Los seis miedos (I)

2017-08-16_0907Ursula Ojanen, cuando era agregada cultural de la Embajada de Finlandia y miembro del consejo editorial de nuestra Biblioteca Nórdica (que consiguió excelentes ediciones), me contó que había en su país un dicho muy popular para reflejar el miedo a lo desconocido, a lo ajeno: «Vi de lejos a alguien que venía hacia mí y pensé que era un monstruo; cuando estaba más cerca, pensé que era un enemigo; cuando llegó a mi lado, comprobé que era mi hermano.»


¡El miedo, que nos altera los sentidos! Como le dice Don Quijote a Sancho (parte 1.ª, cap. XVIII), «uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos y hacer que las cosas no parezcan lo que son.» Así reaccionan (casi) siempre los débiles y los inmaduros: así ha reaccionado Trufo ante la llegada de Yema, una perrita bebé de su misma raza y color… pero de solo mes y medio, juguetona y atrevida. Tres días sin comer casi nada, angustiado, huyendo de cualquier contacto con ella… como un primogénito mimado e inseguro que ve llegar al hermano pequeño que, parece, lo destronará (magistral, por ejemplo, la obra maestra de José Luis Cuerda: Así en el cielo como en la tierra, sobre este problema). Así reaccionan muchas personas ante lo nuevo, lo diferente, los otros. Así ha reaccionado Trufo. Así educa mucha gente a sus hijos.
Perdí uno de mis escritos de hace años que se llamaba «Los seis miedos» (miedo al otro, miedo a la carne, miedo a la verdad, miedo al dolor, miedo al mestizaje…) y donde intentaba explicar que no debemos extremar las necesarias precauciones, que el otro casi siempre es un hermano; que la carne, propia o ajena, casi nunca es morbosa o pecaminosa; que la verdad es imprescindible para comprender y comunicarnos; que el dolor nos fortalece; que el mestizaje, la mezcla con los diferentes, nos hace más humanos… Y como conclusión de estos cinco miedos, que el miedo al Poder es el más perjudicial, el que propicia (mediante la educación represiva, la propaganda demagógica y el método del palo y la zanahoria) y resume los cinco anteriores. 2017-08-16_0911Me estoy refiriendo, claro, al poder basado en la fuerza y no en la autoridad, al poder espurio, que soportamos en tantas ocasiones… Poder que conviene conocer a fondo para mejor combatirlo… pero esto lo dejo para una segunda parte.

 

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4 respuestas a Los seis miedos (I)

  1. Ana Rodríguez dijo:

    Mi querido amigo..hermano..

    Cuando te expresas por escrito, abres una ventana de tu interior que de otra manera es difícil, muy difícil de ver a través de ella…..

    Si unificaras un poco sólo, tu manera de comunicarte con el mundo (escribiendo y expresión verbal) seguramente vivirías mucho mejor, mas comprendido por tus semejantes sin tener que bucear en las aguas de un Piscis tan profundo e inaccesible…

    No escondas tu interior, es bello.

    Me ha gustado tu escrito como todo lo que sale de tu pluma, no eches mil telones después.

    Un abrazo

  2. librosyabrazos dijo:

    ¡Gracias, Ana! Me gusta verte por aquí, siempre tan solícita y afectuosa… aunque no siga siempre tus cariñosos consejos. A ver si encuentro mi poema del agua… que creo que no conoces y que te gustará mucho. Un gran abrazo.

  3. José Antonio Camacho Espiniosa dijo:

    ¡Qué a propósito viene tu texto en estos días!
    ¡Cómo aprovechan los miserables y los ignorantes para desencadenar el odio hacia aquellos que han venido hasta nuestro país, hasta nuestro continente, solo atraídos por un puesto de trabajo y por una vida digna, solo huyendo de la miseria o de la guerra!
    Gracias, como siempre por tus hermosas y sabias palabras.

  4. librosyabrazos dijo:

    Cierto, amigo. Pero cierto también que algunos aprovechan eso para esconderse entre esos trabajadores honrados para desarrollar su criminal “guerra santa”. Distinguir entre unos y otros es tarea urgente de los poderes públicos… y de toda la sociedad.

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