16/22 mayo 2016

Lunes
Como en Pinto seguimos el calendario laboral de Madrid, la oficina está hoy cerrada y he trabajado en casa. Creía que iba a avanzar mucho en los trabajos pendientes… pero no me ha cundido demasiado. Preparar el texto para la revista Lazarillo, comer con Mary Luz (últimamente insiste mucho en que la llame por su nombre completo), leer algún capítulo de El corazón devorado (interesante libro de Isabel de Riquer, editado por Siruela en 2007, sobre la leyenda que arranca en el siglo XII y llega hasta nuestros días) y comenzar la lectura «anotada» de la «autobiografía» de Carl Gustav Jung, que me regaló Elisa por mi cumple, Recuerdos, sueños, pensamientos, en la traducción de María Rosa Borrás, y editado por Seix Barral en 1964 (aunque el ejemplar que yo tengo es una reimpresión de 2014). Me interesa mucho Jung aunque me temo que me falte tiempo y capacidad para entenderlo plenamente… pero me parece apasionante leer a un pensador de su importancia que dice, en el prólogo: «me he propuesto hoy, a mis ochenta y tres años, explicar el mito de mi vida [que es] la autorrealización de lo inconsciente» y que comienza declarando: «En el fondo, uno nunca sabe cómo ha ocurrido nada.» o que afirma: «Las circunstancias externas no pueden sustituir a las internas.» Me ha impresionado especialmente este párrafo, también del prólogo y que está redactado con una prosa de especial belleza: «La vida se me ha aparecido siempre como una planta que vive de su rizoma. Su vida propia no es perceptible, se esconde en el rizoma. Lo que es visible sobre la tierra dura sólo un verano. Luego se marchita. Es un fenómeno efímero. Si se medita el infinito devenir y perecer de la vida y de las culturas se recibe la impresión de la nada absoluta; pero yo no he perdido nunca el sentimiento de algo que vive y permanece bajo el eterno cambio. Lo que se ve es la flor, y ésta perece. El rizoma permanece.» (La cursiva es mía.)
Leyendo esto he recordado a Paulino García Moya, uno de mis camaradas-maestros. Seguramente él hubiera apartado el libro con la misma furia que Alejandro Magno cortó el nudo gordiano. Realmente, la cuestión del inconsciente aparece como una prueba de Gordio, donde se ve el nudo pero no los cabos que podrían indicarnos cómo se deshace… pero no siempre es solución la espada, el tajo que corta en vez de desentrañar porque eso puede significar un problema mayor. Y también puede valer este dilema para muchas de las situaciones con las que se enfrenta la sociedad, nuestra vida política.

Martes
Hoy hace 114 años que nació mi madre… Se van difuminando las fechas: el 23 de abril hizo 19 años que murió. Por cierto, sobre estas fechas solemos ir mi hermana y yo a poner unas flores en la tumba. Lo haremos, creo, este finde próximo.
Se ha presentado en la Librería Rafael Alberti un nuevo libro de Manuel García Rubio: El mirofajo o las reglas del juego, editado por Los Libros del Lince, con un epílogo de Julio Anguita. En 1989 publiqué (bajo el sello A-Z) el primer libro de García Rubio, una excelente novela con el título de El sentido de las cosas – Balada de Zacarías Cruz. No tuvimos éxito, pero ambos recordamos aquello con mucho afecto e, incluso, hoy hemos comentado la posibilidad de reeditarlo. No me ha dado tiempo a ojear el libro, pero de lo que he oído en el acto tengo la sensación de que García Rubio no ha superado las ideas que manejaba la izquierda entonces… Veremos.

Miércoles
Teníamos evidencia de que al menos un ratón se había colado en las oficinas de Pinto. Incluso una mañana Trufo («ratonero valenciano») estuvo buscándolo por mi despacho. El padre de Lucía construyó una eficaz trampa casera… y hoy apareció el pobre animalito cazado. Debate para decidir su suerte: ¿Matarlo? ¡No! ¿Domesticarlo? ¡No!¿Soltarlo en un terreno neutral y dejar que Trufo intente la caza?… Al final, debate sobre el «destino» de los seres vivos… y liberación del asustado ratón, a él solo, en un descampado, para que tenga posibilidad de luchar por su vida… Este gracioso incidente me ha recordado cuando, hace unos años, se descubrió un nido de ratas en uno de los pisos de Espronceda y, primero una y luego otras dos consiguieron entrar en el mío… Y cuando, hace 65 años, una familia de ratones logró asentarse entre el techo y el tejado de la casa de la Malmea, conviviendo con los humanos un tiempo impreciso… Ratones y ratas de verdad, bien distintos de las ratas del Albert Camus de La peste, aunque, en mi opinión, igual de sugerentes.

