Ideales e intereses

Ideológos y dirigentes se esfuerzas en convencer a «las masas» de que mientras ellos y las doctrinas u organizaciones que representan tienen ideales sus enemigos tienen intereses. Pero sus enemigos responden de la misma forma, de manera que si hacemos caso sólo a una parte podemos caer en el maniqueísmo (sólo hay buenos y malos) y si escuchamos a ambas podemos dejarnos vencer por el pesimismo (los problemas de la humanidad no tienen solución). Pero, en mi modesta opinión, si analizamos bien la cuestión, desde que el hombre se constituye en sociedad lo que piensa y lo que hace está condicionado por sus intereses (lo que necesita y el deseo de obtenerlo) pero también por sus ideales (los valores que opone a las deficiencias humanas). Se trata, pues, en primer lugar, de conocer a fondo nuestros intereses e ideales y de combinar ambos en la proporción adecuada y del modo correcto y, en segundo, conocer los intereses e ideales del enemigo o el adversario, lo que nos permitirá salir airosos del enfrentamiento… Y eso, creo, era necesario hace 8.000 años, hace 800 o hace 80. Y, por supuesto, hoy.

 

Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Ideales e intereses

  1. Toney Molmar dijo:

    Hablar de ideales, planteados seriamente, fuera de las cámaras, en ciertos foros y en especial los cercanos a la política, parece casi ridículo en estos días. Algo de soñadores o gente que todavía no se ha enterado de lo que va ésto. Y así nos va. En la lavadora hemos metido la ropa blanca de los ideales junto con la de color de los intereses, y ésta última ha desteñido y manchado a la primera. Pero sigo pensando que lo que realmente hace que todo no se vaya al garete siguen siendo los ideales y los que ingenuamente los anteponemos a los intereses. Es una postura que probablemente no vaya a crear la revolución mundial que esta realidad necesita, pero que sí lo consigue en nuestros reducidos entornos y que, sobre todo, es imprescindible para seguir encontrándole sentido a nuestra vida.

  2. Victoria Maclean dijo:

    Que bien… me das una luz de optimismo… yo, como buena argentina, tiendo casi instintivamente a creer que estamos siendo engañados constantemente, y que cualquier ideal es y fue siempre una farsa… pero imagino que es mi sangre y mi historia la que me condiciona a pensar así…. Ojalá haya aún una forma de hacer viables las buenas intenciones… Lo bueno de que hayan muerto los ideales es que éstos pecan siempre de ambiciosos y utópicos; quizás debamos ser más modestos y no desear más que “buenas intenciones”, intenciones que contemplen la alteridad y la diversidad, pero a la manera humana, no divina, es decir, siempre cargados de imperfección, de intereses y de contradicciones…. Creo que aspirar a esto ya es suficiente!!! Saludos!!!

  3. ana calle dijo:

    Creo que sigue habiendo personas, “también” políticos, que todavía tienen ideales. Pero son muy pocos, por eso es difícil que lleven a la práctica tales ideales. No sé, pienso que no hay que perder la esperanza y que por supuesto debemos aspirar a algo mejor.
    Saludos,
    Ana

Responder a ana calle Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.