Ideales e intereses

Ideológos y dirigentes se esfuerzas en convencer a «las masas» de que mientras ellos y las doctrinas u organizaciones que representan tienen ideales sus enemigos tienen intereses. Pero sus enemigos responden de la misma forma, de manera que si hacemos caso sólo a una parte podemos caer en el maniqueísmo (sólo hay buenos y malos) y si escuchamos a ambas podemos dejarnos vencer por el pesimismo (los problemas de la humanidad no tienen solución). Pero, en mi modesta opinión, si analizamos bien la cuestión, desde que el hombre se constituye en sociedad lo que piensa y lo que hace está condicionado por sus intereses (lo que necesita y el deseo de obtenerlo) pero también por sus ideales (los valores que opone a las deficiencias humanas). Se trata, pues, en primer lugar, de conocer a fondo nuestros intereses e ideales y de combinar ambos en la proporción adecuada y del modo correcto y, en segundo, conocer los intereses e ideales del enemigo o el adversario, lo que nos permitirá salir airosos del enfrentamiento… Y eso, creo, era necesario hace 8.000 años, hace 800 o hace 80. Y, por supuesto, hoy.

 

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