Me saltó una señal en el Face de una entrada que había puesto justamente hoy hace un año.

Ripios sobre estas elecciones

1
No es el odio sarraceno
la mejor contribución
a la triste situación
que vive el pueblo sereno.

La mentira y la arrogancia
son dos malas compañeras
si queremos evitar
una Democracia rancia.

2
Viendo hechos y ocurrencias
de la derecha y la izquierda
siente uno la tentación
de mandar todo a… «la porra».

Menos mal que hay otra opción,
si serenos lo pensamos:
ya podemos elegir
a UPyD o a Ciudadanos.

Discusión «aristotélica» con José Manuel Delgado y Carlos Mora sobre las relaciones autor/editor y las ganancias (o pérdidas) del negocio editorial.[Np] para relajarme, veo otra vez Mi calle, una de las grandes películas de Edgar Neville (aunque creo que no está bien resuelto la adaptación de algunos personajes al paso del tiempo), uno de esos artistas (intelectuales) de la derecha que, en vez de despreciarlos, deberíamos haber estudiado los antifranquistas para comprender mejor la sociedad española del siglo XX.
Me manda Vera un enlace a una entrevista, publicada en el diario El Mundo de hoy, que le hace Leyre Iglesias a Antonio Gutiérrez, antiguo Secretario General de Comisiones Obreras, que sucedió en el cargo al famoso Marcelino Camacho. Me crucé con él (cuando ambos éramos «importantes», cada uno en su campo) en un acto institucional y le comenté en broma que estaba echando barriga… En la entrevista reivindica su trayectoria política y destaca que no se puede jubilar (a pesar de que va a cumplir ya 65 años) porque le quedaría una pensión de menos de 2.000 euros (denuncia, ahora, que CCOO no cotizó por él durante los diez años que fue Secretario General). A mí me quedará, cuando me jubile, una pensión de poco más de 600 euros… Parece claro que no es fácil conseguir un sistema de pensiones justo.


Jueves
Me paró la
@policiademadrid, en la Cuesta de la Vega, para advertirme, con mucha amabilidad, de que no podía llevar a los Trufos sin atar. Les he dado las gracias, me he ido directamente a comprar las correas legales y he puesto un tuit agradeciéndolo.
En casa de
Leonor Machado para entregarle ejemplares de 40 sonetos de amor, donde figura uno de su tío Antonio. Aunque está pasando unos días con achaques, se ha animado y hemos grabado un vídeo recitando el soneto (y también el mío y un hermoso poema de Manuel Machado, «Ecos», que tiene como lema y como verso final de cada estrofa un verso de Antonio): Al final, ha acabado recitando de memoria algún poema de su padre Francisco, de los que recogimos en la edición de Obras escogidas.
Tengo pendiente la segunda parte de «¿Quién asesinó la venta?» donde tendré que analizar lo mejor posible el papel de la prensa. Estoy muy impresionado de la cantidad de periodistas que, en un permanente ejercicio de «equidistancia» o con un alarde de ignorancia de la historia o de la contradicciones que tiene nuestra sociedad, asumen el cínico lenguaje de los secesionistas y de los populistas. ¿Cuestión de ideología o una utilización desmesurada del «fondo de reptiles»? ¿Ambas cosas? Esta mañana me indigné porque en el programa de
Carlos Alsina se produjo un interrogatorio grosero de varios tertulianos a la Delegada del Gobierno en Madrid Concepción Dancausa (puse un tuit denunciando esto) porque ha dado órdenes de prohibir la entrada de esteladas en la final de la Copa del Rey) y esta noche, escuchando el programa Hora 25 que dirige Angels Barceló, llego a la conclusión de que la situación está peor de lo que parece.
Todavía más grave es la nueva campaña de los secesionistas vascos y catalanes, presentando a
Arnaldo Otegi en el Parlamento catalán con honores casi de Jefe Estado. Ha habido muchas críticas, entre ellas las del dirigente de UpyD Gorka Maneiro que denuncia «las mentiras de Otegi», a la que me he sumado en Twitter de esta manera: «Mentiras de Otegi y complicidad de cuantos por activa o por pasiva colaboran con el golpe de estado a cámara lenta.»

