5/11 de septiembre de 2016

Lunes
Por fin pude terminar el (segundo) texto sobre el debate de investidura. A ver si hay comentarios.

Martes.
Consulta de urología en el Hospital Clínico. La analítica detecta otro pequeño incremento del PSA hasta 26,13 y me darán cita para una resonancia magnética. Aparte de ello tengo exceso de colesterol y de proteínas y defecto de fósforo; todo lo demás parece normal.

Miércoles
Desayuno con Elisa para ponernos mutuamente al día después de las vacaciones.[Np]
Me llama Fernando Carratalá y me insiste en que tengo que intentar que me publiquen (en Abc, El Mundo o La Razón mi artículo en el blog «La cuestión principal» (sobre el que él dejó el siguiente comentario: «
No se puede añadir ni quitar una coma a tu lúcido análisis. Quedará como documento histórico.»). Siguiendo su consejo, intento ponerme en contacto con los responsables de las secciones de Opinión, Nacional o Política de estos diarios… pero, sin resultado. Les envío el enlace por Twitter… pero nada. En cambio, un tal GONZALEZ Antonio @apolodoro2000 responde y me envía un tuit con el siguiente texto: «Usted es un reaccionario, amigo. Aunque ya debiera saberlo. Otro más». Consulto su perfil y me encuento con que ayer mismo había retuiteado este texto de Roberto Augusto: «Etiquetar es simplificar. Es reducir toda la enorme complejidad humana a una palabra. Si lo hacemos el conocimiento del otro es imposible.» y, entonces, respondo: «¿Retuiteó a @augustoautor sin leerlo? ¿Se olvidó de lo que había leído de un día para otro?» Traigo aquí todo esto para que se vea la intensidad y el nivel de las polémicas que se producen en las redes sociales.

Jueves
En la Librería Liberespacio, con Zaida Pérez, celebrando su sexto aniversario. Da gusto ver una librería infantil juvenil con decenas de niños felices entre tantos libros (aunque me quejo de que hay pocos de Ediciones de la Torre).

Viernes
He ido a recoger a Ana a Atocha para devolverle a su perrito Chico (que ha estado estos días conmigo porque ella había ido a Alella a ve su hija y su nita) y hemos conversado sobre las decepciones que los padres producimos en  nuestros hijos… y viceversa. Le he recomendado que lea mi reflexión sobre Los cuentos de Tokio, de Yasujiro Ozu.

Sábado
Hoy cumple 35 años Pablo. Recuerdo perfectamente ese día de hace siete lustros. Fue el único parto de los tres de María Luisa al que me permitieron asistir, en la clínica Nuevo Parque, y para el que había hecho, con mucha aplicación, el cursillo necesario. Fue todo especialmente emocionante[Np].
Ya he hablado alguna vez, en broma, del duende que vive en  mi casa… Hoy apareció entre los libros que he manejado estos días en la mesa un libro que yo no he colocado ahí. Un libro precioso, en formato octavilla y edición (bilingüe y de 300 ejemplares) de Emilio Coco, muy cuidada: Mariana Colomer: La grazia e il desiderio (La Gracia y el deseo), Bari (Italia), Levante Editori Figli di Mario Cavalli, 2004. El libro está dedicado, con preciosa caligrafía por la propia autora: «Para José M.ª de la Torre, con quien comparto  el amor por la palabra poética, estos versos de amor humano y divino.- Mariana.- 2-10-2004». ¡No recuerdo nada de esto, no sé cómo llegó este libro a mis manos entonces ni tengo la menor consciencia de cómo ha reaparecido, tan misteriosamente, ahora! Leo sus 32 poemas en verso libre o prosa poética y me quedo impresionado… Poemas breves, con con un ritmo magnífico y un lenguaje bellísimo («Fue necesario el deseo de ti / antes de conocerte, / y también la inquietud / de estar sin tu presencia.» «Aún en el gozo de hoy, / las lágrimas por el ayer.»)  Busco en Internet y averiguo que Mariana Colomer es pseudónimo de Ana María Roig Colomer y que tiene algún otro libro publicado. ¡Intentaré conectar con ella! Y, en todo caso, le dedicaré mi glosa de septiembre en el Boletín de la Editorial.
Comida con mi hermana y mi sobrino Antonio Manuel. Como Nuh Mai y Xuri están en Hue (Vietnam) desde ayer, hemos estado hablando con ellas a través de la Red… ¡Prodigio de las nuevas tecnologías!

Domingo
Comencé la jornada asistiendo al entierro de la madre de Javier, el marido de Ana, mi sobrina. Aunque lo he tratado poco siempre nos hemos tenido respeto y simpatía. He encontrado a mi hermano muy mejorado y a Asun, muy feliz de pensar que ha pasado el peligro de una muerte inminente. Ha sido especialmente emocionante la salve que ha cantado Asun, seguida por algunos otros asistentes, mientras los operarios del cementerio colocaban la lápida.
El cementerio de Alcorcón está muy cuidado. Y me ha parecido un magnífico detalle que la capilla se llama «Sala Aconfesional» y está acondicionada como tal, con un cristo que puede ocultarse detrás de unos tapices y ninguna otra imagen de ninguna confesión.
Comida para celebrar el cumple de Pablo, con
Unai, Vera y Tania. La conversación no ha sido sobre la situación de crisis política sino sobre el ayuno como terapéutica.

Esta entrada fue publicada en 3.652 noches... o más y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *