Septiembre y octubre

septiembreTerminada la pausa veraniega, todo parece indicar que estos dos meses serán decisivos para saber cómo queda la situación crítica que vivimos en España, cómo se reagrupan las fuerzas y en qué condiciones, objetivas y subjetivas, se producen las luchas sociales, económicas, ideológicas, jurídicas, mediáticas… políticas en definitiva.
Todos seremos puestos a prueba. Los secesionistas tendrán que demostrar que están dispuestos a «grandes sacrificios», como les piden sus dirigentes (desde sus cómodos y bien pagados puestos institucionales o como invitados de la parte más siniestra de esta Europa que no acaba de comprender a España y, por ello, tampoco acaba de comprenderse a sí misma) o retirarse lo más ordenadamente posible; los partidos políticos (sedicente y relativamente) constitucionalistas en la oposición (PP y ciudadanos), tendrán que plantearse tomar posturas más nítidas ante el nuevo ataque de la rebelión: seguir hablando más que haciendo o hablar mucho menos y hacer mucho más; el PSOE, en la privilegiada Moncloa, tendrá que decidir si seguir chalaneando y ofreciendo ventajas a los golpistas o coger el toro por los cuernos y reponer, con todas las consecuencias, la autoridad del Estado en todas las comunidades del territorio nacional (y muy especialmente en los cientos de ayuntamientos catalanes donde se ha expulsado violentamente al Estado y acosado, con más violencia aún, a los ciudadanos que se niegan a apoyar la secesión); los militantes –todos y cada uno– de estos tres partidos tienen que decidir si son capaces de pensar, hablar y actuar por cuenta propia, siguiendo principios y convicciones, o por cuenta ajena; todas las instituciones del Estado (Judicatura, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, funcionarios…) tendrán que plantearse si cumplen honradamente su cometido, rechazando cualquier presión o manipulación, o si aceptan chapuzas y simulacros. Pero sobre todo, la ciudadanía en general tendrá que plantearse si octubre2018continuar con las movilizaciones y exigir por todos los medios que se acabe con esta situación ya demasiado podrida o si seguir confiando en que «los políticos» lo resolverán.
Prueba compleja y complicada para todos. Pero por peores situaciones ha pasado este país y ha sabido resolverlas.

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