Adán

Los manipuladores, los que viven de manejar los sentimientos de la gente y a la propia gente saben que no hay mejor negocio que representar el papel de Adán: «Aquí comienza todo»… Ya se trate de interpretar y representar a un ser superior a los hombres; ya se trate de tomar la Bastilla o el Palacio de Invierno, de asumir la presidencia de un órgano o institución con poder; ya se trate de alcanzar posiciones de privilegio en la empresa o en la institución… asumir e imponer el rol de Adán consigue los mayores triunfos. Pero, por otra parte, ante la sonrisa de la muchacha que se fijó en nosotros, la mirada del bebé que, en su elemental lenguaje binario (sí-no-sí-no…), ha decidido reconocernos; ante el encargo de una tarea difícil pero que nos abre horizontes; ante el prodigio del nacimiento del día… uno tiene la sensación, por un instante, de que todo comienza ahora, de que es el primer hombre y toda la Creación se ha hecho sólo para él. Y entonces, si ese sentimiento lo asimos con honradez, con humanidad, si no nos lleva a manipular a y abusar de los demás, si vivimos esa emoción en nuestro más profundo interior, reconciliándomos con la Vida, ¡qué maravilla!: la Biblia (el Libro) está en blanco y justamente ahora y conmigo, comienza la Historia…

Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Adán

  1. Toney Molmar dijo:

    La diferencia está en lo que apuntas: en querer erigirse como líder de una manada —sin que ningún miembro de esa manada lo solicite: un oferente de liderazgo y salvación— o bien como «disfrutante» solitario de ese placer que probablemente sólo nosotros somos capaces de atisbar. Y desafortunadamente la historia está plagada, hasta nuestros días, de vendedores de salvación, de sabedores de lo mejor para nosotros, de adanes. La humanidad en su conjunto sigue sumida en la minoría de edad, cogida de la mano de las invenciones que nos alejan de la única verdad: que hemos de ser dueños de nuestro destino, de lo que el poeta Henley nos recordaba en su maravilloso Invictus:

    I am the master of my fate:
    I am the captain of my soul.

  2. ana calle dijo:

    Hemos de ser dueños de nuestro destino, sí, dentro de lo posible.

    Saludos,
    Ana

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.