Capitalismo, hazles reír.

Nunca fue el capitalismo un sistema fácil de entender. Desde sus orígenes, y en todas sus fases, nuestro sistema social y político (económico, ideológico, etc.) se caracteriza por la confusión. Confusión de teorías, de intereses, de resultados… En pleno huracán de una de sus crisis más fuertes (por lo menos para los que la sufrimos desde hace ya varios años) el Taller de Investigación Teatral Contemporáneo, bajo la dirección de Andrés Lima en colaboración con Joseba Gil y María Valls, nos propone la obra de Juan Cavestany Capitalismo, hazles reír: «un espectáculo de riesgo, de compromiso estético, de belleza perturbadora», que nos muestra un «grupo de artistas [¡17 individualidades estupendas formando un equipo trepidante!] multidisciplinares haciéndose preguntas sobre el mundo en que vivimos»; «actores bailando, bailarines en el trapecio, y lanzadores de cuchillo interpretando… una locura». Un excelente equipo de intérpretes entre los que yo destacaría a Aitana Sánchez-Gijón (más bella aún que en aquella mágica aparición en El hombre deshabitado) y a Silvia Marsó  que domina cualquier rol y cualquier escena.
Confusión. Las Torres Gemelas mostrando al mundo la vulnerabilidad del Imperio y el odio dogmático; la tortura y todos los abusos del Poder; la vida cotidiana, donde los seres normales psicosomatizan sus tensiones, sus problemas, provocando la inflación del sistema sanitario; las peleas familiares salpicadas de nostalgias, trufadas de generosidades y egoísmos; al fondo 1984 (Orwell) como lección magistral de la capacidad manipuladora del Sistema: la «gran amenaza» inventada desde el Poder para someter a la ciudadanía a sus designios y, de fondo, la vida como espectáculo: un tiovivo permanente de baile, música, contorsiones, etc. Ruido y movimiento desenfrenado para que las mentes no puedan analizar y la gente no pueda organizarse para resistir. Espectáculo en la vida real muy bien representado en la «pista» del Price: incluso en el intermedio, donde los actores se dedican a repartir cervezas (cobrándolas, por supuesto) y una impresionante Silvia (Marsó) Bombón «subastando» partes de su cuerpo y de su tiempo a los espectadores que puedan pagarlo. Todo en broma, claro, pero como al final la vida, nuestra vida, nuestro capitalismo, nuestra crisis, no pasa de ser una colosal broma, me quedó la duda de si debería haber pujado en un intento, posible o imposible, de haber tomado un hermoso brazo y un breve (pero intenso) minuto de Silvia Bombón.

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4 respuestas a Capitalismo, hazles reír.

  1. Pues, José María, aunque fuera en broma…¡ yo creo que deberías haber pujado 😉 ! Me ha encantado como lo has expuesto todo, y me ha entrado muchas ganas de ver la obra, un abrazo!

    • Tienes razón, Susana, pero como soy tan tímido… De todas formas, si tengo una nueva oportunidad, pujaré… aunque me gane una colleja.
      Gracias por leerme.
      Un abrazo,
      José María

  2. JOSÉ ANTONIO CAMACHO dijo:

    ¡Cómo siento haber leído tu comentario cuando ya ha terminado el período de representación de la obra en Madrid!
    Aunque a lo mejor tenemos suerte los de Guadalajara y aparece por aquí. Pero, ¿qué digo? Si el único teatro que está abierto en Guadalajara depende del Ayuntamiento y éste está gobernado por el PP. Bueno, ¡nunca se sabe!
    De todas formas, estaré atento por si se repone.
    Gracias una vez más por tus estupendos escritos.
    Un abrazo.

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