Elecciones 2019 (I)

La astilla y la piedra

La astilla es la de Annabelle Lee, la preciosa novia de El maquinista de La General (Buster Keaton y Clyde Bruckman, EE UU, 1926) que, en una situación crítica en la que hay que quemar toda la madera que hay en el tren para seguir manteniendo activa la caldera de la locomotora, ante el estupor del héroe (Johnny Gray), le ofrece con orgullo una astillita que ha encontrado en el suelo para alimentar la caldera. La piedra es la que Gelsomina, la inolvidable heroína de La Strada (Federico Fellini, Italia, 1954), le muestra al bruto Zampanó para hacerle comprender que incluso el más modesto canto del camino nos ayuda a mirar humanamente al entero universo.
Quien haya visto estas películas se habrá dado cuenta de que ambas son escenas (la primera en clave de humor –del maravilloso humor de Buster Keaton– y la segunda en clave de tragedia –la tragedia tierna de Fellini–) que nos invitan a reflexionar sobre la condición humana, sobre las grandezas y miserias de nuestra sociedad. Lo pequeño, lo mínimo, puede parecer insignificante pero siempre tiene un valor, material y simbólico.
Algo así es nuestro voto: una astillita aparentemente insignificante frente al colosal montón de madera que necesitamos para mantener la máquina en marcha pero, tan necesaria y estimulante como todo ese montón; o una piedra, que si la despreciamos no nos sirve para nada pero si sabemos mirarla, relacionarla con todo lo creado, nos ayuda a comprender el todo y, dentro de ello, nuestra propia sociedad, la sociedad en la que ejercemos nuestro democrático derecho al voto.
Tomemos pues esa astillita, ese canto, y sintámonos capaces de aportar algo a la energía que mueve la máquina (el Estado) y de comprender todo lo que nos rodea…
…Pero, quizá, es mejor invertir el orden: tomemos primero la piedra: intentemos comprender nuestro entorno, el más cercano y el más alejado, y, cuando hayamos alcanzado esa comprensión, tomemos la astilla, nuestra mejor astilla, y ayudemos a que la maquinaria del Estado, en el colosal convoy de nuestro país, avance.

Post scriptum. Permítaseme añadir un comentario sobre las acciones de Anabelle y Gelsomina como respuesta a la posible pregunta ¿De verdad sirve para algo echar una pequeña astilla a la caldera de una locomotora, merece la pena intentar explicarle a un ser primario y brutal que todo en el Universo está relacionado? ¡Sí, merece la pena! Anabelle, además de mostrar su apoyo al héroe, aprenderá a aportar más y mejor madera; Gelsomina, sacrificada desde niña pero vencedora del rencor y la estulticia, dejará una semilla fecunda en el alma de su verdugo… Por cierto, Zampanó acaba intentado comprender algo del mundo en el que le ha tocado vivir y Johnny culmina su hazaña, llevando el tren a su destino.

 

Esta entrada fue publicada en Reflexiones y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *