Palabras, palabras, palabras

Palabras, millones y millones de palabras conformando la crónica de la Humanidad. Nos llueven palabras, nos empapan, nos penetran; brotan a cada paso que damos, caminamos entre palabras… Palabras con los besos y con las lágrimas; palabras para el sentir, para el pensar, para el actuar. Palabras para argumentar, para convencer, para demostrar, aunque, también, ay, en tantas ocasiones, para mentir, para engañar, para esclavizar… Llevamos miles de años inventando palabras para explicarnos el mundo y para explicarnos a nosotros mismos; miles de años intentando sustituir el impulso salvaje por la declaración, el golpe por el artículo legal, la bomba por la palabra… Hemos aprendido que nunca alcanzaremos el lenguaje perfecto, la definición exacta pero sabemos que necesitamos seguir intentándolo; sabemos que tenemos que aprender a reclamar nuestros derechos con la expresión cabal, a explicar nuestro comportamiento de forma clara y sincera… Tenemos que aprender, sobre todo, a manifestar nuestra gratitud por tantos dones y beneficios que recibimos de la Naturaleza y de la Sociedad, de la gente, de nuestros familiares y amigos; aunque a veces, abrumados y torpes (como me ocurrió a mí el pasado día 6 en la presentación de mi libro) sólo se nos ocurra decir «¡Gracias, gracias, gracias!»

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4 respuestas a Palabras, palabras, palabras

  1. Félix Rego dijo:

    Yo estuve en la presentación del día 6 y debo decir que quedé muy gratamente sorprendido, porque siempre había creído que el mundo editorial era algo meramente empresarial, y he visto el lado humano y verdaderamente creativo.
    Fui allí gracias al aviso de mi amiga, la escritora Ana Cristina Herreros, y he de reconocer que no conocía de una manera precisa la editorial, salvo que debo tener algunos libros de ella en mi biblioteca de casi dos mil volúmenes.
    Pero luego al leer el libro del editor y acceder a este blog, me he sentido mucho más cercano, porque he reconocido mi propia familia cultural, una sintonía ideológica más allá de algunas coincidencias:
    En 1976, con 17 años, hice mi primer viaje al Portugal recién estrenado, y me identifico plenamente con el penúltimo artículo, que me devuelve a mi generación (en sentido amplio, aunque soy un poco más jóven), perdida después en los devenires posteriores de nuestro mundo. Seguro que hay muchas coincidencias más, aunque no haya que mirar al pasado, sino al presente y futuro.
    En todo caso me siento en sintonía con este espíritu y este blog, y el último artículo me ha empujado a escribir estas palabras, para decir que todo esta calidad humana debe construir de alguna manera un nuevo proyecto humano, una nueva utopía para sacarnos de esta cochambrosa crisis planetaria.
    Un fuerte abrazo y me gustaría conocerte personalmente. Enhorabuena por esta línea de pensamiento y edición.

    • Gracias, Félix. Es estupendo comprobar que somos muchos los preocupados por el devenir de la sociedad humana y ocupados en mejorarla (aunque sólo sea con un granito de arena). Si vas el viernes al Ateneo, por favor, no dejes de saludarme para conocerte personalmente.

  2. Toney Molmar dijo:

    De torpe nada. Tus palabras fueron hermosas, precisas y oportunas.

  3. José Antonio Camacho dijo:

    Querido amigo José María:
    Cómo estoy disfrutando cada noche, al acostarme, con tus comentarios, tus reflexiones, tus palabras, palabras, palabras…
    Cuando te encuentras en la vida con gente como tú, con un gran corazón, con principios, con ideas claras, con ganas de trabajar y de luchar,… da lo mismo que sea editor, agricultor o médico. Tenemos delante a una persona y eso es lo importante. Pero desde la labora de editor, cuando hay alguien como tú, se deja una estela que va iluminando a mucha gente que viene detras.

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