Por la responsabilidad civil

libres-e-iguales-ateneo-1(Para  CAT, V, FPB, AM, MC, ES, EM, JPM y CR)

Me había propuesto hacer un texto con mi opinión sobre las elecciones en Cataluña del domingo pasado, siguiendo la notita que publiqué en Facebook la misma noche del día 27, pero creo que puedo dejarlo pendiente puesto que mucho mejor que leer mis reflexiones es que mis lectores amigos gasten su tiempo o fijen su atención en el acto que se produjo el día 22 de septiembre en el casi bicentenario y famosísimo Ateneo de Madrid (la Docta Casa), que me parece de una importancia capital y que, sin embargo, ha tenido muy escaso eco. Me parece mentira que la reunión de  más de 20 intelectuales, ex dirigentes políticos, comunicadores y analistas de primera categoría en España (desde el primero que intervino, Vargas Llosa, al que cerró el acto, Fernando Savater, un verdadero lujo), con  el Salón de Actos abarrotado y mucha gente en las escaleras y en la puerta del edificio,  no haya merecido casi atención de los medios más populares, no haya producido sesudos editoriales de los grandes rotativos ni, lo que es todavía más significativo, reacciones claras y bien divulgadas de los grandes partidos (ni de los emergentes) nacionales.
Un lujo, como decía, porque, hasta donde llegan mis noticias, no se ha producido en los últimos meses en ninguna otra parte en España un acto político similar. Y no solo porque la sola presencia de los intervinientes significaba un compromiso y un refrendo al manifiesto que se leyó después sino porque a pesar de que fueron todas breves intervenciones (el acto duró un poco menos de dos horas), la riqueza de autoridades oportunamente citadas (Lope, Kant, Julián Marías, Cervantes, Hannah Arendt, Tarradellas, etc.), la cantidad de ideas, conceptos y categorías, la definición matizada de lo que está pasando… todas esas intervenciones (con un lenguaje claro y bello en la mayoría de los casos) contienen elementos de reflexión para la ciudadanía (que cada vez es más numerosa) que quiere entender el drama que se está viviendo en Cataluña. El famoso prusés  es un proceso, un camino, en el mejor de los casos a la división entre catalanes y españoles y en el peor a un golpe de Estado (que no otra cosa sería una declaración unilateral de independencia). Hay que agradecer a la gente de LIBRES E IGUALES, que coordina con gran discreción y eficacia Cayetana Álvarez de Toledo,  y que reúne a personas de distintos orígenes y sensibilidades políticas, pero todas ellas con un claro compromiso con la libertad y el patriotismo, hay que agradecerles, digo, ese esfuerzo que han hecho de reunir personas, testimonios e ideas que nos pueden ayudar a todos y muy especialmente a esa mitad de catalanes que hoy sufren una verdadera dictadura de la sinrazón y de la mentira, del acoso social, etc., que no otra cosa es el nacionalismo fanático.
Abrió el acto Mario Vargas Llosa que, con su verbo inigualable, nos explicó cómo hay ficciones benignas (que añaden algo valioso a la realidad y nos producen placer y saber) y ficciones malignas, que se nos presentan disfrazadas de verdades, de «lecturas objetivas y casi científicas de la realidad» pero que buscan realmente despertar fanatismos; entre ellas, «ninguna ha creado tanta violencia, tanto odio y tanto encono como el nacionalismo» para concluir definiendo claramente el problema: el triunfo del independentismo en Cataluña sería un drama porque España y Europa sufrirían pero, sobre todo, sería «una verdadera catástrofe para Cataluña».
José María Fidalgo recordó a las autoridades nacionales la obligación que tienen de hacer frente a la ilegalidad que desde la Generalidad señorea la vida política social cultural, etc. de Cataluña. Félix de Azúa advirtió a todos de que no puede salir gratis un desafío al Estado y que parece que esto, aunque tarde, han empezado a comprenderlo sectores significativos de Cataluña. Mercedes Fuertes enfatizó la irracionalidad de todo este proceso y se apoyó en Lope de Vega para decirnos «no hay deseos cuerdos con esperanzas locas». Joaquín Leguina aseguró que la diferencia entre barbarie y democracia no es otra que el imperio de la ley y declaró taxativamente que «no se puede dialogar con los energúmenos.» Andres Trapiello, utilizando datos recientes de la propia Generalitat, destacó que solo el 31% de la población de la Cataluña actual tiene como lengua materna el catalán frente al 51% que tiene el español como lengua materna. Frente a esta realidad, el hecho de que la enseñanza se haga en catalán al ciento por ciento en la mayor parte de los tramos educativos convierte a Cataluña en un caso único entre los países y comunidades bilingües del mundo.
Teodoro León Gross recordó que siempre, ante el desafío de la sinrazón, hay que encontrar la respuesta ilustrada, buscando con tesón a esa persona «que puede actuar como un ciudadano emancipado de los mitos. ¡Sapere aude!». Carlos Herrera, con su típico gracejo, vaticinó que los independentistas ganarán las elecciones holgadamente y, con ello, lo que va a ganar realmente es «una forma de vida, el permanente derecho a amenazar para obtener prebendas»: por eso reclamó que, durante el proceso intermedio desde la iniciación de la independencia hasta la hipotética proclamación definitiva, se actúe con mucha inteligencia. Francisco Vázquez defendió ardorosamente a los millones de catalanes discriminados por no haberse plegado a la dictadura nacionalista e hizo una encendida defensa de la unidad de siglos en España.
