¡Política, sí, hagamos política!

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(Después de ver, por segunda vez, la película 11D. Una mañana de invierno y después de escuchar por enésima vez al Gobierno actual que la crisis de Cataluña es política y hay que resolverla mediante la política.)

¡Sí, hagamos política! Todos, cada uno en su lugar, con sus derechos y sus deberes. Los políticos profesionales, realizando de forma honrada su labor; los militantes sin cargo, exigiendo a su partido que tenga un programa claro y que lo cumpla con todas las consecuencias o explique con sinceridad por qué no puede cumplirlo; los altos funcionarios, que han jurado la Constitución, respetando la Ley y haciéndola cumplir en su ámbito: los ciudadanos, informándose y formándose una opinión, votando con responsabilidad, exigiendo, por todos los cauces lícitos (medios, redes, organizaciones cívicas), que se haga política auténtica, política democrática, política al servicio de la ciudadanía.
Hacer política es legislar en beneficio del pueblo: leyes justas pero contundentes, incluyendo la ilegalización de los partidos que utilizan la democracia para destruir la Democracia, el Estado para destruir el Estado, la libertad de expresión para despreciar y destruir los símbolos de la Nación, la lengua para prohibir o menospreciar otra lengua. Hacer política es administrar con honradez los Presupuestos Generales del Estado y de los distintos niveles de la Administración: ¡ni un solo euro para alimentar y difundir el odio a la Nación, el odio a España! Pongamos en el lugar que se merecen a los «revolucionarios de salón», miserables que se hacen pasar por libertadores heroicos con coches y despachos y medios oficiales pagados con nuestros impuestos (y en no pocas ocasiones con comisiones del 3% para su patrimonio particular).
Hacer política es impedir la «bilateralidad», exigir la jerarquización de todas las administraciones públicas, mantener el respeto a las instituciones y símbolos nacionales: es intolerable que un ayuntamiento o una comunidad autónoma pueda decir públicamente que no acata la Constitución o declarar persona non grata al Jefe del Estado o que desde un organismos o medio público se inste a la gente a recibirlo de forma hostil.
Hacer política es respetar la independencia del Poder Judicial, acatar sus sentencias y hacerlas cumplir con todas las consecuencias: comprobar que los profesores instruyen y educan pero no adoctrinan; que los edificios públicos exhiben siempre las símbolos oficiales y jamás símbolos o eslóganes ilícitos y ofensivos; que los medios de comunicación social de titularidad pública, respetan y defienden al Estado y a la Nación, son neutrales en el juego político y jamás se convierten en el instrumento de agit-prop de ningún partido en concreto.
¡Sí, hagamos política! Política noble y democrática, en defensa del Estado y en beneficio de la sociedad.img_memartinez_20171102-192958_imagenes_lv_terceros_pancarta_ajuntament-kPhH-U432546778995CeH-992x558@LaVanguardia-Web

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2 respuestas a ¡Política, sí, hagamos política!

  1. Mª Dolores Moreno dijo:

    José Mariá, se puede hablar más alto, pero mas claro no.
    Me gusta porque llamas las cosas por su nombre, con conocimiento y educación.
    España vive sin perder la esperanza que la cordura volverá.
    NO TE CANSES DE LUCHAR POR LA VERDAD.

  2. librosyabrazos dijo:

    Muchas gracias por participar, Lola. Ciertamente, la situación es tan grave que cuanto hagamos será poco y es importante que nos hagamos oír los (muchos) que la denunciamos.

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