El buen patrón

A pesar de la gran oferta que ofrece la TV y hasta Youtube, es necesario ver cine en la pantalla adecuada (igual que es necesario leer libros en una buena edición).
Por ejemplo, El buen patrón, Fernando León de Aranoa, España, 2021. Excelente el guion (también de Aranoa), la interpretación (Javier Bardem, Manolo Solo y Almudena Amor, secundados por otros buenos actores y, lo que más me ha sorprendido, la música de Zeltia Montes. Película seleccionada para competir por el Oscar en Estados Unidos.
Una historia de capitalismo salvaje (por mucho que se haga para «guardar las formas»), en una pequeña empresa de las miles que hay en España. Situaciones límite (que me ha hecho recordar a Salvad al tigre, John G. Avildsen, EE UU, 1973), a veces trágicas.
Y que me ha hecho reflexionar sobre la situación social en la que nos desenvolvemos: si el patrón de una pequeña empresa de 50 o 100 empleados es capaz de hacer lo que hace Julio Blanco (el personaje de Aranoa) o Harry Stoner (el de Avildsen) qué no serán capaces de hacer (algunos de) los directivos de empresa que son más grandes que la mayoría de los estados que integran la ONU y que están obligados a ganar cuotas de mercado y beneficios descomunales. Mentir, manipular, abusar, jugar con los intereses y los sentimientos de los trabajadores y traspasar cualquier límite, incluido el de la muerte…

… Y, por otra parte, si los trabajadores y cuadros de esas empresas son (tan individualistas y despolitizados) como los empleados de Blanco o Stoner, ¿quién podrá combatir esos males del capitalismo? «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?»

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Diciembre de 2021

Miércoles 1 de diciembre de 2021
Por la mañana, diciembre… El año comienza su despedida… Cuando estuvimos (Marina y yo) preparando la antología 40 sonetos de amor, entre los muchos sonetos que descubrí recuerdo uno de Carolina Coronando, donde habla de cuatro diciembres, como símbolo de cuatro fases del amor erótico… Quizá, como símbolo de la vida humana (¿y de la vida de los imperios o de los estados-nación?), podríamos hablar de siete diciembres: el de la infancia, el de la pubertad/adolescencia, el de la juventud, el de la adultez, el de la madurez, el de la senectud… y el de la decrepitud… ¿En qué diciembre estamos? ¡Ojalá fuera el tercero de la poeta!: «Y el diciembre tercero aparecía / templado, alegre como el mayo hermoso / y eras tú mi suspiro todavía.» Sigue leyendo

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Noviembre

Noviembre. El romancero: «No pase noviembre sin que el labrador siembre.»: buena máxima para quienes viven de y con la tierra y mejor todavía para cuantos, en el proceloso mundo urbano, quieren resolver los problemas de la lucha social por medio de broncas zafias, empujones y atajos oportunistas, en vez de por (la necesaria siembra de) la educación y el ejemplo; la Iglesia católica: comienza el mes con Todos los Santos y sigue con los Fieles Difuntos: buena idea (más de nuestra cultura que de la opresiva anglosajona del Halloween)… pero tengamos también tolerancia para los no santos y compasión para los infieles; la Poesía: «Llegó otra vez noviembre. Lejos quedan los días / de los pequeños sueños, de los besos marchitos. / Tú eres el mes que quiero. Que no me deje a oscuras / tu codiciosa luz olvidadiza y cárdena / mientras llega el invierno.» Claudio Rodríguez, «Noviembre». ¡Sí, que la luz olvidadiza y cárdena no nos impida ver esto que nos rodea y aquello que, a lo lejos, viene tan cargado de incertidumbre como de esperanza! Más poesía (más melancolía): «¿Qué haré, amor mío, amor, si tu cuidado / cuando noviembre llegue por mis venas…? / Ya no estarán en pie las azucenas / que yo cortaba en tu jardín vedado.» Rafael Duyos.

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Noviembre de 2021

Lunes 1 de noviembre de 2021
Con Milagros Salvador, comentando sobre Poesía y preparando la actividad del Ateneo sobre «La Vida vista a los 80 años» que, como se ha retasado mucho, habrá que dejarla para enero de 2022. Sigue leyendo

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80 Feria del Libro de Madrid. Un evento especial.

 

 

Después de la suspensión del pasado año, por la pandemia, se recupera la Feria… aunque con muchas limitaciones, aforo controlado y resultados muy discutidos.  Sigue leyendo

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Octubre de 2021

Viernes 1 de octubre de 2021
Octubre, el octavo mes de los romanos (octo). «Vivir es retornar a cada Octubre / para sentirse el corazón dorado.» (Leopoldo de Luis). «Octubre es fruto / otra vez en el árbol.» (ídem) Sigue leyendo

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Septiembre de 2021

Agosto resultó ser un mes intenso… pero todo parece indicar que septiembre todavía exigirá mayores esfuerzos.

