15 M

Paseo por la madrileña Puerta del Sol, km. 0 de todas las carreteras españolas. El llamado movimiento 15-M crece… ¿Hacia dónde? Trato de identificar a los cientos, miles de personas, jóvenes y de otras edades, que se han atrevido a tomar la plaza: creo ver a muchos reformistas consecuentes, que saben y proclaman que cualquier cambio ha de comenzar en uno mismo; pero, también, a utópicos infantiles, con formulaciones primitivas y arcádicas; a anarquistas pacíficos, que rechazan las estructuras y las combinaciones políticas; creo descubrir a algunos elitistas frustrados cuya fórmula a la postre, sería «¡Quítate tú para ponerme yo!»; a leninistas nostálgicos, que todavía creen que la Revolución fracasó porque fue traicionada; y también me parece que hay un número considerable de indolentes impulsivos, capaces de permanecer pasivos y dependientes de los padres hasta avanzada edad pero capaces de volverse súbitamente activos y acometer todas las tareas; y, por supuesto, muchos otros tipos de personas quizá perplejas o confusas pero expectantes y esperanzadas. Una multitud compleja y abigarrada de perjudicados o excluidos del Sistema, que ahora se rebela contra él, sometida a diversas presiones y al juicio de las distintas fuerzas sociales. Sometida quizá también a las ambiciones de los «mediadores» y las «vanguardias» que tratarán de aprovechar la situación en su beneficio. Una multitud festiva y animosa que aprende a organizarse y convivir e ilusiona con su ejemplo a muchos de los que la observan. No hay violencia por parte de los que han tomado la plaza ni por parte de las fuerzas de Orden Público que, con la Ley en la mano, podrían disolverlos. Los poderosos, en general, estarán tomando buena nota para ver cómo pueden reconducir este movimiento hacia sus intereses y los desposeídos, quizá, estén tomando conciencia de su capacidad para cambiar las cosas cuando comienzan por cambiar en su interior y se organizan consecuentemente… De aquí saldrán ideas, viejas o nuevas, y líderes, honrados u oportunistas, experiencias personales y sociales… ¿Repetimos Mayo del 68? Quizá falte una pancarta con la frase de Samuel Beckett: «Fracasa, hombre, fracasa; fracasa, pero esta vez un poco mejor.»

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