Retrasos importantes

Se ha difundido por diversas redes sociales una fotografía con un comentario satírico y muy crítico sobre el retraso con que el Presidente del Gobierno llegó a su despacho protocolario con el Rey, el día 7 de agosto en Mallorca.
Desde luego, hacer esperar al Jefe de Estado sin un motivo muy grave (y no puede ser nada grave que, según se dijo, se prolongara más allá del horario previsto otra reunión previa de mucha menor importancia) es un error muy serio, una descortesía, que transciende a la anécdota personal. El respeto a todos los símbolos nacionales pero, sobre todo, a la Jefatura del Estado, es obligado para toda la ciudadanía y muy especialmente para sus más altos representantes, en este caso, el Presidente del Gobierno.
Pero el valorar la gravedad que tiene retrasar casi una hora una cita con el jefe del Estado quizá nos deba ayuda a pensar (sobre todo a los que nos consideramos de izquierda) si no es este un ejemplo más de que la izquierda, las izquierdas, estamos llegando tarde a muchas citas, sobre todo a citas importantes con la Historia, a las citas con la solución adecuada en las encrucijadas que las Historia nos presenta.
Quizá llegamos tarde a comprender que la alternativa principal que se producía en nuestro país una vez proclamada la Segunda República no era entre reacción y revolución, entre república burguesa o república revolucionaria, sino entre república burguesa con todas sus limitaciones o dictadura (y, en ese caso, tanto si la dictadura fuera de derechas como si fuera de izquierdas).
Quizá llegamos tarde a comprender que, una vez perdida la Guerra Civil, era inútil y cruel la lucha armada, el maquis, contra los vencedores; lucha inútil y cruel que solo se comienza a desmovilizar en 1948.
Quizá llegamos tarde a asumir con todas las consecuencias la necesidad de una verdadera reconciliación nacional para superar las terribles consecuencias de la guerra civil y de los primeros años de la posguerra, para seguir avanzando como país, como nación.
Quizá llegamos tarde a reconocer sinceramente que la salida más racional al régimen de Franco no podía ser otra que una reforma que fuera de la ley a la ley y, consecuentemente con ello, de una legitimidad a otra legitimidad. Si hubiéramos hecho eso habríamos comprendido que el mayor enemigo de la Transición que se había conseguido entre todos, era aquel que no aceptaba que esa Transición debía estar al servicio de toda la sociedad y por tanto de un Estado-Nación consolidado y fuerte, una nación unida y soberana, reconocida en todas las partes del territorio nacional y en el contexto internacional y que, por consiguiente, cualquier fuerza que, utilizando vías ilegales y recursos públicos, se empeñara en trocear esa soberanía amenazaba directamente al nuevo régimen y debía ser expulsado, con toda contundencia, del mismo.
Quizá vamos a llegar tarde ahora a darnos cuenta de que, en la actual situación política de España, la contradicción principal en estos momentos no es entre una política más o menos socialdemócrata, más o menos liberal-conservadora sino entre quienes ponen todo su interés en el debilitamiento del Estado y el troceo del país, que siembran el odio a todo lo español (cultura, lengua, historia) en las aulas, en los medios… y aquellos que se oponen a esta política criminal. Política criminal que, contra lo que muchos sostienen, no es por quimeras, extremismos ideológicos o fantasías tribales, sino por el gran negocio (con prácticas legales y con prácticas ilegales y mafiosas) que algunos dirigentes políticos y empresariales han montado en el País Vasco y Cataluña fundamentalmente pero que ahora ya quieren extender a otros territorios como Baleares o Valencia.

 

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3 respuestas a Retrasos importantes

  1. Manuel Heras dijo:

    No te falta razón, querido amigo. Pero sí creo que te ha faltado decir que esta izquierda, en la que me encuentro como tú, tal vez ha adolecido de un cierto complejo en lo referente al viejo régimen (me refiero, claro está, al de aquel señor bajito con bigote a quien no quiero ni nombrar) que nos ha llevado a aborrecer todo lo que recordase al mismo; y si encima eres republicano, como es mi caso, ya ni te cuento.

  2. librosyabrazos dijo:

    Sí, quizá mereciera la pena escribir con más detalle de los complejos de «nuestra» izquierda, que nos han impedido ver con más objetividad la realidad… Habrá que intentarlo.

  3. Alfonso J. Vázquez dijo:

    Supongo que el maquis tuvo tan poco sentido como la oposicion al golpe de Estado; el mismo poco sentido que la resistencia antifascista de los franceses contra el gobierno de Petain ¿un golpe de Estado patriótico?
    Los franceses, con la ayuda de los países democratas consiguieron al final su proposito, derrocar la dictablanda de Petain y acabar con el fascismo en Francia, gracias a tantos españoles que quizá eran maquis luchando en territorio francés.
    Los españoles, con el desamparo de los países demócratas practicado en apoyo del golpe de Estado desde el primer momento- Francia y el RU a la cabeza – fueron derrotados. La última guerra carlista había triunfado.
    Respecto a que la única solución que permitían los golpistas que seguían en el poder militar fue la que se hizo no cabe duda; todos los paises democráticos hubiera apoyado al triunfo de su golpe de Estado, de hecho eso fue lo que hicieron con el de Tejero aunque como fracaó no lo apoyaron.
    Pero todo lo que hubo fue el trapaso de la (i)legalidad a la (i)legalidad, conceptos evanescentes porque ya se sabe que cuando la ilegalidad se asienta se vuelve legal.
    Pero eso no debe ser obstáculo para rendirse y no pretender recuperar la democracia que exige el art. 1.2 CE78: «La soberanía reside en el pueblo español de donde emanan (casi todos) los poderes del Estado»; ¿por qué excluir la Jefatura del Estado Franquista de esa soberanía popular?; si se permite la primera excepción la democracia se desgarra como la tela remendada que es por ese primer roto antidemocrático y se convierte en un fraude de sí misma: la actual mascarada que nos empeñamos en no ver pintándola de verde (Viva El Rey De España). Pero sus frutos están ahí, ¡podridos!, desde el desmembramiento de la nacion española ¿acaso no eran tan provincias españolas las del Sahara como las de Canarias o Toledo o Asturias? hecho por el heredero de Franco.
    Pero escierto que seguimos llegando tarde en la defensa de los derechos de las personas, los inmigrantes ¿también lo son?, y de los trabajadores, ¿son también personas?, todos los cuales están ahora más al pie de los caballos que nunca desde el invento del pasaporte, con unos sindicatos que hace tiempo que han perdido el norte- esos si que llegarán tarde, si algún dia llegan – y unos partidos progresistas que – ¡más tardos que nunca! – parecen dispuestos a entregar, una vez más, el país a las manos herederas del franquismo cuyo renacimiento protagoniza Abascal y la deriva ultra de Ciudadanos con la que ha descubierto su cara tras la máscara «juvenil de revolucionario de derechas a lo Gatopardo!
    Pero tienes razon; llegamos siempre tarde: en esta país la derecha sigue siendo malvada, por eso triunfa, y la izquierda estúpida, y por eso no triunfa. Ese es nuestro problema.

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