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En la ciudad de Cantalejo

«Este viejo pueblo, sin arrugas del pasado, parece que nació ayer, pero ha cumplido milenios. Plantado sobre el cotarro de su comarca, Cantalejo abarca un extenso panorama en que su esbelta torre semeja un faro en un mar de pinos. Abierta de par en par a cuantos en él buscaron asiento, si su terrazgo no era suficiente para alimentar al vecindario, ahí estaba el pinar para fabricar trillos, cribas y otros aperos agrícolas. Así surgieron los criberos, que en alpargatas recorrían infinitos caminos, como si calzaran botas de siete leguas. Con su peculiar industria, la comercialización de sus productos por la España cerealista y jerga gremial: la Gacería, los criberos imprimieron a Cantalejo un carácter tan singular que no perecía un pueblo segoviano. Era el Cantalejo andariego un islote de pueblo sedentarios. El forastero advertía que se hallaba en un pueblo de obreros; por todas partes percibía el ruido laboral. Tablas y cabezales para trillos, encastillados o apoyados sobre las paredes de las viviendas y cercados, empapelaban la población, convertida toda ella en escaparate de su industria.»
Francisco Fuentenebro
(Foto de Miguel Pascual Sacristán)

¡Oh! La vieja Castilla que, junto a Aragón, forjó una nación-estado (o viceversa) admirable y, a partir de ello, unos de los imperios más fecundos de la historia… ¡Oh! La hermosa lengua española: en 178 palabras un homenaje, sencillo pero profundo. al trabajo al paisaje, a la historia…

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Agosto de 2021

Domingo 1 de agosto de 2021
A la vuelta de ver a mi hermana (que sigue resistiendo en su residencia) me encuentro con doña Carmen, mi querida vecina centenaria: extendida y emocionante conversación. Da gusto ver a una persona de su edad, tan lúcida y con tantas ganas de vivir a pesar de los achaques. El año pasado cumplió 100 años y yo me quedé con la frustración de no haber conseguido una réplica del homenaje popular que le dieron en su tierra asturiana.  Sigue leyendo

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Croniquilla del agobio

Era urgente entregar unos libros en un colegio de Pozuelo de Alarcón y salí muy temprano a llevarlos… con tan mala suerte que mi distracción, alimentada por un trazado antipático de calles, obras entorpecedoras…, me tuvieron más de media dando vueltas y teniendo que portar las cajas a mano bastante tramo.
Después, ya en la oficina, buscando unas facturas impagadas que exigían más esfuerzo del normal, por lo que la media jornada de la mañana resultó bastante dura y me devolvió a casa bastante cansado…
Pero la de la tarde fue mucho más reconfortante… porque colocando y fichando los libros de la (preciosa) colección Lírica me llené de emociones poéticas. En un momento determinado me canso de la labor burocrática, tan necesaria como tediosa (o viceversa), y y ojeo los libros y recuerdo cómo fueron pasando, cada uno, del genio de su creador al taller del editor y, desde él, con la colaboración de tantos otros profesionales, a la biblioteca, al corazón vivificante de los lectores.

Por ejemplo:
El poemario de Maite García-Nieto, Hilos de colores, con una cubierta tan bella como atrevida, con un magnífico estudio del profesor Fernando Carratalá y unos preciosos dibujos a todo color de Ales Santos y unos hermosos poemas en verso libre, con la palabra, el ritmo y la medida precisos.

Solos nosotros y la noche;
detrás el mundo irrazonable,
nuestra inocencia frente a todo,
nuestra ilusión contra su miedo.

Los despertares de Marina Casado, su primer poemario, que yo reivindiqué en una disputada «Nota del editor», con versos tan frescos como profundos, tan nostálgicos como esperanzadores.

Alicia antes, cuando lloraba, inundaba las salas
y daba a luz ríos dramáticos de lágrimas
que le ayudaban a cruzar
las diminutas puertas de su País.
Se erigía este tan pequeño, tan vulnerable,
que un solo llanto lograba desequilibrarlo.
Pero era un buen refugio para huir de las lágrimas.

Y, sobre todo, la Crónica del asedio, impresionante colección de 100 sonetos del maestro José López Rueda, en una cuidadísima (re)edición de Patrocinio Ríos Sánchez y con prólogo de Juan Cano Ballesta. Un honor haber rescatado esta obra del exilio y que tuvo la mejor recepción de Gerardo Diego en una carta que dirigió al autor en enero de 1984. Un honor haber trabajado junto a estas personas para publicar una obra de tanto valor, una remembranza especial de algunos momentos en ese proceso, con Pepe y Patrocinio, lamentablemente ya fallecidos. La buena poesía, la poesía que nos ayuda a vencer (hasta donde podamos) al agobio:

Si todo lo visible es triste lloro
y aquí nadie la angustia nos ensalma,
dime fray Luis, dónde hallaré la calma,
dónde la Santa Faz y el sacro coro.

Sí, en esa búsqueda constante para hallar la calma, que es la vida humana, nada mejor que la Poesía. Como ya dije en la nota editorial de otro gran libro que tuve el honor y el placer de editar, Poesía cada día: «Poesía en toda ocasión y lugar: en la fiesta y en el duelo, en la plaza pública y en el más íntimo rincón de nuestro cuarto; en el colegio y en la Universidad, en el mercado y en el tajo, en el campo y en la ciudad…» Poesía descargando cajas y clasificando papeles, poesía para sobrellevar el agobio…

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