Viernes
Con
Elisa en el Teatro La Abadía. Reina Juana, monólogo de Ernesto Caballero, con dirección de Gerardo Vera y una actuación impresionante de Concha Velasco. Todo un alarde de cómo una persona de más de 75 años puede llenar un escenario durante 90 minutos, con todos los registros posibles. Al final, 300 personas puestas en pie aplaudiendo durante diez minutos. Después, en una de las muchas terrazas del barrio, picoteo y conversación sobre lo divino y lo humano: ambos vemos con gran preocupación la situación en nuestro país y a ambos, por distintas razones, nos gustaría profundizar más en el pensamiento cristiano. (Por cierto, al principio la he visto un tanto cansada pero al final estaba muy animada y guapísima).

SábadoDesde hace años utilizo las redes sociales intentando aprovechar inteligentemente sus inmensas posibilidades y evitar los peligros de estas nuevas formas de comunicación. Además de este blog tengo «cuentas» y «perfiles» en Facebook (donde figuro como José María G. de la Torre y con el lema «Con Terencio, “Nada humano me es ajeno”; con Goya, “Aún aprendo”»), en Twitter (@jmdelatorre1, con un tuit fijo: «Oficio de editor: encontrar, enriquecer, embellecer, fijar, proteger, divulgar la obra de los creadores.» y, aunque ahí casi no entro, en Google. También tengo cuentas y perfiles como Abada… pero últimamente casi no las uso (aunque quizá cambie de actitud en algún momento y, por otra parte, debería terminar mi «famoso» cuento «La princesa y los cinco sentidos»). La verdad es que no tengo, en estas redes, demasiados «amigos» o «seguidores» quizá porque tampoco me muevo mucho para conseguirlos: en Facebook tengo 157 y en Twitter, 137. Lo mismo en el Face que en Twitter sigo a personas que me parecen muy valiosas, que pelean enérgicamente para mejorar la situación. Por ejemplo, en Twitter hay un miembro que utiliza el alias Ferran D’Antequera (uno de los nombres de Juan I de Aragón) y que es especialmente activo en presentar documentos de la Historia de España que denuncian el cinismo, la demagogia, las grandes mentiras de los separatistas. Algo parecido ocurre con Sociedad Civil Catalana.
Esta mañana tuvimos la asamblea anual de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil. Poca asistencia pero muy buen ambiente y, parece que con ganas de superar la crisis que venimos arrastrando desde hace años (muy parecida a la de otras organizaciones similares). A ver si el año próximo, que ya acaba mi mandato como presidente, han mejorado las cosas.

Domingo
Breve visita (75 minutos) al Prado con Vera, para ver la pintura del siglo XIX sobre grandes hechos históricos. Antonio Gisbert y su impresionante El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga. Francisco Pradilla y su famoso cuadro sobre Doña Juana «La Loca». Eduardo Rosales, Doña Isabel dictando su testamento… Me gustaría hacer un comentario amplio pero me falta tiempo… y, sobre todo, capacidad; pero si puedo documentarme un poco quizá haga una entrada específica.
Por la tarde, un precioso concierto en la Residencia de Estudiantes: «Viaje por la música del barroco en Francia y Alemania» a cargo de 17 estudiantes del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, con instrumentos de época: el clave, la viola da gamba, el traverso, el violín barroco… ¡Un banquete musical! Con obras de Dornel, Buxtehude, Le Jeune, Haendel, Bach y Schulz y un ambiente muy de la Residencia.
Al final se está celebrando la final de la Copa del Rey con miles de «esteladas», pitada al himno nacional y al Jefe del Estado. Una prueba más de la política miserable que sufrimos.

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