Poema para el día siguiente al Día de Difuntos

toro
Para Luis Cernuda («España está muerta»), in memoriam.
Para Marina Casado («España muerta, desenterrada, /
con su rostro amarillo / devorado por los insectos.»),
con afecto.

¡No enterréis a España, compañeros,
no permitáis que la coman los insectos!
Hay mucha vida en esta vieja piel de toro,
inmensas energías en su fluviales venas.
Tierra fértil y bella, regada con la sangre,
el llanto y el sudor de los antepasados.
Tierra abierta a todos los horizontes
y a cuantos quieran compartir con nosotros sus afanes,
pero tierra brava que rechaza a los esquilmadores
y desprecia a los pobres charlatanes.

No dejéis que las tumbas, que son muchas,
neutralicen a las cunas,
que son muchas más y más alegres,
no dejéis que los cantos enmudezcan
bajo el triste rumor de los lamentos.
Entonad con ardor la oda a la Alegría
frente a la fúnebre oración de los difuntos.
¡No olvidéis, ni en el peor momento,
que la muerte ha de someterse
siempre, siempre, siempre, a la vida!

Entradas relacionadas:

Esta entrada fue publicada en Emociones y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a Poema para el día siguiente al Día de Difuntos

  1. Confiesa, José María: te has confabulado con Alberti en este poema, igual que yo hice equipo con Cernuda en el mío. A ver si entre los dos nos espantáis un poco el pesimismo.

    • librosyabrazos dijo:

      ¡Sí, es bueno ayudarse de los grandes poetas! Es muy reconfortante escuchar su voz en medio de las tormentas que nos ha tocado vivir…

  2. Lely dijo:

    Exquisita. …José Maria…no se puede decir más sencillo y más bonito

  3. La muerte es solamente para la vida
    y acude a su llamada como la sangre
    al grito de la herida.

    • librosyabrazos dijo:

      ¡Gracias por tu visita, Manuel-Roberto! Me encantan tus poéticas palabras.

      • Miguel Hernández sabía que la Literatura
        le habría de dar la inmortalidad
        que algunos hombres ciegos antagonistas
        le negaron.(Josefina guarda todo, ya que será
        vuestro pan de mañana).
        Autodidacta, su voluntad, inteligencia, hermandad,
        memoria, generosidad, sentido de la justicia,
        probidad, igualdad…Le elevaron al pináculo de las Letras.
        La venganza, atrocidad, hipocresía,
        orgullo, rencor… Intentaron doblegar
        su espíritu de bonhomía valerosa, mas no lo consiguieron.
        Aun apretando – día y noche-su garganta astral.
        Un río de sangre arremolinó su corazón amazónico.
        Mientras tanto sus entrañas mordían una hiena insaciable
        su costado cordial.¡Entretanto, -tu escudo- soñabas
        nadando, te lamía el cuerpo el río!.
        Ya quedó azul tu corazón y tu alma
        -ambos en un vacío-
        mas sobre el blanco cielo,
        para nosotros siempre vivo.

        © Manuel-Roberto Leonís, noviembre 2016.

        • librosyabrazos dijo:

          Muchas gracias, querido amigo, por participar en mi blog con un poema tan adecuado para la ocasión. ¡Miguel Hernández siempre entre nosotros!

  4. José Antonio Camacho Espiniosa dijo:

    Cada día tengo más claro que somo, al igual que el resto de la Naturaleza, al igual que el resto del Universo: materia y energía. Una combinación que, en el proceso de evolución y transformación ha llegado a la VIDA. Y que, cuando una hoja cae en tierra, ese proceso de transformación permanente hace que resurja de nuevo la vida. Como volverá a resurgir de ese cuerpo que enterramos cada vez que despedimos a un ser querido. ¿Dónde nos encontraremos? ¿Cómo nos encontraremos? No lo sé. Pero siempre, siempre, siempre: ¡VIVA LA VIDA!
    Muchas gracias, José María, por tus siempre bien recibidas palabras. Los años y el buen hacer te están consolidando como un gran artista de la palabra. Gracias.

    • librosyabrazos dijo:

      Coincido contigo, querido José Antonio, en lo fundamental. Y muchas gracias por tus generosos elogios. Un abrazo. José María

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *