El héroe (Ortega Lara) y el desalmado (Bolinaga)

oRTEGA_LARAComo recuerdan los medios de comunicación, hoy hace 20 años que la Guardia Civil encontró el zulo (cavado en la nave de una fábrica de Mondragón, Guipúzcoa) en el que José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones secuestrado por ETA, había permanecido 532 días. Un zulo es una agujero de apenas dos metros, sin luz natural ni ventilación. Se sabe que Josu Uribetxeberria Bolinaga, su carcelero, se había negado, cuando lo detuvo la Guardia Civil, a decir dónde estaba el secuestrado: «Que se muera de hambre», les dijo. Se pueden ver fotos de aquella época pero no se puede visitar el zulo porque ha sido cegado con hormigón.


He pasado por la experiencia de celdas de aislamiento en tres cárceles: la de Carabanchel, la de Soria y la de Segovia; nunca más de 10 dias por lo que recuerdo, y teniendo en cuenta que una celda es bastante más espaciosa que un zulo, tiene ventilación y uno sabe que será atendido en casos de emergencia. Sin embargo la experiencia es ciertamente dura: yo adquirí una claustrofobia que me ha hecho pasar algunos malos momentos. Recuerdo especialmente tres: hace muchos años me quedé encerrado con mi hijo pequeño en un ascensor y, como estaba obligado a ocultar mi miedo, tuve que resistir 20 o 25 minutos, disimulando, francamente duros; en otra ocasión, en una acampada en Fuentedé, a medianoche, sin luz, rompí la tienda para salir, en pijama, de ella, aunque fuera había una fuerte tormenta; y la tercera vez, más reciente, fue al meterme en la máquina para hacer un tac y, por la forma del aparato y los golpes que oía, tuve la sensación de estar en un ataúd enterrado en vida y tuve que pedir que me sacaran sin hacer la prueba. Es casi seguro, por tanto, que yo no hubiera resistido, ni mucho menos, la tortura que de forma despiadada ejerció Bolinaga contra Ortega Lara. Pero creo que tampoco lo hubieran resistido otras muchas personas, incluyendo al propio verdugo  y sus camaradas.
Toda situación de aislamiento extremo suele producir una introspección, una meditación, un autoanálisis muy completo, a partir del cual podemos reforzar nuestras ideas o cambiarlas profundamente, reforzar nuestra personalidad o debilitarla, degradarla. Por lo que ha trascendido, Ortega Lara aprovechó su terrible aislamiento con riesgo de muerte para reforzar su personalidad: se mantuvo fiel a sus principios y sus creencias religiosas, alimentó el amor a su familia y el amor a su patria… Volvió a la libertad convertido en héroe. En cuanto a Bolinaga, podría haber aprovechado sus 15 años de reclusión para hacer una autocrítica radical, haber comprendido por lo menos que, por muy justa que considerase su causa, no podía justificarse una acción tan despiadada como la que había llevado a cabo, pero, por lo que sabemos, pasó su tiempo en la cárcel y sus dos años largos de libertad posterior, persistiendo en su odio: en efecto, lejos de mostrar arrepentimiento o simplemente discreción cuando fue excarcelado, Bolinaga se paseó ostentosamente y asistió a diversos actos de homenaje, en ninguno de los cuales, por supuesto, pidió perdón ni reconoció la crueldad de su actuación.
El héroe es persona valiente que, por sus hazañas y virtudes, nos demuestra que el ser humano, si tiene principios, fe y voluntad, es capaz de resistir todos los sufrimientos y alcanzar metas que parecen imposibles, de forma que representa alguien a quien admirar y secundar. Frente a él, el desalmado es persona cruel, inhumana, falta de conciencia y, por ello, capaz de los mayores crímenes. Ortega Lara es un héroe: superó la terrible prueba a la que lo sometió la vida y mantuvo sus principios, su fe y su amor durante esos terribles 532 días y, cuando salió triunfante de esa prueba, no se envaneció ni actuó por rencor o venganza. Bolinaga fue un desalmado: no aprendió de su crimen y se envileció más todavía cuando pudo reflexionar sobre él: después de 15 años de presidió, siendo tratado infinitamente mejor que él trató a su cautivo, y dos de libertad persistió en el mismo odio que lo llevó al crimen, sin ningún arrepentimiento, sin haber aprendido nada sobre la dignidad humana. Parece oportuno, por tanto, que nos fijemos en ambas personalidades y tengamos muy claro que debemos acercarnos lo más posible al héroe y alejarnos lo más posible del desalmado.Zulo Ortega Lara

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2 respuestas a El héroe (Ortega Lara) y el desalmado (Bolinaga)

  1. E. S. dijo:

    Justa reflexión para una sociedad que banaliza, confunde y pervierte los auténticos valores. Gracias, José María por ser claro, justo y valiente.
    E. S.

  2. librosyabrazos dijo:

    ¡Gracias! Es bueno que difundamos estas cosas porque todavía hay descerebrados que utilizan las redes sociales (estos días ha habida algunas muestras repugnantes en Twitter) que no dudan en abusar de la libertad de expresión para enaltecer el terrorismo.

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