Arcadi Espada, en un breve texto de gran ingenio, explicó que a quien hay que liberar realmente es a esa «pequeña xenófoba»  que sería la encarnación del nacionalismo catalán. Gabriel Tortella explicó la «paradoja catalana» de que siendo fundamentalmente serios, racionales, pragmáticos (el famoso seny), a los catalanes, de vez en cuando, les entra la rausa (rabia) y se dedican a meterse en guerras, conducidos por iluminados, que terminan siempre trágicamente para ellos. Así su posicionamiento en la guerra del s. XVII entre Francia y España, así en el apoyo a la dinastía de los Austrias en 1714, en las guerras carlistas, en la proclamación estúpida y trágica de la república catalana por Lluís Companys. Andrés Gonzalez recordó que con la crisis ha habido un renacimiento de los fascismos, de los anticapitalismos, de los grupos antisistema y, lamentablemente, del nacionalismo más sectario.
Albert Boadella (que utilizó su magnífico arte teatral para facilitar la salida de Vargas Llosa antes de terminar el acto) parodió las grandes diferencias que hay entre catalanes y no catalanes, que los propios catalanes llevan siglos buscándolas y que se han descubierto gracias a «españoles muy relevantes» como Luis María Anson, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, Felipe González, José Manuel García Margallo y Pedro Sánchez (y tantos otros) que son los que han encontrado esas notables diferencias que ni los propios catalanes, se entiende los normales, fueron capaces de encontrar. Por eso hay que citar a Francesc Pujols, cuando dijo «Llegará un día en que por el solo hecho de ser catalán podremos ir por el mundo paseándonos con los gastos pagados.» Santiago González utilizó la conocida frase de Shakespeare para asegurar que «algo huele  a podrido en Vilafranca» y recordar a los arquetipos como Gerard Pique, que apoya el independentismo pero le interesa jugar en la selección de fútbol española, o al Conde de Godó, que presume de ser grande de España pero pone toda su capacidad empresarial y mediática al servicio de los separatistas. Ya dijo Jon Juaristi que los separatistas catalanes, en el fondo, no quieren dejar de ser españoles sino ser españoles de primera. Por otra parte hay que destacar la ancestral  mentalidad rupturista de muchos catalanes y por ello rompieron el carácter lúdico, festivo y unitario de la Diada y han roto la familia y la convivencia entre los propios catalanes: «la ruptura es su razón de ser».
Federico Jiménez Losantos, viejo resistente antiseparatista (Terra Lliure le pegó un tiro por denunciar el separatismo), dijo que hay que luchar cada día por la libertad; recordó que el propio Tarradellas nos previno contra la «dictadura blanca» del siniestro Jordi Pujol; reclamó que se haga un censo de los exiliados de Cataluña en estas décadas e hizo un elogio de y reclamó solidaridad con los millones de ciudadanos catalanes que se han quedado allí maltratados por la dictadura pujolista. Se remitió a la lucha que se inició hace 35 años y aseguró que la clave de todo esto que está pasando, «el problema fundamental de España […]  es la traición de la izquierda a la idea nacional». Elogió la aparición y la actividad de Ciudadanos y advirtió de que la falta de libertad que hay en Cataluña en este momento se está extendiendo a Valencia Baleares, País Vasco, Navarra, Galicia y Canarias. Carmen Iglesias, de dulce y suave firmeza, citó a Hannah Arendt, para rearmarse contra el «delirio contagioso y racional del nacionalismo», contra las fronteras. Nicolás Redondo Terreros se apoyó en el Quijote (la llegada del caballero y su escudero a Barcelona) para explicarnos que en aquel tiempo no había más hecho diferenciales en Cataluña que los que pudiera haber en el resto de España y que todos ellos se regían por las mismas leyes políticas. Concluyó diciendo que lo que está en juego no es elección, entidad, autonomía, etc.; lo que está en juego es la libertad.
Santiago Trancón nos recuerdó, igual que hizo Federico Jiménez Losantos, que esta situación de hoy ya empezó hace 35 años y que entonces hubo el llamado «Manifiesto de los 2.300», que también fue desoído por el gobierno central y que un cúmulo de «mentiras, traiciones, chantajes y amenazas de unos y otros», sobre todo de los partidos mayoritarios,  han entregado «el poder a una minoría arrogante, ambiciosa y corrupta que actúa como una dictadura muy parecida a las nazis y los fascistas del primer tercio del siglo pasado». Francisco Sosa Wagner exhibió el pasaporte español para vaticinar que, en el caso de seguir adelante la deriva nacionalista, los ciudadanos de Cataluña necesitarán un pasaporte para trasladarse a otros lugares de España. Fernando Savater  insistió mucho en el carácter autonómico de las elecciones y que, por tanto, los ganadores, saquen los votos y escaños que saquen, no pueden argüir ninguna legitimidad para cualquier declaración que vaya más allá de sus atribuciones constitucionales; si así lo hicieran «sería una agresión a todos los españoles»; por eso llama a la responsabilidad: «las personas  libres nunca preguntan qué va a pasar, preguntan qué vamos a hacer.»
Para terminar, Cayetana Álvarez de Toledo leyó, fuera de escenario, el breve pero rotundo manifiesto (que también se proyectó en la pantalla), que comienza advirtiendo a los abstencionistas de que el día 28 no podrían decir «yo no sabía» que la intención de los que han pedido el sí para sus pretensiones políticas era la liquidación de los derechos de ciudadanía de todos los españoles, la salida de la UE, la ruina económica para una generación…
20 voces cualificadas, 20 razones, 20 emociones, componiendo una bella coral que forma parte de lo más sereno de España, del patriotismo constitucional, del compromiso con la Democracia y el respeto a la Ley; una llamada responsable a una ciudadanía compuesta por personas libres e iguales.
El vídeo con todas las intervenciones, incluyendo el saludo inicial del presidente del Ateneo Enrique Tierno Pérez-Relaño y el texto de la declaración, puede verse aquí.

