
Amarillo sucio y pendenciero
(Para los amigos que van a Barcelona el 9-S)
Si vas a Cataluña verás mucho amarillo…
En vallas y balcones,
en puentes y paseos,
en playas y jardines,
en centros escolares
(¡perturbando a los niños!),
en edificios públicos
y en pechos engreídos.
Si vas a Cataluña verás mucho amarillo…
Pero no el amarillo de la bella mimosa,
del sol y de la tierra,
del limón y del trigo.
El amarillo de las buenas banderas
(rojigualda, señera…),
el amarillo limpio
que Gaudí combinaba
en su genial cromatismo
(todos los colores, pintados con amor,
son hermosos, son dignos).
……………………………
Sí, si vas a Cataluña verás mucho amarillo…
Pero será un amarillo sucio,
excluyente, obsesivo,
hijo del rencor y de la envidia,
cínico y agresivo.
(8 de septiembre de 2018)

Terminada la pausa veraniega, todo parece indicar que estos dos meses serán decisivos para saber cómo queda la situación crítica que vivimos en España, cómo se reagrupan las fuerzas y en qué condiciones, objetivas y subjetivas, se producen las luchas sociales, económicas, ideológicas, jurídicas, mediáticas… políticas en definitiva.
Apenas habrá cumplido dos años y ya sabe manejar una rudimentaria, y peligrosa, cizalla para cortar los sobrantes de una cabeza de ajos, de muchas cabezas de ajo. Apenas habrá cumplido dos años y ya produce una buena plusvalía, la que estudió Karl Marx hace más de siglo y medio para llamar a los proletarios (que no tenían nada que perder) a la revolución contra el capitalismo salvaje.
Ayer, al filo de la medianoche, publicó Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, el siguiente 

