque la situación nos cause zozobra, confiemos (también con el Refranero):
«Febrerillo loco, marzo ventoso, abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso.»

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