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4 respuestas a Por la responsabilidad civil

  1. Elisa dijo:

    Gracias, José María, por compartir una crónica excelente del hecho político, en mi opinión, más imortante de 2015.
    La integración de tan diferentes personalidades y posiciones políticas es un logro que posibilita la esperanza. El manifiesto final, señalando el poder , el valor y la responsabilidad individual de cada ciudadano es de una lucidez radical. ¡Enhorabuena por contribuir a informar y pensar desde el discernimiento, y la responasbilidad!. E.S.

  2. librosyabrazos dijo:

    Gracias a ti, Elisa, por animarme a escribir. ¡Y hay que animar a escribir, a manifestarse, a cuantos piensan que merece la pena la libertad y la igual jurídica y de oportunidades! Estamos en una situación muy difícil en que la tribu (la barbarie) nos acecha, en unos casos con pistolas, en otros con demagogia y siempre con mentiras y necesitamos responder con coraje e inteligencia. Los de LIBRES E IGUALES lo hacen y a mí no me cabe la menor duda de que, mientras perseveren en los principios que expusieron en su manifiesto fundacional y en otros como el del otro día en el Ateneo, merecen todo nuestro apoyo. JM

  3. Victoria Martín dijo:

    ¡Cuánta inteligencia unida en el acto del Ateneo! ¡Cuánto compromiso! !Qué contraste con otras voces aireadas en los medios con demasiada frecuencia y que sonrojan por su falta de juicio y raciocinio!
    Veinte oradores con veinte versiones sobre la dignidad del ser humano social, veinte versiones sobre el derecho a la libertad y a la igualdad. Palabras muy grandes, conceptos que se salen de la palabra, temas universales de gran calado.
    Sé de la gran capacidad intelectual de muchos de ellos, a los que sigo y admiro. Proceden de distintas sensibilidades políticas, en algunos casos, divergentes. Pero han sido capaces de converger en este acto, aportando a nuestra historia reciente -de esta España que queremos -su luz, su fuerza de la razón, su honestidad.
    Creo que el momento lo requería. Y ahí han estado, como lo que son: líderes de una sociedad que les necesita.
    España, se honra de ellos y de todos los que puedan contribuir a que se asiente la cordura y podamos convivir en libertad e igualdad.
    Gracias, José María, por acercarnos el acto y por tu acertado reflejo del mismo. Me hubiera gustado estar allí, pero no pude. Así que, gracias por darme la oportunidad de disfrutarlo.

    • librosyabrazos dijo:

      Gracias a ti, Victoria. La verdad es que fue una jornada muy estimulante. Me alegro mucho de haber podido estar allí y contarlo para mis amigos.

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